A medida que el espacio adquiere una importancia cada vez mayor para la seguridad y la defensa, Argentina avanza en el fortalecimiento de sus capacidades aeroespaciales para mejorar la vigilancia de su territorio, integrar información satelital y ampliar la cooperación con socios regionales e internacionales. Al frente de ese esfuerzo se encuentra el Brigadier Plinio Guillermo Poma, comandante del Comando Conjunto Aeroespacial (COCAE) de las Fuerzas Armadas Argentinas.
Oficial de la Fuerza Aérea Argentina y piloto de combate, el Brig. Poma cuenta con más de tres décadas de servicio y asumió el mando del COCAE en diciembre de 2024. Desde esa posición dirige el organismo responsable de la vigilancia y el control del aeroespacio nacional y de la integración de capacidades conjuntas para fortalecer la defensa aeroespacial del país.
Durante la Conferencia Espacial de las Américas 2026, realizada en abril en la sede del Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), en Doral, Florida, conversó con Diálogo sobre la evolución de las capacidades aeroespaciales argentinas, la incorporación de información satelital en las operaciones, la formación de nuevos especialistas y las oportunidades de cooperación regional.
Diálogo: ¿Cómo integra el Comando Conjunto Aeroespacial las capacidades espaciales en las operaciones diarias para monitorear y proteger el espacio aéreo y el territorio nacional?
Brigadier de la Fuerza Aérea Argentina Plinio Guillermo Poma, comandante del Comando Conjunto Aeroespacial (COCAE) de las Fuerzas Armadas Argentinas: El Comando Conjunto Aeroespacial está compuesto casi en su totalidad por personal de la Fuerza Aérea Argentina. A diferencia de otros países, como los Estados Unidos, Argentina no cuenta con una fuerza espacial independiente; las capacidades espaciales están integradas dentro de la Fuerza Aérea.
Aunque nuestro personal pertenece a la Fuerza Aérea Argentina, el Comando depende del Estado Mayor Conjunto, al igual que otros comandos operacionales. Desde nuestro centro de operaciones, recibimos la información generada por la red nacional de radares y comenzamos también a incorporar capacidades relacionadas con el dominio espacial.
Actualmente monitoreamos principalmente el reingreso de desechos espaciales a la atmósfera. Aunque la mayoría se desintegra antes de llegar a la superficie, ocasionalmente sobreviven fragmentos de gran tamaño, por lo que debemos mantener capacidades de vigilancia y alerta.
Asimismo, estamos en condiciones de identificar qué satélites sobrevuelan el territorio argentino. Naturalmente, no intervenimos sobre ellos, pero conocer qué plataformas están operando sobre nuestro espacio aéreo y cuáles son sus capacidades declaradas nos ayuda a comprender mejor el entorno espacial en el que nos desenvolvemos.
Esta conferencia representa una excelente oportunidad para fortalecer la cooperación con Estados Unidos y con los países de la región. Las actividades espaciales requieren inversiones muy importantes y conllevan un alto nivel de complejidad. Ningún país puede desarrollar todas las capacidades por sí solo; por eso resulta fundamental compartir conocimientos, experiencias y recursos para construir capacidades regionales más sólidas.
Diálogo: Además del monitoreo, ¿cómo responde el Comando cuando existe la posibilidad de que un objeto espacial impacte el territorio argentino?
Brig. Poma: Si detectáramos un objeto de gran tamaño con posibilidades de llegar a la superficie, informaríamos inmediatamente al Ministerio de Defensa. A partir de allí se coordina con las autoridades nacionales y provinciales de las posibles zonas de impacto para emitir las alertas correspondientes y activar los protocolos de emergencia.
Una vez producido el impacto, trabajamos junto con equipos especializados para recuperar el objeto de forma segura. Algunos componentes pueden contener materiales peligrosos, como combustibles residuales o elementos que requieren un tratamiento especial, por lo que es importante impedir que la población se acerque al lugar hasta que se evalúen los riesgos.
