La expansión de la inteligencia artificial china en Latinoamérica: riesgos para la seguridad

La inteligencia artificial se ha convertido en un instrumento clave de la proyección estratégica de China en Latinoamérica. Más que expandir aplicaciones de IA, Pekín busca ampliar su presencia en la infraestructura que las sustenta, como centros de datos, servicios en la nube y redes de telecomunicaciones. El riesgo es que el dominio de estos activos fortalezca sus capacidades de inteligencia y defensa, amplíe su influencia sobre los ecosistemas digitales de la región y le permita aprovechar datos latinoamericanos para entrenar sus modelos de IA, además de proporcionarle ventajas estratégicas en un escenario de guerra asimétrica o conflicto.

“Construir un ecosistema completo donde se conecta la extracción, transmisión y procesamiento de datos permite al Partido Comunista Chino (PCCh) tanto perpetuarse en el poder como situarse en una posición de ventaja en el ámbito digital”, explica a Diálogo Juan Pablo Toro, investigador sénior del centro de estudios chileno AthenaLab.

Paralelamente, China busca influir también en la gobernanza internacional de la inteligencia artificial. En julio, 29 países, entre ellos Brasil y Cuba, firmaron el acuerdo para establecer la World AI Cooperation Organization (WAICO), promovida por Pekín. Meses antes había sido creada la World Data Organization (WDO), dedicada a la gobernanza de los datos, cuyo consejo directivo incluye a la empresa pública brasileña Serpro. Según la Jamestown Foundation, la WDO podría servir como una plataforma de influencia del PCCh vinculada al Frente Unido.

De este modo, Pekín no solo exporta infraestructura y tecnología, sino que también busca definir los estándares y las normas que regirán el ecosistema digital. Esto podría consolidar dependencias tecnológicas difíciles de revertir, reducir la capacidad de los países latinoamericanos para optar por proveedores alternativos y aumentar sus vulnerabilidades en materia de soberanía digital.

Foto de archivo. Cables de alta tensión en una galería submarina que atraviesa el Puerto Viejo de Marsella, el 29 de octubre de 2025. HMN Tech participa en aproximadamente el 10 por ciento de los proyectos mundiales de cables submarinos y ha suministrado tecnología para sistemas que conectan Guyana, Surinam, Perú y Bolivia. (Foto: Miguel Medina/AFP)

Cloud e inteligencia artificial: la expansión del ecosistema chino

El plan de China para la creación de conjuntos de datos industriales, presentado en junio, considera los datos un recurso estratégico para la economía y la seguridad nacional. El desarrollo de modelos de inteligencia artificial requiere grandes volúmenes de datos y capacidad de procesamiento, lo que otorga un valor estratégico a la expansión internacional de infraestructuras de nube y centros de datos. La nube no es simplemente un espacio de almacenamiento, sino la infraestructura donde se recopilan y procesan datos, se entrenan modelos de IA y operan servicios críticos. “Los datos son el petróleo de la era actual. A través de ellos no solo se obtiene información, sino que también se alimentan los algoritmos que luego servirán para modelar los comportamientos o preverlos”, observa Toro.

Huawei representa el caso más avanzado de esta estrategia. Además de contar con centros de datos en cinco países latinoamericanos, ha reforzado su infraestructura AI Cloud en Brasil y México y ha desarrollado un ecosistema que integra nube, inteligencia artificial, big data y capacitación. En Argentina, por ejemplo, el acuerdo con la cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA) contempla el uso de inteligencia artificial para apoyar la digitalización y la gestión del sector agropecuario. En Chile, Huawei ofrece servicios de AI Cloud a los sectores de la energía, las telecomunicaciones y la industria, y ha integrado en su plataforma los modelos chinos de inteligencia artificial de DeepSeek.

