La atomización del crimen en Ecuador se ha consolidado como un método de expansión y supervivencia que está redefiniendo el control territorial. Donde antes existían jerarquías más claras y organizadas, hoy operan múltiples células y facciones que compiten, se alían y traicionan con rapidez.
Según el Informe de Caracterización del Crimen Organizado en Ecuador, publicado en enero por el Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado (OECO), estas dinámicas han convertido barrios, puertos y corredores viales en escenarios simultáneos de una misma guerra por la extorsión.
“Si antes se debían buscar a los líderes de cuatro o cinco grupos de delincuencia organizada, ahora se debe abordar la investigación por territorio; qué fuerza o fuerzas criminales son las dominantes y cuáles son sus fuentes de financiación”, explicó a Diálogo Alexandra Zumárraga, abogada y exdirectora del Sistema Nacional de Rehabilitación Social en Ecuador. “La estrategia es buscar la ruta del dinero y golpear la fuente, porque se ha visto que con apresar a los líderes no es suficiente”.
El informe del OECO resalta que la fragmentación geográfica de las actividades ilícitas está directamente vinculada con la fragmentación interna de las organizaciones criminales, que luchan por mantener el control territorial de los mercados ilegales. Este fenómeno ha llevado a un aumento de los enfrentamientos entre facciones. Durante 2024, por ejemplo, el grupo criminal Los Lobos mantuvo al menos diez frentes abiertos, seguido de Los Tiguerones con seis, y Las Águilas y Chone Killers con tres cada uno.
Expansión y complejidad del crimen organizado
El conflicto no solo involucra a las bandas locales. Según el periódico ecuatoriano Primicias, Ecuador enfrenta también la expansión de ocho grupos armados colombianos, entre ellos el Comando de Frontera, Comuneros del Sur (una célula del Ejército de Liberación Nacional) y frentes disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Este entramado criminal se complica aún más debido al poder adquirido por los delincuentes dentro del sistema penitenciario ecuatoriano. Un estudio publicado en enero desde Suiza por la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional, titulado Captura carcelaria: la gobernanza criminal en el sistema penitenciario de Ecuador, señala que los reclusos no solo lideran operaciones desde las cárceles, sino que han construido un nivel de gobernanza que desafía al Estado.
“Hemos llegado al punto de infiltración del crimen organizado en la sociedad que podemos hablar tanto de actores dentro de las funciones del Estado como en el sector privado. Esa es justamente su fortaleza”, amplió Zumárraga. “Un profesor, un contratista, un trabajador de aduanas, un alumno colegial, pueden ser parte de grupos criminales. Saber que el enemigo puede ser cualquiera es justamente la estrategia que deben tener las fuerzas del orden para enfrentar al crimen organizado”.
Respuesta del Gobierno: ofensiva militar y tecnológica
Ante esta amenaza creciente, el Gobierno de Ecuador ha lanzado una ofensiva frontal contra las estructuras delictivas. El 16 de enero fueron desplegados 10 000 militares en distintos puntos del país, con un enfoque especial en la franja costera. La operación, bautizada como “Ofensiva Total” por los Ministerios de Defensa y del Interior, incluye la participación de unidades de élite y equipos especializados, apoyados por inteligencia estadounidense, reportó CNN en Español.
El presidente Daniel Noboa anunció una inversión de USD 180 millones en 11 proyectos estratégicos para combatir el crimen organizado. Entre las compras previstas están siete helicópteros bimotores, un buque logístico multipropósito, un sistema de radar 3D, escáneres y drones para operaciones fronterizas, detalló France24.
“Ante el crimen podemos decir que el nuevo plan de seguridad de Ecuador se fortalece como nunca, con la implementación de tecnología sin precedentes. Incorporamos sistemas de identificación IBIS y AFIS que permiten identificar armas y municiones con precisión científica”, explicó John Reimberg, ministro del Interior de Ecuador, a través de su portal oficial. “Esto se traduce en más casos resueltos y menos impunidad”.
Además, el Bloque de Seguridad de Ecuador, compuesto por militares y policías, recibió en enero la visita del subsecretario en funciones del Departamento de Guerra de los Estados Unidos para Defensa Nacional y Asuntos de Seguridad del Hemisferio Occidental, Joseph Humire. Según reportes de prensa, esta reunión buscó reforzar el intercambio de información estratégica y fortalecer los mecanismos de cooperación bilateral. Durante la visita, fueron identificados puntos críticos de narcotráfico y se planificaron acciones para combatir actividades ilegales como la minería ilegal y los campamentos de grupos armados.
Guayaquil como centro operativo
En una medida que refleja la determinación del Gobierno de enfrentar la violencia criminal, tanto la Policía Nacional como las Fuerzas Armadas trasladaron sus altos mandos a Guayaquil, consolidando a la ciudad como el centro operativo de la respuesta estatal en materia de seguridad.
El 13 de febrero, la Policía Nacional anunció que su alto mando se trasladaría a Guayaquil de forma indefinida para fortalecer la planificación y supervisión de operativos en el marco de la Estrategia Operacional 3D, que busca debilitar, desorganizar y desarticular a las organizaciones criminales. Las Fuerzas Armadas adoptaron una medida similar, reforzando el papel de Guayaquil como punto clave de coordinación de las operaciones de seguridad.
Estrategia integral: más allá de la fuerza
Mientras las operaciones militares y los avances tecnológicos son fundamentales en el enfoque del Gobierno, expertos advierten en que la solución al problema del crimen organizado requiere una estrategia integral.
“El desafío ante esta amenaza compleja requiere de una estrategia integral. Todos los actores deben estar involucrados, desde el sistema educativo, sistema de salud, sistema de rehabilitación, sociedad civil y sistema laboral, para impedir que la cultura criminal no sea la predominante en la sociedad. Mientras más presencia estatal y de actores legales existan, las personas tendrán más oportunidades de vida que el crimen”, concluyó Zumárraga.
El proceso de recuperación de Ecuador no será fácil, pero con una combinación de tecnología, cooperación internacional y una intervención integral en todos los niveles de la sociedad, se busca reducir el poder de las estructuras criminales que hoy amenazan la seguridad y estabilidad del país.


