La asociación entre los Estados Unidos y Panamá tiene sus raíces en una larga historia, que ha evolucionado desde una relación diplomática tradicional hasta una alianza dinámica y multifacética. Hoy en día, se erige como una colaboración basada en la confianza mutua y el compromiso compartido de mejorar el bienestar del pueblo panameño, al tiempo que se promueve la estabilidad en toda la región.
Desde la respuesta a emergencias y el desarrollo de infraestructuras hasta la asistencia humanitaria, la alianza entre los EE. UU. y Panamá aborda activamente algunos de los retos más acuciantes a los que se enfrentan las comunidades vulnerables. Juntas, ambas naciones no solo refuerzan la cooperación en materia de seguridad, sino que también obtienen resultados concretos y medibles que mejoran la vida de los panameños.

Una misión de atención
El 25 de junio, el buque hospital de clase Mercy USNS Comfort atracó en Colón, Panamá, marcando la segunda parada de la última fase de Promesa Continua 2025 (CP25). Esta misión humanitaria, dirigida por el Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM), reúne a equipos médicos militares, ingenieros y voluntarios para trabajar junto a sus homólogos del país anfitrión en la prestación de atención médica gratuita, apoyo a la infraestructura y participación comunitaria en todo el país.
“Promesa Continua 2025 es una misión humanitaria que representa nuestro espíritu de colaboración”, afirmó el embajador de los EE. UU. en Panamá, Kevin Marino Cabrera. “La llegada del USNS Comfort representa una mano amiga tendida para apoyar al pueblo de Panamá”.
Esta fue la octava misión del CP en Panamá y la quinta visita del Comfort, lo que da testimonio de la relación dinámica y duradera entre las dos naciones. Durante esta última misión, los equipos médicos ofrecieron una amplia gama de servicios, entre ellos medicina general, pediatría, cardiología, dermatología, odontología, radiología, optometría y atención veterinaria, con especial atención a las comunidades de Veracruz y Colón.
El ministro de Salud de Panamá, Fernando Boyd Galindo, destacó el impacto de la iniciativa. “Han sido un faro de esperanza en tiempos difíciles, representando con orgullo el compromiso, la dedicación y el humanismo que distinguen a esta misión”, dijo, subrayando la fortaleza de la asociación bilateral.
Entre el 26 y el 30 de junio, la misón CP25 atendió a 2845 pacientes. El personal de la Marina de los EE. UU., en colaboración con el Ministerio de Salud (MINSA) de Panamá, realizó siete cirugías a bordo del buque, siete tomografías computarizadas, 124 electrocardiogramas, 487 extracciones dentales y 339 pruebas de laboratorio. Además, la misión dispensó 3577 medicamentos y distribuyó 29 dispositivos de fisioterapia. Los equipos veterinarios esterilizaron a 375 animales, lo que supuso un servicio vital para poblaciones que a menudo se ven desatendidas.
“Me siento muy bien; la atención fue excelente. Me gustaría que volvieran al menos cada seis meses porque fue realmente una muy buena experiencia”, declaró Erika Ariza, que recibió atención junto a su esposo y su hijo, al sitio de noticias local Telemetro. “Agradezco al MINSA y a la Embajada de los Estados Unidos por esta iniciativa”.
Invertir en las comunidades a través del conocimiento y la cultura
Más allá de la atención clínica, la alianza entre los EE. UU. y Panamá se extiende a la educación, la infraestructura y el intercambio cultural. La misión incluyó 23 sesiones de intercambio de conocimientos técnicos con 466 miembros del personal del MINSA. Técnicos de la Marina de los EE. UU. repararon equipo médico crítico valorado en USD 245 000 en el Hospital Santo Tomás y el Centro de Salud Veracruz. Por su parte, ONG estadounidenses donaron USD 198 000 en suministros médicos para apoyar el sistema de salud pública de Panamá.
Los ingenieros a bordo del Comfort contribuyeron con 205 horas de servicio para renovar la cocina de la Escuela de los Estados Unidos de América en Casco Antiguo, lo que demuestra el amplio impacto de la misión y su enfoque centrado en las personas. Por su parte, la banda de la Marina de los EE. UU., Uncharted Waters, ofreció tres conciertos públicos que atrajeron a más de 2200 asistentes y profundizaron los lazos culturales a través de la música.