La estrategia consiste en ofrecer a gobiernos, empresas e instituciones servicios en la nube, análisis de datos, inteligencia artificial y aplicaciones dentro de una única plataforma tecnológica. Sin embargo, la concentración de funciones críticas en un mismo ecosistema incrementa la dependencia de proveedores chinos y podría ofrecer a Pekín una herramienta de presión estratégica mediante eventuales restricciones de acceso o interrupciones de servicios. Además, cuanto mayor sea el volumen de datos gestionados por estas plataformas, mayor será el riesgo de que puedan ser utilizados con fines estratégicos, incluido el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.

Estos riesgos aumentan con la expansión en Latinoamérica de empresas chinas consideradas sensibles por motivos de seguridad. En abril, iFlytek firmó un acuerdo con la empresa pública brasileña Serpro para desarrollar modelos de inteligencia artificial en portugués y servicios en la nube. La empresa figura desde 2019 en la lista de entidades restringidas de Estados Unidos por su participación en el desarrollo de tecnologías de vigilancia utilizadas contra la minoría uigur.

También Tencent amplió su presencia regional mediante un acuerdo con un proveedor brasileño para distribuir su plataforma de nube en Latinoamérica. Su empresa matriz, Tencent Holdings, fue incluida en 2025 por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en la lista de compañías consideradas vinculadas al aparato militar chino.

La arquitectura digital de Pekín

Tras consolidar su presencia en la nube y los servicios de inteligencia artificial, China ha comenzado a expandirse hacia la infraestructura física que sustenta este ecosistema digital. Los semiconductores, esenciales para la inteligencia artificial, los sistemas de defensa y las infraestructuras críticas, son ahora el nuevo eje de esta estrategia, como demuestran las negociaciones anunciadas en mayo entre la estatal brasileña Ceitec y la china Global Power Technology para producir chips en Brasil. La iniciativa refleja el interés de empresas chinas por ampliar su presencia en un sector estratégico para la infraestructura digital, la inteligencia artificial y numerosas aplicaciones industriales y de defensa.

La producción de semiconductores se suma a las inversiones en centros de datos y cables submarinos: los chips proporcionan la capacidad de procesamiento, los centros de datos alojan y entrenan los modelos y los cables submarinos transportan cerca del 99 por ciento del tráfico intercontinental de datos.

“Cuando se trata de la transferencia de tecnologías estratégicas, siempre existen implicaciones políticas y de seguridad que van mucho más allá de su valor técnico o comercial. Con tecnologías intrusivas, la nube, los cables y los centros de datos se convierten en una mina de información”, observa Toro.

Los centros de datos representan uno de los pilares de esta estrategia porque concentran la capacidad de cómputo indispensable para entrenar modelos de inteligencia artificial. Brasil se ha consolidado como el principal mercado latinoamericano para inversiones en centros de datos, incluidas las empresas chinas, gracias a la disponibilidad de energía e incentivos fiscales. Alibaba busca ampliar su infraestructura para cargas de trabajo de inteligencia artificial, mientras que ByteDance, propietaria de TikTok, construye en el puerto de Pecém, en Ceará, el mayor centro de datos de la compañía fuera de China.

La expansión alcanza también la infraestructura submarina de telecomunicaciones. HMN Tech (antes Huawei Marine Networks) participa en más del 10 por ciento de los proyectos mundiales de tendido de cables. Entre ellos figuran el Suriname-Guyana Submarine Cable System, desarrollado por HMN Tech, y el proyecto Fibra Óptica al Pacífico, que conecta Perú y Bolivia con tecnología suministrada por la propia empresa.

El principal desafío para Latinoamérica no radica en una tecnología específica, sino en la progresiva integración de infraestructuras críticas dentro de un mismo ecosistema tecnológico impulsado por empresas sujetas al marco regulatorio chino. “El régimen chino tiene una visión en la que política, economía, seguridad y tecnología están integradas con un único objetivo”, observa Toro. Frente a esta estrategia, los países latinoamericanos deberán reforzar la protección de sus datos, diversificar proveedores y desarrollar capacidades propias para preservar su soberanía digital y su autonomía estratégica.

¿Le gustó este artículo?

Artículos guardados

Los artículos guardados se almacenan solo en este navegador. Si borras los datos de navegación, se eliminarán.