Compromiso con la seguridad regional: Panamá y EE. UU. luchan contra redes de tráfico de personas y frenan la migración irregular

Para luchar contra las organizaciones criminales transnacionales (OCT) que se aprovechan de los migrantes vulnerables y disuadir la migración irregular en la región, Panamá y los Estados Unidos intensificaron su cooperación, como parte de su compromiso con la seguridad regional.

Mediante estrategias conjuntas, ambos países buscan reducir la migración irregular aumentando las alternativas de migración seguras, ordenadas y humanas; mejorar la asistencia humanitaria a las poblaciones migrantes; y frenar las amenazas que plantean las OCT que se benefician de la explotación de los migrantes y alimentan la violencia y la inseguridad.

El 2 de febrero, ambas naciones se comprometieron de nuevo a colaborar en virtud del memorando de entendimiento (MOU) sobre asistencia y cooperación en materia de migración, firmado originalmente en julio de 2024. Este acuerdo refuerza el intercambio de información; refuerza las capacidades de las fuerzas de seguridad panameñas a través de capacitación, equipamiento y apoyo logístico, y se compromete a continuar desarrollando estrategias para abordar el flujo de migrantes y la crisis humanitaria que esto ha causado en el Tapón del Darién, dijo la Presidencia panameña en un comunicado.

El MOU reconoce que los flujos migratorios irregulares y las OCT que se aprovechan de esas personas tienen implicaciones globales, no solo porque muchos migrantes ingresan a través de terceros países, sino también porque a menudo son explotados y expuestos a riesgos significativos, como la trata de personas, el secuestro, la criminalidad forzada e incluso la muerte en tránsito.

“Panamá asume un rol activo en la gestión regional de la migración irregular, logrando reducir el flujo migratorio proveniente de todas partes del mundo, como parte de los acuerdos de cooperación en la materia”, afirmó a Diálogo Euclides Tapia, profesor titular de Relaciones Internacionales, en la Universidad de Panamá.

A mediados de marzo, los cruces irregulares por el Tapón del Darién, una selva remota y traicionera y el único puente terrestre entre Sudamérica y Centroamérica, cayeron en un 99 por ciento, según el Ministerio de Seguridad de Panamá. El presidente panameño José Raúl Mulino dijo que la selva del Darién ya no era un corredor migratorio para los migrantes que se dirigían al norte, y agregó que solo decenas de migrantes están intentando el viaje en comparación con los miles de hace apenas un año.

Corredor crítico

Miembros del Comando de Operaciones Especiales Sur (SOCSOUTH), junto con las fuerzas de seguridad panameñas, realizan entrenamiento de combate cuerpo a cuerpo, en Panamá, el 15 de agosto de 2024. (Foto: SOCSOUTH/X)

El Tapón del Darién se ha convertido en un punto crítico para la seguridad regional y en un símbolo de la crisis migratoria. En los últimos años, cientos de miles de migrantes han transitado por este terreno inhóspito, que no tiene carreteras asfaltadas y puede tardar hasta una semana en cruzarse a pie. Muchos han perdido la vida y muchos otros han sido robados, extorsionados y maltratados por grupos armados y bandas criminales.

La ONG Médicos Sin Fronteras dijo haber registrado más de 200 casos de violencia sexual en la selva del Darién solo en diciembre de 2023, donde los migrantes han descrito haber sido detenidos y agredidos por hombres armados. En este entorno complejo, la migración irregular y el crimen organizado convergen con consecuencias desastrosas.

En el lado colombiano del Darién, el notorio Clan del Golfo, también conocido como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, que se dedica principalmente al tráfico transnacional de drogas, controla las rutas de los migrantes, obteniendo ganancias de decenas de millones de dólares solo en 2023, indicó Human Rights Watch en un informe.

Por su parte, Panamá ha estado rechazando con fuerza al Clan del Golfo y otros grupos criminales del Darién, asestando golpes decisivos al crimen organizado. Como parte del Plan Firmeza, la recién lanzada iniciativa de seguridad del Ministerio de Seguridad Pública, tropas del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT) se desplegaron en el Darién para realizar patrullas diarias.

“El Servicio Nacional de Fronteras estableció una serie de patrullajes, personal patrullando en la selva, tratando de dar la mayor cobertura y seguridad a las personas que están transitando”, dijo a la BBC el director de Migración de Panamá Roger Mojica. “Nos permitió focalizarnos en una sola área y al final se vieron resultados: disminuyeron los reportes de delitos contra migrantes como homicidios, robos y violaciones”, agregó, añadiendo que esto contribuyó a la reducción general del flujo de migrantes irregulares.

Entre otras medidas, las autoridades instalaron cercas en rutas clave en el Darién, canalizando el flujo de migrantes hacia puntos de control específicos, minimizando las acciones de los grupos criminales. El SENAFRONT utiliza un sistema biométrico para identificar a las personas y establecer si pertenecen a grupos terroristas. La herramienta facilita la verificación cruzada con instituciones de seguridad internacionales. Los migrantes irregulares interceptados son enviados a un refugio donde reciben atención básica antes de ser repatriados.

“Estas medidas permiten a Panamá ejercer un mayor control sobre quienes cruzan esta zona inhóspita, logrando un cambio significativo respecto a años anteriores”, destacó Tapia. “Ahora, una gran cantidad de migrantes ya no se arriesga a atravesar esta ruta, cuando antes el flujo ascendía a miles y miles de personas diarias”.

Panamá también reforzó la vigilancia marítima ya que muchos migrantes entran en barcos procedentes de Colombia. Los agentes del SENAFRONT llevan a cabo un bloqueo diario en las costas del Caribe y en el Pacífico para interceptar a los migrantes en aguas panameñas, informó la BBC. Las medidas “han desincentivado el uso de rutas no autorizadas, lo cual ha redundado en un mayor ordenamiento de la migración irregular para prevenir situaciones de inseguridad y reducir impactos a los derechos humanos de los migrantes”, dijo a BBC el viceministro de Asuntos Multilaterales y Cooperación de Panamá, Carlos Guevara Mann.

Mayor capacidad operativa y tecnológica

Los EE. UU. se han comprometidos a apoyar con recursos clave las capacidades de Panamá en la lucha contra la trata de personas, el tráfico de migrantes y el narcotráfico. Las donaciones de activos militares de los últimos años, como los ocho helicópteros UH-1ST entregados al Servicio Nacional Aeronaval (SENAN) a mediados de 2024 y los 63 jeeps J8 y el paquete de repuestos entregados al SENAFRONT en 2023, contribuyeron a la respuesta de las fuerzas de seguridad.

La cooperación bilateral con equipos del Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM) incluye capacitación especializada, seguridad fronteriza, vigilancia, control de puntos de entrada, gestión de la migración, atención médica y asistencia humanitaria, con un enfoque en la identificación y el cuidado de personas vulnerables. Además, las fuerzas panameñas y sus homólogos estadounidenses comparten capacitación sobre la lucha contra la trata de personas, la investigación de redes, la lucha contra amenazas y la protección de víctimas.

Fortalecer las fronteras

“Los países de la región deben fortalecer sus fronteras al igual que lo ha hecho Panamá y, además, firmar acuerdos para ejercer mayor influencia sobre los flujos migratorios irregulares”, dice Tapia.

Para el experto, es necesario que “los gobiernos refuercen la seguridad fronteriza y canalicen los flujos migratorios a través de puntos específicos, como lo ha hecho Panamá. Aunque esto no garantiza un control total, sí podrían reducir significativamente la cantidad de migrantes que cruzan sin ser registrados, permitiendo una gestión más eficiente y segura del conflicto migratorio”.

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