China Ocean Shipping Company (COSCO), el cuarto mayor protagonista en la industria naviera a nivel mundial y ligado a la Armada del Ejército Popular de Liberación chino, aumenta su presencia mundial. “Esta integración civil-militar, otorga a Pekín una extensa red logística para proyectar su poder naval”, dijo a Diálogo el 30 de septiembre Euclides Tapia, profesor titular de Relaciones Internacionales en la Universidad de Panamá.
En línea con esta estrategia, la empresa estatal operaba en 2022 más de 400 portacontenedores y cientos de otros buques, conectando 558 puertos alrededor del planeta, señala la revista japonesa Nikkei Asia. A pesar de que la Armada china solo cuenta con una base exterior oficial en Yibuti, en el Cuerno de África, y una supuesta base en Camboya, podría reabastecerse y recibir apoyo logístico en cualquier lugar donde opere COSCO.
Un ejemplo de esto ocurrió en 2019, cuando la fragata 054A Linyi, de la Armada china, fue reabastecida por el buque COSCO Fuzhou, lo que permitió que nave realizara operaciones en alta mar. COSCO no solo apoya a las operaciones de escolta y evacuación de la Armada del Ejército Popular de Liberación, también ayuda a resolver problemas de logística y de suministro en aguas fuera de la juridicción de China, manteniendo vínculos con entidades clave del sistema de defensa chino, incluida su Comisión Militar Central, resalta Nikkei Asia.
Según la plataforma financiera china Caixin Global, COSCO planea sumar cerca de 100 nuevos buques a su flota, incluyendo graneleros, petroleros y buques de carga general. De forma similar, China Merchants Group también agregará alrededor de 100 barcos a su flota, mientras que CHN Energy Investment Group, busca expandir principalmente su flota de graneleros.
“Pekín proyecta la imagen de no tener bases militares extranjeras, pero esta es engañosa”, advirtió Tapia. “Su plan se enfoca en crear una red de puertos y de servicios estratégicos globales, Latinoamérica incluida, que bajo pretexto comercial, sirvan como bases logísticas con potencial militar, amenazando la seguridad regional y mundial”.
“Puerta a puerta”

En junio, COSCO lanzó un nuevo servicio directo entre Asia y México, para ampliar su cobertura “puerta a puerta”. Este servicio semanal conecta puertos en China, Corea del Sur y Japón; con Ensenada, Manzanillo y Lázaro Cárdenas, en México. Esto se suma a los servicios transpacíficos entre Asia y la costa oeste de Latinoamérica, que la naviera ha operado durante varios años, reportó la revista mexicana T21.
La naviera estatal china también presentó, el 27 de marzo, una conexión directa entre Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Centroamérica y el Caribe, logrando un enorme avance en Sudamérica, comunicó el 24 de marzo el portal India Shipping News. Actualmente, la naviera china opera 27 servicios de envíos regionales, cubriendo 24 países y 52 puertos en Norteamérica y Sudamérica.
“Es sorprendente que los países latinoamericanos no perciban que estos proyectos podrían convertirse en bases de espionaje”, remarcó Tapia. “China avanza estratégicamente para fortalecer su posición global, utilizando estas iniciativas para acercarse a los Estados Unidos”.
Nuevo orden marítimo
Tapia resaltó que Pekín no valora la geopolítica de la misma manera que occidente; su enfoque se centra en aprovechar su influencia comercial y diplomática en el mundo, siempre en función de sus propios intereses geoestratégicos. “China, a través de COSCO, busca dominar el mundo y crear un nuevo orden marítimo,” enfatizó.
El reporte del 17 de agosto Maniobras Marítimas: La búsqueda oculta de China para la supremacía oceánica, de la revista europea Modern Diplomacy, refiere que las ambiciones oceánicas de China buscan redefinir el orden de los mares del mundo, desafiando la influencia occidental y afirmando su presencia en aguas disputadas y rutas estratégicas, en línea con sus ambiciones de ascenso como superpotencia.