Posteriormente se determina el origen del objeto y, dependiendo de las circunstancias, se siguen los procedimientos internacionales correspondientes.
Diálogo: El sistema SAOCOM, los satélites argentinos de observación con microondas, proporciona capacidades avanzadas de observación de la Tierra. ¿Cómo se integran estas capacidades espaciales en la toma de decisiones para apoyar misiones de seguridad y defensa?
Brig. Poma: Esos satélites son administrados por la Comisión Nacional del Espacio (CONAE), que es un organismo distinto de las Fuerzas Armadas. Si bien depende del Ministerio de Defensa, estamos ahora integrando nuestras capacidades. De hecho, hace pocas semanas [en abril] mantuvimos reuniones para avanzar en una integración más estrecha de nuestras capacidades.
La información generada por estos satélites tiene múltiples aplicaciones. Tradicionalmente se ha utilizado para la agricultura, el monitoreo de inundaciones o incendios forestales, pero también ofrece un enorme potencial para apoyar actividades vinculadas con la defensa.
Por ejemplo, las imágenes satelitales pueden contribuir al seguimiento de la pesca ilegal y aportar información muy valiosa al Comando Conjunto Marítimo, que es el responsable de ese tipo de operaciones. Esa capacidad de compartir información entre organismos civiles y militares fortalece la conciencia situacional y mejora la coordinación entre distintos comandos.
Diálogo: Mencionó la pesca ilegal como uno de los ámbitos donde las capacidades espaciales pueden aportar valor. ¿Cómo contribuye la información satelital a fortalecer la conciencia situacional marítima?
Brig. Poma: La información espacial permite integrar capacidades entre distintos comandos. En nuestro caso, el Comando Conjunto Aeroespacial puede aportar información que complemente el trabajo del Comando Conjunto Marítimo.
La combinación de datos obtenidos desde el espacio con la vigilancia marítima mejora la conciencia situacional y facilita una respuesta más coordinada frente a actividades como la pesca ilegal. Además, el trabajo conjunto con la CONAE y el uso de imágenes satelitales fortalecen la capacidad del Estado para monitorear mejor nuestros espacios de interés.
Diálogo: Argentina ha impulsado iniciativas para desarrollar capacidades soberanas de acceso al espacio, como el proyecto del vehículo lanzador Tronador. ¿Qué importancia estratégica tiene esta capacidad para la defensa nacional y cómo podría influir en la autonomía de Argentina en el dominio espacial?
Brig. Poma: La autonomía fortalece la capacidad de cualquier nación porque permite depender menos de otros para hacer lo que necesita en defensa de sus propios intereses. En ese sentido, desarrollar capacidades propias siempre representa un avance importante.
Argentina tiene una larga historia en el ámbito espacial. Hace más de 50 años ya desarrollábamos proyectos pioneros; incluso llegamos a poner en órbita al mono Juan. Es una trayectoria de la que nos sentimos orgullosos. Como también ha ocurrido en otros países, incluido Estados Unidos, hubo un período en el que esa actividad perdió impulso, pero hoy estamos recuperando y fortaleciendo esas capacidades.
Dicho esto, la autonomía no significa trabajar de manera aislada. Como mencioné antes, el ámbito espacial es muy complejo y ningún país puede hacerlo todo por sí solo. Lo importante es que cada nación avance en el desarrollo de las capacidades que pueda construir y luego las integre con las de otros socios para fortalecer las capacidades regionales. Ese es, a mi entender, el principal aporte que pueden hacer la República Argentina y la Fuerza Aérea Argentina.
Diálogo: Argentina ha ampliado su cooperación con los Estados Unidos en áreas como la conciencia situacional espacial y el intercambio de información. ¿Cómo contribuyen estas capacidades a mejorar la conciencia operativa?
Brig. Poma: Uno de los principales objetivos de esta conferencia es precisamente fortalecer esa cooperación en todos los niveles. No hablamos únicamente del intercambio de información, sino también de la formación de nuestro personal, el entrenamiento y el desarrollo de capacidades que serán fundamentales para el futuro.