“A través de la asistencia médica, la capacitación y los intercambios culturales, nos sentimos honrados de estar al lado del pueblo de Panamá y profundizar la amistad que une a nuestros países”, dijo el Capitán de Navío de la Marina de los EE. UU. Ryan Kendall, comodoro del Escuadrón Destructor 40 y comandante de la misión CP25.
Aunque el Comfort concluyó su misión y atravesó el Canal de Panamá el 1.º de julio, su partida no supuso el final, sino la reafirmación de una alianza duradera, que combina la ayuda humanitaria, la cooperación en materia de seguridad y el desarrollo de infraestructuras con una red más amplia de iniciativas entre los EE. UU. y Panamá, que se extienden durante todo el año desde las ciudades costeras hasta las comunidades indígenas más remotas.

Unidos por el progreso: desarrollo comunitario
Este espíritu de colaboración se extiende mucho más allá de Colón y Veracruz. En todo Panamá, las iniciativas conjuntas siguen demostrando el impacto tangible de la cooperación entre los EE. UU. y Panamá en las comunidades locales.
En junio, el embajador Cabrera visitó las provincias de Coclé y Veraguas, donde se reunió con líderes gubernamentales y comunitarios e inauguró un puente peatonal en El Nanzal, Soná. El proyecto, financiado conjuntamente por el Programa de Asistencia Humanitaria del SOUTHCOM y el Ministerio de Obras Públicas de Panamá, responde a una necesidad comunitaria de larga data.
“Este puente permitirá a los estudiantes de la comunidad de El Nanzal llegar a la escuela de forma segura sin el peligro de cruzar el río”, dijo Cabrera. “Nunca más una familia tendrá que preocuparse por si su hijo ha llegado bien a la escuela”.
El puente es solo un ejemplo del amplio apoyo que los EE. UU. han brindado a Panamá. Durante las últimas dos décadas, los EE. UU. invirtieron USD 57 millones en proyectos humanitarios en todo el país, apoyando la construcción y mejora de centros de salud, escuelas, capacidades de respuesta a emergencias y otros servicios esenciales.
En el distrito de Santiago, funcionarios estadounidenses también distribuyeron mochilas a los estudiantes locales, como parte de un esfuerzo continuo para apoyar el acceso a la educación. Y en respuesta a las preocupaciones planteadas por los funcionarios de Veraguas, el SOUTHCOM está ayudando con pruebas de calidad del agua para garantizar que el agua potable llegue a las comunidades desatendidas.
Ayuda humanitaria en acción: el alcance de PANAMAX Alfa
El compromiso de esta alianza con la ayuda humanitaria también quedó patente durante la fase 0 de PANAMAX Alfa, a finales de marzo y principios de abril. PANAMAX Alfa, que se lleva a cabo en tres fases, es un ejercicio bilateral anual entre las fuerzas panameñas y el SOUTHCOM, centrado en la seguridad del Canal de Panamá. La asistencia humanitaria y el socorro en casos de desastre son el núcleo de la fase inicial del ejercicio, que consiste en prestar ayuda inmediata a las comunidades desfavorecidas.
“El ejercicio PANAMAX Alfa se centra en la cooperación y la interoperabilidad. Es fundamental que nuestras unidades entrenen junto con las fuerzas estadounidenses y otras agencias participantes, donde podemos demostrar nuestras capacidades y perfeccionar nuestras habilidades”, afirmó la subcomisionada del Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT) de Panamá y jefa de PANAMAX Alfa 25, Maritza Censión. “Esa interacción nos permite desarrollar planes de contingencia y prepararnos para posibles amenazas a infraestructuras críticas como el Canal de Panamá”.
Lo que hace que este ejercicio sea especialmente único y de gran alcance es que, lejos de ser un simulacro militar rutinario, sirve como un salvavidas humanitario vital, especialmente para las comunidades con poco o ningún acceso a servicios esenciales.
Un claro ejemplo de este impacto se produjo en Escobal y Sardinilla, donde más de 800 pacientes recibieron servicios médicos, lo que pone de relieve la urgente necesidad de atención sanitaria en las regiones desatendidas. Mientras tanto, tres helicópteros HH-60 Blackhawk transportaron más de 8165 kilogramos de alimentos donados por el Instituto de Comercialización de Alimentos de Panamá a la remota isla de La Esmeralda, garantizando que las familias aisladas por la geografía no se quedaran atrás.
