Guatemala se consolida como un actor estratégico en la defensa regional, liderando con determinación la respuesta frente a la expansión del crimen organizado transnacional y las crecientes amenazas a la seguridad hemisférica. Así lo expone el ministro de la Defensa Nacional, el General de División Henry David Sáenz, en entrevista exclusiva con Diálogo durante la Conferencia de Seguridad Hemisférica de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) celebrada del 5 al 8 de mayo de 2026.
Con un diagnóstico claro y una visión regional, el ministro Sáenz advierte que el país ha dejado de ser un simple corredor del narcotráfico para convertirse en un espacio de producción, exportación y distribución de drogas. Ante esta realidad, Guatemala ha apostado por una transformación de su estrategia de seguridad basada en modernización militar, fortalecimiento fronterizo y cooperación con Estados Unidos y aliados regionales. Los resultados, afirma, ya son tangibles. Los vuelos ilícitos se redujeron de 73 al año a prácticamente cero, y la protección de infraestructura crítica avanza de manera sostenida.
Desde el intercambio de inteligencia en tiempo real hasta el papel de los Kaibiles en ejercicios multinacionales de interoperabilidad, el ministro Sáenz expone con contundencia los desafíos que definen hoy la seguridad de Guatemala y del hemisferio.
Diálogo: Guatemala se encuentra en un punto estratégico clave dentro de las rutas de tráfico que conecta América del Sur y América del Norte. ¿Cómo han evolucionado en los últimos años las organizaciones criminales transnacionales que operan en el país y de qué manera ha influido esta transformación en las prioridades de defensa de Guatemala?
Ministro de la Defensa de Guatemala, General de División Henry Sáenz Ramos: América, y el hemisferio completo, no han dejado de ser importantes en la historia humana. Guatemala, dentro de este hemisferio, juega un papel importantísimo porque, como usted lo acaba de decir, es el link que une Norte y Sudamérica. Es un paso obligado para lo bueno, pero también para lo malo. Para lo bueno, nosotros tenemos la conexión de fibra óptica, por ejemplo, y podría mencionarle varias, pero para lo malo, somos un paso obligado para todas las amenazas.
¿Qué ha pasado desde los años 1980? Guatemala antes solo era un paso para la droga que venía de Sudamérica hacia Norteamérica. Con el paso de las décadas y la evolución de las amenazas transnacionales, esto se fue diversificando, se fue haciendo más complejo. Antes, los delincuentes pagaban con efectivo a sus aliados en el territorio nacional y solo éramos puente. Con el paso de los años, nos hemos vuelto productores, nos hemos vuelto exportadores y nos hemos vuelto vendedores. Se ha cerrado el círculo, digamos, de la droga.
Las fuerzas de seguridad hemos tenido que no solo evolucionar y generar o reforzar capacidades que no teníamos antes, y que hemos tenido que ir incorporando por la necesidad de esta amenaza, sino también reforzar alianzas, como la de nuestro socio estratégico, que son los Estados Unidos. Eso es lo que no solo Guatemala, sino la región, ha tenido que hacer. Porque cuando nosotros vemos las hipótesis de conflicto que podamos tener en el hemisferio, son muy remotas, pero todos en el hemisferio tenemos el mismo enemigo en común, que son las drogas o el crimen organizado transnacional.
Diálogo: Las redes criminales están cada vez más integradas en las economías y comunidades locales. ¿Cómo complica esta realidad los esfuerzos de seguridad y de qué forma han adaptado las Fuerzas Armadas su respuesta?
Ministro Sáenz: Esta amenaza evoluciona de manera rápida y compleja, pero también con gran eficiencia para los fines que persigue. Se han vuelto expertos y han fortalecido capacidades en múltiples ámbitos, no solo en el económico, sino también en el geoestratégico, el militar y, sobre todo, el político. Eso las ha hecho mucho más fuertes.
Y si en el hemisferio, los ejércitos no somos alianzas, y los que estamos desde el lado de los buenos no tomamos decisiones importantes para el hemisferio, de aquí en adelante, no hay retorno posible. Porque la alianza más peligrosa que puede tener el narcotráfico en el hemisferio es la alianza política, cuando los grupos criminales encuentran asidero en partidos políticos o en esquemas de gobierno, independientemente del color o del espectro ideológico. Y cuando logran ese respaldo para sus actividades ilícitas desde la política, esa se convierte en la alianza más difícil de derrotar para cualquier fuerza armada. Y es ahí donde están enfocados los esfuerzos actuales en Guatemala.
