Una investigación sobre el tráfico ilegal de oro y relaves mineros desde Perú hacia China expone una estructura criminal sofisticada, integrada por múltiples empresas, flujos millonarios y un impacto ambiental severo. El caso evidencia cómo la minería ilegal se está integrando cada vez más en canales formales de exportación, así como el papel que desempeña la demanda china en la configuración de esta economía ilícita.
Red empresarial para el saqueo de relaves
El Ministerio Público de Perú inició una investigación contra ocho compañías vinculadas a la extracción ilícita, robo y exportación de relaves mineros hacia China, según reportó Ojo Público en febrero. Estos relaves –residuos sólidos finamente molidos con contenido de oro, cobre y plata mezclados con químicos– fueron confirmados por la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria) SUNAT como portadores de metales valiosos y sustancias tóxicas como cianuro.
La investigación revela una cadena de suministro ilegal basada en permisos y certificaciones falsificadas. La Fiscalía señala que la empresa Intigold Mining S.A. sustraía relaves en Atico, provincia de Caravelí, Arequipa, con apoyo de otras siete compañías involucradas en el transporte, procesamiento y exportación. El material era transportado por unos 30 camiones diarios, mientras el Consorcio Minero Horizonte S.A. estima pérdidas por USD 90 millones en un período de nueve meses.
Entre noviembre de 2023 y abril de 2024, la red realizó 44 envíos que totalizaron 62 000 toneladas, declaradas como “piritas auríferas” para encubrir su origen ilegal. Aunque el valor declarado fue de casi USD 12 millones, las cifras reales sugieren un negocio mucho mayor.
China como destino y factor estructural
Los cargamentos fueron exportados a puertos chinos como Yantai, Qinzhou y Fangcheng, y adquiridos por empresas como Wuchan Zhongda International Group Co., Ltd., parte de un conglomerado controlado por el Estado chino, y Shuikoushan Nonferrous Metals Co., Ltd. Entre 2019 y 2025.
El caso refleja un patrón más amplio: China continúa siendo el principal destino de una gran proporción de las exportaciones minerales del Perú, lo que la convierte en un nodo crítico tanto en cadenas de suministro legales como ilícitas. En este contexto, material de origen ilegal logró ingresar a canales formales de exportación, evidenciando vulnerabilidades en los sistemas de trazabilidad, certificación y control aduanero.
Estas brechas permiten que recursos ilícitos se integren en flujos comerciales legítimos, dificultando su detección y fiscalización a nivel nacional e internacional. Esta dinámica se ve reforzada por el rol de China como uno de los principales compradores y procesadores globales de insumos minerales, donde grandes empresas —incluidas compañías vinculadas al Estado— desempeñan un papel central en la absorción y comercialización de estos materiales.
Tras la incautación de 120 contenedores en el Puerto del Callao, el 24 de abril de 2024, Intigold intentó anular la concesión del Consorcio Minero Horizonte alegando abandono del área. Sin embargo, el Consejo de Minería ratificó la validez de dicha concesión.
“Es un caso emblemático desde hace años. La Compañía Intigold SA invadió desde hace tiempo la propiedad del Consorcio Minero Horizonte SA, y no permite el ingreso de sus verdaderos propietarios. Todo el control está a cargo de hombres armados que custodian el lugar las 24 horas. El proceso penal lleva varios años en Perú”, afirmó a Diálogo el analista peruano Pedro Yaranga.
Expansión criminal y devastación ambiental
Las redes ilícitas continúan expandiendo sus operaciones en regiones como Madre de Dios, Puno, Cusco y Loreto, con impactos crecientes tanto en la seguridad como en el medioambiente.
En 2024 las autoridades peruanas realizaron cientos de operativos de interdicción, incautando y destruyendo bienes vinculados a la minería ilegal por valores de cientos de millones de dólares. Las operaciones han continuado de forma sostenida en 2025 y 2026, reflejando la escala y persistencia de esta amenaza.
La deforestación asociada a la minería en la Amazonía peruana ha alcanzado decenas de miles de hectáreas en los últimos años, con impactos particularmente graves en Madre de Dios. Solo en esa región, el daño socioambiental ha sido estimado en cientos de millones de dólares.
“En Perú existen bandas y organizaciones criminales dedicadas al robo de minerales, lo que ha originado que China se haya convertido en un mercado libre para operaciones ilícitas”, explicó Yaranga.
Economía ilícita con implicaciones estratégicas
El auge de la minería ilícita ha generado una economía criminal de gran escala. Las estimaciones indican que las exportaciones ilícitas de oro alcanzaron niveles récord en 2024, reflejando la creciente rentabilidad del sector.
“Es una [industria ilícita] que según el Instituto Peruano de Economía el año pasado [2025] movió alrededor de USD 12 000 millones. Eso significa que esta economía ilegal es aproximadamente 10 veces más grande que la del tráfico ilícito de drogas”, señaló el General (R) Rodolfo García Esquerre, Alto Comisionado para el Combate a la Minería Ilegal de la Presidencia del Consejo de Ministros.
La posición del Perú como uno de los principales productores mundiales de minerales lo convierte en un objetivo particularmente vulnerable a este tipo de explotación. Las redes criminales ya no operan únicamente en la extracción, sino que están cada vez más integradas en los procesos de transporte, documentación y exportación, lo que les permite insertar material ilícito en rutas comerciales legales.
De la extracción local a cadenas transnacionales
El caso ilustra cómo la minería ilegal en Perú está evolucionando de una actividad local a un desafío de cadenas de suministro transnacionales. La capacidad de los actores ilícitos para insertar material robado o procesado ilegalmente en flujos de exportación y dirigirlo hacia compradores internacionales refleja un mayor nivel de organización, coordinación e integración financiera.
Yaranga subrayó la necesidad de reforzar la cooperación internacional: “De esta manera, también con intercambio de información, asistencia técnica y acciones coordinadas a nivel regional e internacional, se debe continuar la neutralización de operaciones para debilitar acciones de los flujos financieros ilícitos”.
La investigación no solo evidencia la magnitud de la minería ilegal, sino también las vulnerabilidades estratégicas que expone —desde fallas en la trazabilidad y el control aduanero hasta el papel de la demanda internacional en la sostenibilidad de estos mercados ilícitos. Abordar estos desafíos requerirá pasar de esfuerzos aislados a enfoques más coordinados que abarquen toda la cadena de suministro, incluyendo controles de exportación, seguimiento financiero y cooperación internacional.


