Ecuador ha reforzado sus operaciones de control marítimo en el Pacífico oriental mediante la integración de la cooperación internacional, la incorporación de nuevas plataformas navales y el despliegue de inteligencia estratégica de alto nivel. Esta modernización integral responde al aumento del tráfico marítimo explotado por organizaciones narcotraficantes y redes criminales transnacionales, que representan una amenaza crítica para la seguridad nacional y la estabilidad regional.
Operaciones conjuntas y sinergia estratégica con Estados Unidos
El 26 de enero de 2026, el Gobierno ecuatoriano anunció el inicio de operaciones militares intensificadas en estrecha colaboración con los Estados Unidos, bajo un sólido acuerdo de cooperación bilateral en seguridad. Estas acciones incluyen el intercambio de información optimizado, asistencia técnica especializada y el fortalecimiento de capacidades operativas, siempre bajo el mando ecuatoriano. Esta asociación es una piedra angular de la nueva estrategia integral de seguridad del Ecuador, que se centra en la lucha contra las estructuras delictivas mediante el intercambio de inteligencia y el fortalecimiento, así como la modernización del apoyo logístico para maximizar la vigilancia marítima y aérea.
“Esta cooperación responde a un cálculo estratégico frente a la expansión del crimen organizado transnacional”, afirmó en una entrevista con Diálogo Michelle Maffei, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Guayaquil y experta en crimen organizado y seguridad nacional. “Los Estados Unidos comprenden los desafíos que enfrenta Ecuador, tanto por el avance de estas estructuras como por los riesgos de corrupción asociados”.
Maffei señaló además que “Quito ha optado por consolidar su relación con Washington para acceder a experiencia operativa y asistencia en materia antinarcóticos”. Agregó que las contribuciones de los Estados Unidos, como donaciones de equipos, capacitación, cooperación técnica e intercambio de inteligencia, son multiplicadores de fuerza vitales para los esfuerzos nacionales y regionales para desmantelar el crimen organizado.
Modernización de capacidades navales
Ecuador ha logrado un hito significativo en sus esfuerzos de modernización naval a través de este marco bilateral. A mediados de enero, la Armada ecuatoriana incorporó oficialmente a su flota la lancha guardacostas LG-40 Isla Santa Rosa. Este patrullero clase Island donado por la Guardia Costera de los EE. UU. proporciona una ventaja táctica fundamental. Según el Ministerio de Defensa Nacional ecuatoriano, esta embarcación cuenta con sistemas avanzados de navegación y comunicación, diseñados para tareas como vigilancia, control marítimo, interdicción de actividades ilícitas y búsqueda y rescate.
El patrullero tiene una autonomía de hasta cinco días, capacidad para 18 tripulantes y un bote rígido para operaciones de abordaje. Maffei calificó la incorporación como un avance táctico fundamental y señaló que, si bien el país aún enfrenta desafíos de infraestructura, plataformas como el buque patrullero de clase Island mejoran drásticamente la capacidad de responder a amenazas como semisumergibles y lanchas rápidas utilizadas por organizaciones criminales.
Durante la ceremonia de puesta en servicio, el ministro de Defensa Nacional, Gian Carlo Loffredo, destacó que “defender hasta vencer” significa proteger el mar como una fuente de trabajo y oportunidades. Además, elogió la cooperación con los Estados Unidos como un pilar para fortalecer las capacidades operativas frente a las amenazas transnacionales.
El Isla Santa Rosa forma parte de un paquete de dos buques de clase Island, tras una larga historia de transferencias marítimas por parte de los Estados Unidos. Este apoyo continuo subraya el compromiso de décadas de Washington para reforzar la soberanía de Ecuador en el mar.
