El panorama del crimen organizado en Trinidad y Tobago dio un giro decisivo en 2025, cuando el país lanzó una ofensiva agresiva e impulsada por la tecnología contra las organizaciones criminales transnacionales (OCT). En este esfuerzo renovado, la colaboración con los Estados Unidos se consolidó aún más como un pilar fundamental para alcanzar resultados inéditos en materia de seguridad marítima y estabilidad regional.
Alianza para la paz y la seguridad de la región
El 2025 se caracterizó por un aumento de la sinergia operativa bilateral. La llegada del portaaviones UUS Gerald R. Ford en noviembre marcó el punto álgido de esta cooperación. La primera ministra Kamla Persad-Bissessar expresó abiertamente su satisfacción por la presencia estadounidense durante estas intensas operaciones antidrogas, destacando que la colaboración había generado una “reducción significativa del tráfico de armas, drogas y personas hacia nuestro país”.
Un elemento central de este esfuerzo ha sido la estrategia estadounidense de lucha contra el narcoterrorismo y mejora de las capacidades de interceptación marítima, como parte de su compromiso con la seguridad del Caribe. Mediante el despliegue de una serie de activos navales y plataformas de vigilancia, la asociación prestó apoyo a la Fuerza de Defensa de Trinidad y Tobago (TTDF) con inteligencia y alcance para interceptar embarcaciones de alta velocidad en aguas internacionales.
La primera ministra Persad-Bissessar subrayó la importancia de esta alianza ante la evolución de las amenazas. “Nuestra alianza con los EE. UU. ya ha logrado un éxito significativo y juntos seguiremos avanzando hasta ganar la guerra contra la delincuencia que ha asolado Trinidad y Tobago y amenaza la estabilidad de toda nuestra región”, declaró la primera ministra a través de su cuenta X a mediados de noviembre.
Entrenamiento especializado
La colaboración en 2025 fue más allá de los ejercicios rutinarios e incluyó entrenamiento especializado de alta intensidad en apoyo de la TTDF y el Servicio de Policía de Trinidad y Tobago (TTPS). En noviembre, el personal de la 22.ª Unidad Expedicionaria Marina (MEU) llevó a cabo ejercicios de entrenamiento de alto nivel con las fuerzas locales. Estas actividades se centraron en maniobras tácticas tanto en entornos urbanos como rurales y buscaban simular las complejas condiciones de las operaciones antinarcóticos.
Además, Trinidad y Tobago coorganizó la 40.ª edición del ejercicio Tradewinds, patrocinado por el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), en abril y mayo. El ejercicio multinacional reunió a más de 1300 efectivos de 24 países para centrarse en la lucha contra la delincuencia organizada transnacional y mejorar el conocimiento del ámbito marítimo, lo que consolidó aún más el papel de Trinidad y Tobago como líder regional en materia de cooperación en materia de seguridad.
Resultados tangibles: tecnología y orden
El apoyo de los Estados Unidos también se manifestó en el despliegue de tecnología avanzada. Se produjo un gran avance con la instalación de un sistema de radar de última generación en la isla de Tobago, que proporciona a la Guardia Costera una visión completa de las rutas marítimas ilícitas. La eficacia de este sistema quedó demostrada en diciembre de 2025, cuando la información obtenida por el radar condujo a la TTPS hasta un alijo de 1560 kilogramos de marihuana en el pantano de Caroni, un botín valorado en unos USD 25 millones.
El ministro Sobers destacó la importancia de estos resultados. “Creo que es una asociación que nunca ha alcanzado el nivel de éxito que hemos visto en los últimos tiempos”, declaró a la prensa a mediados de diciembre. “El éxito obtenido en tan poco tiempo es una prueba de la solidez de la relación, y el equipo que han proporcionado a Trinidad y Tobago está funcionando bastante bien”.
Esta ventaja tecnológica se vio reforzada por la llegada de la tecnología de escaneo móvil a los puertos clave, lo que permitió la inspección no intrusiva de la carga y condujo a incautaciones récord de armas de fuego y sustancias ilegales.
“Nuestro Gobierno prometió en su manifiesto restaurar el orden en el país, y eso es exactamente lo que estamos haciendo”, enfatizó el ministro de Relaciones Exteriores y Asuntos de la CARICOM de Trinidad y Tobago, Sean Sobers.
Como complemento a estos éxitos marítimos, el Gobierno declaró el estado de emergencia en todo el país en julio de 2025 tras descubrir una red criminal que operaba dentro del sistema penitenciario. Esta medida permitió un aumento de las operaciones conjuntas entre la Policía y el Ejército que desmantelaron varias importantes estructuras de pandillas y dieron lugar a incautaciones récord de rifles de alta potencia, incluidas plataformas AR-15 y AK-47, así como varias armas fantasma sin número de serie. En el ámbito internacional, la Unidad de Investigación de la TTPS colaboró con la DEA en la Operación Vikings, que culminó con la incautación de un velero vinculado a Trinidad frente a las Azores que transportaba 1.6 toneladas de cocaína por valor de USD 25 millones.
Los datos oficiales reflejan el profundo impacto de estas acciones: a finales de 2025, la tasa nacional de homicidios se había reducido a 25,5 por cada 100 000 habitantes, lo que supone un descenso histórico del 42 por ciento con respecto al año anterior. Por primera vez en una década, Trinidad y Tobago registró un mes con solo 22 homicidios, lo que supone un cambio decisivo en la trayectoria de seguridad del país.
“Estos resultados, que salvan vidas, se lograron mediante acción unificada, modernización de las fronteras y el trabajo coordinado de las agencias como una fuerza enfocada: Policía, Aduanas, Defensa e Inteligencia”, indicó el Ministerio de Seguridad Nacional.
El camino hacia 2026
Vanessa Cárdenas, investigadora en crimen organizado del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae, Chile, analizó esta evolución como una victoria significativa sobre las tendencias criminales arraigadas. “Romper el récord de más de 600 asesinatos que Trinidad y Tobago tuvo en 2024 era complicado. Sin embargo, ya para abril y mayo de 2025 se vio un descenso importante en la tendencia, en el orden de un 30 por ciento”, dijo a Diálogo.
Cárdenas también destacó que el rol de los EE. UU. a la hora de proporcionar un escudo contra las narco-lanchas en el Caribe fue un factor decisivo que obstaculizó el tráfico ilícito en toda la región.
Al comenzar 2026, el Ministerio de Seguridad Nacional se prepara para una fase aún más agresiva de su estrategia de seguridad. Esto incluye la expansión del rastreo balístico a través del Centro Nacional de Ciencias Forenses y el despliegue de sensores avanzados en todo el golfo de Paria para mantener el impulso adquirido durante el último año. El país sigue decidido a consolidar una estrategia moderna y eficaz, respaldada por una sólida cooperación internacional, para mantener a raya las amenazas transnacionales y garantizar la seguridad a largo plazo de sus ciudadanos.