La misión también apoyó la educación. Se entregaron más de 455 kg de materiales de construcción a Mamitupu, en lo profundo de la Comarca Guna Yala, para apoyar la construcción de una escuela local muy necesaria que ofrece esperanza y oportunidades a la próxima generación.

El alcance humanitario se extendió aún más. La Fuerza de Tarea Conjunta Bravo (JTF-Bravo) del SOUTHCOM transportó por aire a altos mandos del SOUTHCOM, la Embajada de los EE. UU. y el Servicio Nacional Aeronaval (SENAN) de Panamá para participar en la inauguración de una clínica de salud de USD 1,7 millones donada por el SOUTHCOM para dar servicio a la región de Playón Chico.
El ministro de Salud de Panamá, Boyd Galindo, expresó su gratitud a los EE. UU. por su ayuda. “Agradecemos profundamente el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos y su compromiso con el bienestar de nuestro país al hacer realidad este centro de salud, que reforzará la atención médica de los residentes de Playón Chico y las comunidades vecinas”, afirmó.
El nuevo Centro de Salud de Playón Chico ofrecerá servicios como medicina general, atención de urgencias, enfermería, atención materno-infantil, farmacia, laboratorio clínico, odontología, sala de esterilización, sala de observación y mucho más. Detrás de cada entrega, cada clínica y cada aula se encontraba una coalición unificada de socios. Equipos médicos, unidades de aviación y expertos en logística de los EE. UU. trabajaron en estrecha colaboración con el SENAFRONT, el SENAN y los ministerios de Salud, Educación y Seguridad Pública.
“Las agencias panameñas fueron fundamentales para el éxito de PANAMAX Alfa”, dijo el Mayor del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE. UU. Andrew Ibos, planificador de operaciones de la JTF-Bravo.
Por su parte, Panamá reconoció el poder de la colaboración. “La asociación con los Estados Unidos ha tenido un impacto significativo, especialmente en la provincia de Darién, donde ha mejorado el acceso a la atención médica y ha fortalecido la relación entre el SENAFRONT, las instituciones gubernamentales y comunidades como Playón Chico”, el Comisionado del SENAFRONT Raymond Cáceres Cedeño, dijo a Diálogo.
Fomentar la confianza a largo plazo
PANAMAX Alfa no es una iniciativa puntual, sino que forma parte de una estrategia por fases diseñada para profundizar la cooperación bilateral y mejorar la preparación ante los retos de seguridad regionales.
Tras el éxito de la Fase 0, está previsto que las fases I y II den comienzo a mediados de julio y principios de septiembre, respectivamente. Estos próximos pasos se basarán en la confianza, las habilidades y la coordinación operativa establecidas desde hace tiempo.
“La fase I se centrará en sesiones académicas, planificación unilateral con las fuerzas panameñas y ejercicios de simulación”, dijo el May. Ibos. “La fase II incluirá la planificación conjunta y un ejercicio completo de puesto de mando, en el que las fuerzas estadounidenses proporcionarán apoyo no combatiente”.
Cada fase refuerza tanto la capacidad operativa como la confianza mutua, sentando las bases para la resiliencia y la preparación regional a largo plazo.
Ejercicios como PANAMAX Alfa ayudan a los socios regionales a perfeccionar sus capacidades de respuesta rápida en condiciones reales. Al mismo tiempo, refuerzan alianzas críticas y generan beneficios humanitarios duraderos para las comunidades sobre el terreno.
Resiliencia de las infraestructuras: preparación para un clima cambiante
A medida que aumentan los retos relacionados con el clima, esta alianza también aborda las vulnerabilidades de las infraestructuras críticas. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE. UU. (USACE) está colaborando estrechamente con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) para hacer frente a los graves riesgos de sequía que amenazan las operaciones del canal.
Esa colaboración se extiende a la costa de Panamá. En Colón, ingenieros del Ejército de los EE. UU. del 553.º Equipo de Apoyo de Ingenieros Avanzados (FEST-A) llevaron a cabo un estudio exhaustivo en mayo de 2025 para evaluar los anticuados sistemas de alcantarillado de la ciudad. Las inundaciones recurrentes debidas al deterioro de las infraestructuras han supuesto un grave riesgo para los residentes durante años.