El Ejército de Guatemala ha hecho un esfuerzo importante para que todos sus integrantes, desde el ministro de la Defensa, el alto mando y los comandantes, estén debidamente verificados, sin ningún tipo de vinculación con amenazas transnacionales. ¿Cómo lo hacemos? A través de pruebas rigurosas y científicas que permiten asegurar su aislamiento de cualquier tipo de relacionamiento indebido, y así poder combatir estas amenazas con mayor efectividad.
Diálogo: A medida que las organizaciones criminales transnacionales se vuelven más sofisticadas en el uso de la tecnológica, incluido el uso de herramientas avanzadas de vigilancia y comunicaciones, ¿cómo está adaptando Guatemala sus capacidades frente a esta evolución y qué papel desempeña la cooperación con socios internacionales para mantenerse al ritmo de estas amenazas en constante transformación?
Ministro Saénz: Guatemala en la región es el país con menor deuda pública y uno de los que presenta mejores indicadores de PIB. Pero eso no es suficiente. Estamos a un punto del porcentaje necesario para poder ser un país de inversión. Si nos enfocamos únicamente en estos indicadores desde el punto de vista económico y dejamos de lado la perspectiva de defensa hemisférica, podemos perdernos como país.
Debemos entender que la línea de partida para cualquier nación que aspire al desarrollo debe ser la seguridad y la defensa. Y es ahí donde Guatemala ha asumido un rol de mayor protagonismo y liderazgo en la región. ¿Por qué? Porque hemos invertido una cantidad importante de recursos con nuestro socio estratégico [los Estados Unidos] en materia de defensa. Hemos invertido en embarcaciones, en la compra de patrulleros, hemos adquirido aeronaves y también armamento. Esa es la estrategia de defensa que está siguiendo Guatemala. Sí, tenemos avances en lo económico, pero no podemos crecer económicamente olvidando la defensa y la seguridad.
Diálogo: En el plano operativo, uno de los desafíos más visibles se encuentra en el control territorial. ¿Cuáles son actualmente los principales retos para asegurar los corredores fronterizos clave de Guatemala y cómo están fortaleciendo la conciencia situacional en entornos de difícil acceso?
Ministro Sáenz: Tradicionalmente, todas las fuerzas armadas tenemos como puntos críticos las fronteras. Es ahí donde se da el encuentro de dos culturas y de dos marcos legales, son áreas y regiones donde resulta difícil unificar esfuerzos entre dos países. Creo que debemos pasar esa línea y entender que las fronteras no son líneas de separación, sino líneas de encuentro para las fuerzas armadas.
Eso es lo que estamos haciendo con los hermanos mexicanos, con quienes realizamos patrullajes fronterizos coordinados y llevamos a cabo operaciones combinadas, de manera que los esfuerzos estén orientados a proteger y resguardar estas regiones. Y no solo frente al crimen organizado transnacional, también nos referimos a la migración irregular, dos fenómenos que, en el caso de Guatemala, hemos logrado contener y minimizar en los espacios fronterizos.
Diálogo: La infraestructura estratégica adquiere una relevancia creciente tanto para la seguridad nacional como para la estabilidad económica. ¿Cómo está avanzando Guatemala en el fortalecimiento de la protección y resiliencia de su infraestructura crítica y de qué manera las alianzas, incluida la cooperación con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y otros socios internacionales, han contribuido a estos esfuerzos?
Ministro Sáenz: El papel que está jugando Estados Unidos en Guatemala es el núcleo de toda la estrategia. Hemos incrementado nuestra presencia con el socio estratégico en suelo estadounidense, con más enlaces, con más becas, con más preparación y más adquisiciones, pero a la vez intercambiando información y nutriendo más todas las agencias de información en suelo guatemalteco. Eso nos ha permitido tener mejor información, mejores capacidades y, por lo tanto, mejores resultados.