El primer paso es la educación. Nuestros cadetes y quienes ingresan a los institutos de formación militar deben comprender que el entorno operacional ya no se limita al aire, la tierra y el mar; el espacio se ha convertido en un dominio cada vez más relevante para la defensa.
A partir de esa base viene el entrenamiento, que debe ser un proceso continuo, porque la evolución tecnológica avanza con enorme rapidez. Muchas capacidades relacionadas con la ciberdefensa, la computación, la inteligencia artificial y las comunicaciones, que hace algunas décadas parecían propias de la ciencia ficción, hoy forman parte de la realidad.
También debemos avanzar en otros aspectos fundamentales, como los marcos legales, la infraestructura, el desarrollo de satélites y la posibilidad de contar con capacidades nacionales de acceso al espacio. Argentina ya posee experiencia en el desarrollo satelital. Un microsatélite argentino, construido en una universidad pública, fue seleccionado en el marco de una iniciativa vinculada con la misión Artemis II, lo que demuestra el potencial científico y tecnológico que existe en el país.
Este desarrollo trasciende el ámbito estrictamente militar. La sociedad argentina, sus universidades y sus jóvenes tienen una gran capacidad para contribuir. La robótica, por ejemplo, será cada vez más importante. Si pensamos en los planes de los Estados Unidos de consolidar una presencia sostenida en la Luna hacia 2030, muchas de esas actividades no dependerán exclusivamente de astronautas. Los sistemas robóticos podrán cumplir tareas sin las exigencias de soporte vital que requiere un ser humano.
Por eso, disciplinas como la robótica, la ingeniería, las comunicaciones, la ciberdefensa y el desarrollo de lanzadores tendrán un papel central. Argentina tiene el talento y la vocación necesarios para avanzar en esos ámbitos, y la cooperación con Estados Unidos y con los países de la región puede ayudarnos a acelerar ese proceso y a integrar nuestras capacidades.
Diálogo: Este crecimiento también requiere formar nuevos especialistas. ¿Cómo está preparando la Fuerza Aérea Argentina a las próximas generaciones para desempeñarse en el dominio espacial?
Brig. Poma: Estamos dando los primeros pasos. Este proceso comenzó hace relativamente poco tiempo y todavía estamos formando a quienes serán los futuros oficiales que trabajarán en estas capacidades.
Naturalmente, muchos jóvenes ingresan a la Fuerza Aérea con el sueño de convertirse en pilotos. Sin embargo, poco a poco también estamos generando conciencia sobre la importancia que tendrá el espacio para la defensa en las próximas décadas.
Cuando hablamos del dominio espacial no pensamos únicamente en astronautas o en misiones a la Luna. Estamos hablando de inteligencia, comunicaciones, ciberdefensa, logística, robótica, ingeniería, desarrollo de lanzadores y muchas otras disciplinas.
Las oportunidades son enormes y seguirán creciendo. Lo importante es que las nuevas generaciones comprendan que el espacio ofrecerá múltiples formas de contribuir a la defensa y al desarrollo del país, independientemente de la especialidad que elijan.
Diálogo: Brigadier, ¿qué oportunidades identifica, para ampliar la cooperación espacial en la región? ¿Cómo pueden estas alianzas, junto con la cooperación con Estados Unidos, fortalecen las capacidades de los países mientras preservan su soberanía ?
Brig. Poma: He tenido la oportunidad de conversar especialmente con nuestros camaradas de Colombia, Brasil y Perú. Por supuesto, también con Estados Unidos. Algunos de ellos están bastante más avanzados que nosotros en estos aspectos, por lo que estamos trabajando para establecer acuerdos que nos permitan capacitarnos y aprovechar su experiencia.
El desarrollo del dominio espacial avanza muy rápido y queremos acompañar ese proceso. Estoy convencido de que Argentina tiene la capacidad para hacerlo y, sobre todo, la vocación de ir siempre más allá de sus propias posibilidades.
Ese “más allá” hoy es el espacio.