Puesta en marcha del Centro de Fusión de Inteligencia Marítima
El 19 de enero, se produjo un avance transformador en la arquitectura de inteligencia del Ecuador con la inauguración en Guayaquil del Centro de Fusión de Inteligencia Marítima. Financiado y apoyado técnicamente por la Unión Europea, esta instalación es la primera de su tipo en Latinoamérica, inspirada directamente en el Centro de Análisis y Operaciones Marítimas – Narcóticos (MAOC-N) de Lisboa. El centro reúne a personal especializado de la Armada del Ecuador y de la Policía Nacional para procesar y analizar información en tiempo real de fuentes nacionales e internacionales, identificando patrones delictivos y facilitando operaciones contra redes criminales.
Este centro sirve como “unidad espejo” de los sistemas de inteligencia europeos, lo que permite una coordinación fluida entre las autoridades sudamericanas y europeas. Maffei señaló que las lagunas históricas en la vigilancia han permitido anteriormente que actividades ilícitas, como la pesca ilegal de la flota china cerca de las islas Galápagos, quedaran sin control. Destacó la necesidad de ampliar este paraguas de inteligencia estratégica al archipiélago, que sirve de nexo logístico para el tránsito de drogas hacia México y Centroamérica.
Según la experta, embarcaciones pesqueras que parten desde Ecuador utilizan este territorio como punto de reabastecimiento antes de continuar su trayecto, lo que favorece la convergencia de semisumergibles y lanchas provenientes de otras regiones.
Durante la inauguración del centro, el Bloque de Seguridad —el comando unificado que agrupa a las Fuerzas Armadas del Ecuador y la Policía Nacional— recibió una flota de drones avanzados y herramientas de vigilancia basadas en inteligencia artificial para ampliar aún más su alcance de vigilancia. Estos recursos se obtuvieron mediante un modelo de financiación con múltiples socios: Estados Unidos aportó USD 6 millones específicamente para la adquisición del hardware de los drones, mientras que la Unión Europea suministró el software basado en inteligencia artificial y los sistemas de mando necesarios para procesar estos datos en tiempo real.
Éxito operativo y desafíos futuros
El impacto de estos esfuerzos integrados ha sido inmediato y sustancial. El 11 de enero, el Bloque de Seguridad informó de la incautación de cuatro embarcaciones en el golfo de Guayaquil que transportaban municiones y sustancias controladas, una operación que fue posible gracias a la coordinación con la Armada y la Guardia Costera de los Estados Unidos.
Aprovechando este impulso, el 21 de enero, la Armada del Ecuador, en coordinación con la unidad de investigación de delitos transnacionales, interceptó una embarcación al sur de las islas Galápagos, lo que dio lugar a la incautación de 1,2 toneladas métricas de cocaína. Además, el alcance internacional del nuevo Centro de Fusión de Inteligencia Marítima se puso de relieve más recientemente, el 16 de febrero, cuando las fuerzas de seguridad panameñas, actuando sobre la base de información proporcionada por Ecuador, interceptaron en el puerto de Balboa un buque con bandera maltesa que transportaba 936 paquetes de narcóticos.
Estos éxitos de 2026 se basan en los sólidos cimientos establecidos a finales de 2025, incluida una operación realizada en diciembre en la que se incautaron 4,6 toneladas de narcóticos en aguas internacionales. En total, la Dirección Regional de los Espacios Acuáticos y Guardacostas Insular informó de la incautación de 19,4 toneladas de narcóticos durante 2025 gracias a patrullas continuadas.
Maffei destacó que la alineación de intereses entre Ecuador, Estados Unidos y la Unión Europea proporciona al país recursos y un posicionamiento regional sin precedentes. En este contexto, la integración de análisis de inteligencia artificial basados en satélites y sensores autónomos en la red de defensa marca un cambio definitivo hacia una estrategia marítima proactiva y tecnológicamente superior.
Al cerrar la brecha entre las patrullas tradicionales y la vigilancia digital moderna, Ecuador no solo está protegiendo sus propias aguas, sino que también se está posicionando como líder regional en la lucha global contra el crimen organizado.