Guatemala tiene una historia muy importante con Estados Unidos. Ha sido nuestro socio estratégico durante muchos años. Nuestro Cuerpo de Ingenieros fue creado y fue madurando profesionalmente de la mano con el Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos. En el territorio nacional tuvimos varios programas, por ejemplo, Fuertes Caminos, donde llegaba la Guardia Nacional a hacer caminos, pero no era hacer caminos por hacerlos, sino llevar desarrollo, educación y sanidad a zonas muy rurales de Guatemala. Esto evolucionó con Nuevos Horizontes y con un enfoque más social, donde se construían caminos de mejor calidad, con cierto nivel de tecnificación pública, y se incluían campañas médicas.
Esto permitió que el Cuerpo de Ingenieros desarrollara en Guatemala capacidades que hoy tenemos, como el uso de carpetas asfálticas y concreto hidráulico. Lo menciono como contexto porque esta historia, relativamente antigua pero también reciente, nos llevó a plantear una estrategia más ambiciosa.
En ese sentido, le pedimos a nuestro socio estratégico que nos acompañara en el siguiente paso, en el siguiente nivel, de ampliar nuestros puertos. Guatemala no había tenido una reforma de esta magnitud en más de 30 años. Así como también, rehabilitar la red ferroviaria y construir distribuidores viales. Todo esto va a permitir que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Guatemala desarrolle nuevas capacidades.
Pero no estamos hablando únicamente de infraestructura crítica desde el punto de vista de defensa. Estamos hablando de generar empleo, de impulsar desarrollo y de reducir aún más el porcentaje de migración de Guatemala hacia Estados Unidos. Es así como estamos construyendo un círculo virtuoso, donde generamos infraestructura crítica, desarrollo, empleo, y todo partiendo de la línea de defensa.
Diálogo: Una parte fundamental de la cooperación bilateral con Estados Unidos ha sido el fortalecimiento del intercambio de información, lo que incluye mecanismos que permiten un seguimiento casi en tiempo real en los dominios aéreo, marítimo y terrestre. ¿Cómo ha transformado esta cooperación la capacidad de Guatemala para detectar, rastrear e interceptar el tráfico ilícito?
Ministro Sáenz: Bueno, vayamos a los números, que son los que no mienten. Hace algunos años, Guatemala recibía aproximadamente 73 aeronaves ilegales provenientes de Sudamérica que aterrizaban en pistas clandestinas dentro del territorio nacional. Eran 73 en un año, y no lográbamos darles alcance porque los narcotraficantes ya tenían socios en el terreno y utilizaban a las poblaciones como escudos para escapar. Derivado de esta cooperación, de la recuperación de capacidades y del fortalecimiento de la relación con nuestro socio estratégico, en este gobierno, entre 2024, 2025 y lo que va de 2026, hemos reducido esos aterrizajes a prácticamente uno solo, en la línea de defensa con Belice. Prácticamente el suelo nacional ha estado resguardado.
¿Qué ocurre en el ámbito naval? Hace muchos años teníamos toneladas de droga incautada, pero eso disminuyó. ¿Qué hicieron los narcotraficantes provenientes de Sudamérica? Se desplazaron más profundo, hasta las 1000 o 1500 millas náuticas. Y eso ha hecho que las aguas centroamericanas, y específicamente las aguas nacionales de Guatemala, sean hoy mucho más seguras.
Ahora el reto está en tierra. ¿Por qué? Porque, aunque ya no transitan grandes cargamentos unificados por el territorio guatemalteco, sí ha aumentado el narcomenudeo. Y hacia ahí está enfocado ahora el esfuerzo que mantenemos con nuestro socio estratégico.
Diálogo: En ese rol cada vez más activo de Guatemala en la cooperación para la seguridad hemisférica, el país fue coanfitrión del ejercicio CENTAM Guardian 2025 junto con Estados Unidos y otros socios regionales. ¿Qué beneficios operacionales concretos ha generado esta cooperación en términos de interoperabilidad, preparación y capacidad de respuesta conjunta?
Ministro Sáenz: Quiero abordarlo en dos ámbitos. Primero, en la parte puramente operativa militar. Nuestras fuerzas especiales, los Kaibiles, que consideramos entre las mejores fuerzas especiales del mundo, han sido probadas en combate en África y en distintos escenarios internacionales. Pudimos operar en ejercicios junto a fuerzas especiales de Estados Unidos y encontramos una interoperabilidad excelente. Eso nos permitió reforzar procedimientos que ya veníamos haciendo bien, mejorarlos aún más y también corregir otros aspectos en los que necesitábamos avanzar.
