En una poderosa demostración de compromiso compartido con la seguridad regional, las autoridades de Costa Rica y los Estados Unidos ejecutaron con éxito durante enero de 2026 la Operación Blue Marlin, una iniciativa conjunta de lucha contra el narcotráfico marítimo. Esta misión sirvió como pilar fundamental de un esfuerzo internacional más amplio para desmantelar las redes de tráfico de drogas, que operan en los corredores del Caribe y el Pacífico oriental.
La Operación Blue Marlin representa el capítulo más nuevo de una asociación de décadas entre Costa Rica y los Estados Unidos, en el marco de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF Sur), con sede en la Estación Aérea Naval de Cayo Hueso. Más allá de la colaboración diaria, ambos países participan en ejercicios conjuntos para perfeccionar la interoperabilidad, sincronizar la planificación y garantizar la ejecución fluida de las operaciones. Esta alianza duradera sigue anclada en el compromiso mutuo de erradicar el flujo de narcóticos ilícitos en toda Centroamérica y Sudamérica.
El jefe de Planes de la JIATF-S para Centroamérica elogió la alianza y afirmó: “Nuestra colaboración con Costa Rica es excepcionalmente estrecha. Son socios altamente calificados que han demostrado constantemente su profesionalismo y éxito en exigentes misiones de lucha contra el narcotráfico. El liderazgo de Costa Rica ha sido fundamental para fortalecer nuestra lucha de décadas contra el tráfico ilícito, estableciendo constantemente un alto estándar de excelencia para nuestros esfuerzos conjuntos”.

El Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica tomó la iniciativa en la operación más reciente, llevando a cabo incautaciones tácticas, mientras que los Estados Unidos proporcionaron apoyo logístico y de inteligencia.
Los equipos costarricenses ejecutaron hábilmente múltiples interceptaciones, desarticulando con éxito numerosas actividades narcoterroristas e incautando miles de kilogramos de narcóticos. En una notable intervención, las fuerzas costarricenses incautaron más de 1000 kilogramos de cocaína en cuestión de minutos, una hazaña que pone de relieve su excepcional capacidad y preparación operativa.
El Comisionado Juan Carlos Alvarado Quesada, director general del Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica, detalló el ritmo operativo de la misión.
“Durante el período comprendido entre el 20 y el 30 de enero de 2026, el Servicio Nacional de Guardacostas participó activamente en la Operación Blue Marlin con oficiales del Grupo de Operaciones Especiales, quienes acumularon 1920 horas de trabajo y navegaron más de 1198 millas náuticas (aproximadamente 2223 kilómetros), utilizando sus embarcaciones interceptoras”, dijo el Comisionado Alvarado.
El Comisionado destacó los resultados inmediatos logrados durante las primeras 48 horas. “En el primer día de operación se logró la interdicción de una embarcación rápida a 101 millas náuticas de la costa decomisando 3,7 toneladas de marihuana, deteniendo a tres tripulantes de nacionalidad colombiana y asegurando una embarcación de 38 pies con tres motores fuera de borda. En el segundo día, se efectuó el abordaje a una embarcación pesquera a 218 millas náuticas de la costa, donde se incautaron 1,2 toneladas de cocaína y se detuvo a tres tripulantes: dos costarricenses y un nicaragüense”.
Para el Comisionado Alvarado, estos resultados demuestran la importancia de los esfuerzos conjuntos entre las naciones asociadas; una relación basada en la confianza y el intercambio oportuno de inteligencia estratégica. “La cooperación internacional fortalece la capacidad de Costa Rica para ejercer control efectivo sobre los intereses marítimos y enfrentar con determinación las estructuras del narcotráfico, que amenazan la seguridad regional”.
El importante éxito de la Operación Blue Marlin es una prueba del poder de la planificación integrada y la inteligencia en tiempo real. Las mejoras en la coordinación operativa, el intercambio de información y la comunicación, condujeron directamente a un despliegue más eficaz de los recursos y a interceptaciones exitosas. A medida que Costa Rica y los Estados Unidos continúan intensificando sus esfuerzos contra las organizaciones criminales transnacionales (OCT), los planificadores ya están desarrollando la siguiente fase de operaciones específicas, aprovechando el impulso de las actuales campañas regionales contra los narcoterroristas.
Las operaciones conjuntas de Costa Rica y los Estados Unidos proporcionan un apoyo esencial a una iniciativa multinacional más amplia de lucha contra el narcotráfico, conocida como Campaña MARTILLO. Esta amplia operación de detección, vigilancia e interceptación, coordinada por la JIATF Sur, reúne a organismos militares y policiales de 21 países socios de Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica y Europa. Con el sólido apoyo de la Marina, la Guardia Costera, las fuerzas del orden federales y el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), la Campaña MARTILLO impide eficazmente que las organizaciones criminales utilicen rutas marítimas y aéreas críticas para el tráfico de narcóticos y otros productos ilícitos.
El creciente éxito de la JIATF Sur se ve amplificado de manera significativa por la integración de tecnología de vanguardia. La reciente creación de un Centro de Operaciones Conjuntas de Inteligencia Artificial y Aprendizaje Automático proporciona una ventaja decisiva, mejorando las capacidades operativas y reforzando el apoyo a países socios como Costa Rica.
El impacto de estos avances técnicos y de colaboración están reflejados en resultados sin precedentes. En el año fiscal 2025, las operaciones apoyadas por la JIATF Sur condujeron a la incautación o interrupción de 455,8 toneladas métricas de cocaína. La fuerza multinacional está en camino de superar ese récord en 2026, un éxito atribuido a superior inteligencia, mejor integración operativa y capacidades mejoradas de países socios como Costa Rica.
El Capitán Javier Moreira, director del Servicio de Vigilancia Aérea de Costa Rica, es una figura clave en la ejecución de este tipo de operaciones. “Las fuerzas policiales de Costa Rica han consolidado avances significativos en sus tácticas operativas, modernización tecnológica y fortalecimiento del intercambio de información estratégica”, afirmó el Cap. Moreira. “La estrecha coordinación con el Comando Sur de los Estados Unidos ha sido fundamental para robustecer las capacidades nacionales en análisis de inteligencia, vigilancia aérea, monitoreo de rutas ilícitas y planificación integrada de operaciones”.
El Cap. Moreira destacó además las ventajas de la alianza. “El acceso a plataformas tecnológicas avanzadas, herramientas de análisis y mecanismos seguros de intercambio de información en tiempo real ha permitido optimizar la detección y seguimiento de amenazas transnacionales. Asimismo, este acompañamiento estratégico ha fortalecido la proyección regional de Costa Rica, facilitando la suscripción de memorandos de entendimiento y acuerdos de cooperación con otras naciones del hemisferio, orientados a mejorar la interoperabilidad, el entrenamiento especializado y la respuesta conjunta frente al crimen organizado transnacional”.
Las fuerzas costarricenses se mantienen firmes en su campaña de vigilancia contra las redes narco-terroristas. La importancia de estas operaciones conjuntas va mucho más allá de la impresionante cantidad de narcóticos incautados o del número de delincuentes detenidos. La verdadera victoria se mide por la mayor seguridad y defensa de todas las comunidades, protegidas de las devastadoras consecuencias de la adicción a las drogas, el daño ecológico, la corrupción y la violencia que alimentan las ganancias del tráfico de narcóticos.