El FEST-A, junto con el gobernador de Colón, Julio Hernández Gregorie, y funcionarios locales, inspeccionó las principales estaciones de bombeo de las calles 1, 13 y 16. El equipo evaluó todo, desde el funcionamiento de las bombas hasta el estado de los filtros de residuos destinados a proteger los sistemas de drenaje.
En la estación de la calle 13, casi terminada, el equipo evaluó las renovaciones en curso, los sistemas eléctricos y los generadores de emergencia. Estas evaluaciones ayudarán a trazar una hoja de ruta para modernizar la infraestructura hídrica de la ciudad, una prioridad urgente ante la inestabilidad climática. “Tuvimos una oportunidad única para comprender mejor los retos a los que se enfrenta la ciudad de Colón con su sistema de aguas pluviales y residuales”, afirmó el Teniente Coronel del Ejército de los EE. UU. Brian Molloy, comandante de FEST-A.
“Esta comprensión ayudará a los Estados Unidos a ampliar sus alianzas con el Gobierno de Panamá a medida que encontramos formas de seguir trabajando juntos”.
Juan Enciso, director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales – Colón, también agradeció el apoyo. “Para nosotros es muy importante. Hemos intentado todo lo posible para abordar los problemas sanitarios y de aguas pluviales, pero necesitamos el apoyo y la experiencia de los Estados Unidos a través del Cuerpo de Ingenieros”.

Entrenamiento para crisis: Seguridad y preparación para desastres
A medida que los desastres naturales se vuelven más intensos y las amenazas transnacionales más complejas, la alianza entre los EE. UU. y Panamá también está invirtiendo en la preparación para crisis. Clave de ello es la asociación entre las fuerzas panameñas y la Guardia Nacional de Missouri (MONG) en el marco del Programa de Asociación Estatal (SPP).
Por ejemplo, en mayo de 2025, miembros de la MONG se unieron a funcionarios panameños en un taller de tres días sobre preparación para desastres, en el que se simularon respuestas a una serie de amenazas, desde ataques terroristas hasta catástrofes naturales.
Participaron los principales organismos de emergencia de Panamá, entre ellos la Policía Nacional (PNP), el SENAN, el SENAFRONT y el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC).
Juntos, revisaron los protocolos de emergencia de Panamá y estudiaron el Marco Nacional de Respuesta de los Estados Unidos.
“Participar en estos ejercicios fortalece nuestras capacidades operativas y refuerza nuestros lazos con naciones aliadas como los Estados Unidos. Nos ayuda a proteger una ruta comercial vital, el Canal de Panamá, contra posibles amenazas, al tiempo que nos proporciona herramientas valiosas para involucrar y educar al público a través de nuestro departamento de participación ciudadana”, declaró la PNP a Diálogo en un comunicado.
El Capitán del Ejército de los EE. UU. Luis Jiménez, oficial de asuntos bilaterales en la Embajada de los EE. UU. en Panamá, destacó el carácter colaborativo del ejercicio, en particular la estrecha coordinación con el SINAPROC. “Son ellos quienes reciben la llamada y dirigen la coordinación”, dijo el Cap. Jiménez, subrayando la importancia de armonizar los esfuerzos de respuesta, las estrategias de movilización y las medidas de salvamento, especialmente en un país como Panamá, donde la geografía presenta retos únicos. “Con dos costas oceánicas y un terreno selvático denso, el entorno de Panamá añade capas de complejidad. Cada agencia aporta algo diferente para hacer frente a esos retos”.
La MONG y sus socios panameños tienen más de 10 compromisos conjuntos previstos para 2025. Ahora que se acerca su 30.º aniversario, esta asociación refleja la fortaleza duradera y el alcance evolutivo de la cooperación bilateral.
Desde misiones médicas que salvan vidas e infraestructuras comunitarias vitales hasta la seguridad crítica del Canal y la preparación avanzada para desastres, la asociación entre los Estados Unidos y Panamá se erige como un modelo integral de colaboración. Su compromiso compartido, basado en la confianza mutua y en más de un siglo de cooperación, sigue evolucionando, abordando los retos más apremiantes a los que se enfrenta Panamá y fomentando la estabilidad y la prosperidad en toda la región durante los próximos años.