En el ámbito de la reducción de riesgos, aprendimos conocimientos muy importantes en gestión de riesgos ante inundaciones, incendios y otras emergencias que afectan al hemisferio. Eso fue particularmente valioso para nosotros, especialmente por el nivel de equipamiento y modernización que tiene nuestro socio estratégico. Todo esto vino a sumar enormemente, porque Guatemala, al igual que muchos países de la región, es altamente vulnerable ante la naturaleza.
Fue un ejercicio muy importante que este año también se desarrolló en otro país y que, seguramente, seguirá siendo necesario para el hemisferio en los próximos años.
Diálogo: Por otro lado, las Fuerzas Armadas son llamadas cada vez con mayor frecuencia a apoyar los esfuerzos de seguridad interna junto a las autoridades civiles. ¿Cómo equilibra ese rol operativo manteniendo mandatos institucionales claros y qué mecanismos de coordinación han resultado más efectivos entre las instituciones militares y civiles?
Ministro Sáenz: Las fuerzas armadas, en todos los países, son organizaciones casi llegando a la perfección. En Guatemala nos ayuda mucho contar con una estructura organizada del territorio, de tal manera que hay un comandante para cada tarea y para cada misión dentro de un área geográfica determinada.
Cuando se presentó el problema de las tres cárceles tomadas por los malhechores en enero pasado, hubo un comandante que supo qué hacer y que asumió el liderazgo. El señor presidente ordenó que el Ejército retomara el control debido al nivel de crisis alcanzado, porque la fuerza pública había sido rebasada. El Ejército ingresó y, en 14 horas, recuperamos el control de los tres centros penitenciarios sin heridos y sin muertos.
No hay necesidad de hacer una apología de la crisis o de la violencia para demostrar las capacidades y el profesionalismo que hoy tienen nuestros soldados en las fuerzas de seguridad militares. Esto nos abrió una nueva puerta en Guatemala y ahora somos responsables de la periferia de los centros penitenciarios. Eso ha contribuido a que los índices de homicidio y de extorsión comiencen a disminuir en las calles.
Creo que ese es el mejor aporte que las fuerzas armadas pueden dar en estos días al hemisferio. ¿Por qué? Porque somos más conscientes de la fuerza que se puede emplear, cómo se debe emplear y en qué circunstancias hacerlo. Hoy tenemos plena conciencia del respeto a los derechos humanos, del marco jurídico y de la vida en democracia que debemos vivir y defender. Ese, creo yo, es el éxito que estamos teniendo en Guatemala.
Diálogo: Con una mirada hacia el corto y mediano plazo, ¿cuáles considera usted que son las amenazas emergentes más significativas para las que deben prepararse las instituciones de defensa de Guatemala? ¿Y qué capacidades estratégicas, adaptaciones de fuerza o transformaciones institucionales serán más críticas para enfrentar de manera eficaz esas amenazas?
Ministro Sáenz: Debemos abandonar la mala costumbre que tenemos en Latinoamérica de extender la mano para que nos den equipo, munición o armas. Así no funciona la vida.
¿Qué necesitamos ahora? Necesitamos educación, educación y educación. No necesitamos que nos den el pescado, necesitamos la vara para pescar. Y cuando nosotros, los soldados de todo el hemisferio entendamos eso, no importará de dónde salga la amenaza, qué tan fuerte sea o qué tan grande sea. Vamos a tener la educación para que el soldado que está al frente tenga el arrojo de enfrentarse a ella y aniquilarla, para que nuestros cuadros medios tengan el conocimiento de planificar los recursos y ubicarlos donde el soldado los necesita, y para que los generales entendamos que no son los políticos quienes van a eliminar o contener esta amenaza, sino el interés del país el que debe guiarnos.
Y cuando hablo de educación, educación y educación, me refiero precisamente a esos tres niveles que hoy necesitamos desarrollar. Con todo esto unido, vamos a mejorar la gestión de nuestros recursos y podremos invertir mejor en defensa.
Mi premisa es clara: no habrá un pueblo que logre desarrollarse económicamente si antes no sienta las bases sobre una seguridad y defensa reales y sostenibles. Solo así los pueblos podrán construir un bien común y un desarrollo económico duradero.