Esta política marítima abarca varios aspectos como la dimensión militar, económica, tecnológica y política, detalló la revista. China, a través de esa estrategia, “busca expandir su economía y fortalecer a sus fuerzas armadas, de la mano del Ejército Popular de Liberación y la Iniciativa del Cinturón y la Ruta”, detalló Tapia.
Para avanzar en sus planes sin alarmar, Pekín expandió su presencia naval bajo el pretexto de proteger sus intereses económicos de la piratería y otras amenazas, justificando la medida como necesaria para su seguridad, indicó Modern Diplomacy. Las tácticas chinas como la afirmación estratégica, la guerra legal y el desarrollo naval, muestran su ambición de dominar los océanos.
Terminal Chancay
En este contexto, la primera fase del Terminal Portuario de Chancay, un proyecto financiado y construido por COSCO, bajo la Iniciativa del Cinturón y la Ruta, concluirá en noviembre. Se prevé que la naviera china comience a operar en el puerto a principios de 2025.
Sin embargo, un puerto de aguas profundas como el de Chancay, despierta sospechas de que pueda servir como base militar para realizar operaciones de apoyo logístico, reabastecimiento y reparación de buques de guerra. Dado el estrecho vínculo entre COSCO y el Gobierno chino, es probable que Chancay sea utilizado para fines militares en el futuro, indica el informe China en Perú, del Instituto de Paz de los EE. UU.
Según el informe, las élites peruanas parecen subestimar los riesgos geopolíticos asociados a este proyecto, posiblemente debido a una falta de comprensión de la naturaleza de las empresas estatales chinas y su relación con el Gobierno chino.
Así mismo, destaca que el control de puertos estratégicos es clave para la expansión de China. COSCO, como empresa estatal, está obligada a someterse a la voluntad del régimen comunista y cumplir los objetivos nacionales, incluyendo los militares. La base naval china en Yibuti y el puerto de Hambantota, en Sri Lanka, son ejemplos de cómo China utiliza infraestructura civil para fines militares. Según el Strategist, un sitio de análisis del centro de investigación australiano Strategic Policy Institute, «COSCO opera su propia milicia, que probablemente sea capaz de llevar a cabo actividades paramilitares como vigilancia marítima, misiones contra la piratería y operaciones de búsqueda y rescate (…). COSCO parece estar desarrollando la capacidad necesaria para cumplir con las peticiones del Partido Comunista Chino de ayudar en operaciones de inteligencia, movilización de la defensa nacional o actividades en la zona gris.»
“El impacto de Chancay en un eventual conflicto armado sería catastrófico. No podemos pasar por alto la alianza entre China y Rusia, ya que los puertos y rutas globales no solo tendrían uso civil-militar para China, sino también para su aliado ruso”, reflexionó Tapia. “Este factor es crucial y debe ser considerado en cualquier análisis estratégico sobre la influencia de estas potencias en la región”.
En este sentido, “El Salvador es otro punto estratégico para China, para establecer conexiones marítimas en el Pacífico, así como enlaces ferroviarios y terrestres; complementando su influencia más allá del Canal de Panamá”, agregó Tapia. “Este país es clave para los intereses chinos, que tienen previstas inversiones de gran envergadura en su territorio, consolidando así su futura presencia en Latinoamérica”.
Además, la creciente presencia militar china en el mar Meridional de China, en desafío a la Convención de la Organización de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, genera inestabilidad en la región. Esta militarización, junto con la erosión de las normas marítimas internacionales, plantea serias amenazas para la seguridad marítima global, señaló Modern Diplomacy.
Para Tapia, la expansión marítima de China, especialmente a través de COSCO, representa una grave amenaza para la estabilidad global. Los puertos chinos en Latinoamérica podrían ser utilizados como palancas para influir en conflictos locales, socavando el Estado de derecho. “Es decir, podríamos ver la fotografía del mar Meridional de China en la región”, remachó.


