De lecciones aprendidas a la capacidad operativa: cómo PANAMAX fortalece a Panamá con el paso del tiempo

A medida que PANAMAX 2026 se desarrolla en Panamá, la importancia del ejercicio va mucho más allá del número de países o de participantes involucrados. Su valor duradero radica en lo que deja instalado: procedimientos de mando, protocolos conjuntos y mecanismos de coordinación interinstitucional que continúan fortaleciendo la capacidad de Panamá para proteger el Canal, otras infraestructuras estratégicas y responder a desafíos de seguridad cada vez más complejos.

El ejercicio multinacional de seguridad hemisférica, patrocinado por el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) y realizado bajo el liderazgo y la coordinación de Panamá, está diseñado para reforzar la protección del Canal frente a distintos escenarios de seguridad. La edición de este año reúne a más de 12 países aliados y a cerca de 1500 integrantes de instituciones policiales y de seguridad, en actividades orientadas a reforzar la coordinación, la interoperabilidad y la preparación. Las operaciones se desarrollarán con pleno respeto a la soberanía panameña y a la neutralidad permanente del Canal, detalló el Ministerio de Seguridad Pública de Panamá (MINSEG).

Los escenarios han evolucionado al ritmo de las amenazas. Hoy el ejercicio incorpora actividades de continuidad operativa, gestión de crisis, protección de infraestructura crítica, ciberseguridad y coordinación interinstitucional, con el fin de evaluar procedimientos e identificar áreas de mejora ante eventos que podrían afectar servicios estratégicos vinculados al Canal, precisó MINSEG.

Como parte del despliegue, unidades navales y aeronaves de los países participantes operan hasta la conclusión del ejercicio. Estas actividades se ejecutan bajo coordinación y autorización del Estado panameño para apoyar la seguridad de una de las rutas más importantes del comercio marítimo mundial, señaló la misma cartera.

Lecciones que se vuelven capacidad

Marineros de la Armada de los Estados Unidos guían una lancha de desembarco hacia la cubierta inundable del USS Kearsarge durante PANAMAX 2006 en el océano Atlántico, el 15 de agosto de 2006. Las primeras ediciones del ejercicio se centraban principalmente en escenarios de seguridad marítima y amenazas convencionales, sentando las bases para las actividades multinacionales y multidominio que hoy forman parte de PANAMAX. (Foto: Marinero Primero de la Marina de los EE. UU. Christopher Newsome)

A lo largo de más de dos décadas, PANAMAX ha trasformado conceptos de seguridad en capacidades operativas concretas. Así lo explica Armando Rodríguez Luna, de la consultora mexicana Nzaya, especializada en seguridad, ley y gobernabilidad internacional, quien dijo a Diálogo que el ejercicio ha desempeñado un papel importante en el fortalecimiento de la preparación y la coordinación institucional de Panamá.

“Durante más de 23 años se ha notado la huella que este tipo de ejercicios ha dejado en Panamá. Han contribuido al ajuste de planes nacionales de defensa y al desarrollo de protocolos de actuación conjunta, que derivan en mecanismos operativos para la protección del Canal en los dominios marítimo, terrestre, aéreo y, más recientemente, en ciberseguridad”, afirmó.

La propia evolución del ejercicio muestra cómo las lecciones aprendidas se han incorporado con el tiempo. Según participantes de larga trayectoria, las primeras ediciones se centraban principalmente en amenazas tradicionales contra el Canal y no incluían componentes específicos de ciberseguridad. Las ediciones más recientes, sin embargo, incorporan operaciones y actividades de planificación cibernética junto con componentes marítimos, terrestres y aéreos, lo que pone de relieve la creciente importancia de proteger la infraestructura crítica y los sistemas de mando y control frente a amenazas digitales.

La estructura multinacional de mando también se ha ampliado. Durante PANAMAX 2024, varias naciones asociadas lideraron componentes funcionales dentro del ejercicio, demostrando una creciente capacidad regional para planificar, coordinar y dirigir operaciones combinadas. Este avance impulsa uno de los objetivos centrales de PANAMAX: permitir que los países socios asuman mayores responsabilidades operativas mientras fortalecen la interoperabilidad en todo el hemisferio.

Esa experiencia acumulada, agregó Rodríguez Luna, se refleja en la preparación ante contingencias. “Ante una amenaza contra el Canal existen procedimientos para definir el mando y ejecutar medidas de contención o reacción. También se practican mecanismos de coordinación multinacional y comunicación, según el tipo de amenaza”, destacó.

El especialista subrayó que el ejercicio ayuda a transformar la planificación en capacidad operativa. “Primero se identifican las amenazas y posteriormente se desarrollan planes efectivos de actuación. Hay aprendizajes que van de lo teórico a lo práctico, acompañado por el uso de infraestructuras, sistemas de comunicación y tecnologías que forman parte de los ejercicios”, indicó.

Integración interinstitucional

PANAMAX comenzó en 2003 con un enfoque centrado principalmente en la protección del Canal de Panamá frente a amenazas convencionales. Con el tiempo, amplió sus escenarios para incluir crimen organizado transnacional, amenazas híbridas, ciberseguridad, defensa marítima y respuesta ante desastres.

Los escenarios de 2026 fueron diseñados por especialistas en seguridad y coordinados con el Consejo Nacional de Coordinación de Crisis a partir de amenazas potenciales que podrían afectar al Canal. Incluyen ataques convencionales, amenazas con drones, incidentes cibernéticos y simulaciones que escalan de forma progresiva hasta una respuesta multinacional coordinada.

Esa evolución ilustra una transición más amplia desde un ejercicio tradicional de seguridad hacia un enfoque integral de gestión de crisis. La incorporación de autoridades civiles y organismos nacionales de coordinación permite a las instituciones ensayar procesos de toma de decisiones y procedimientos de respuesta que podrían requerirse ante emergencias que afecten las operaciones del Canal u otros servicios críticos.

Para Rodríguez Luna, esa capacidad de articular instituciones en función de la amenaza es uno de los aportes centrales del ejercicio.

“Puede observarse cómo se van incorporando estos otros actores, ya no de otros países nada más, sino interagenciales, dependiendo del tipo de amenaza”, afirmó, en referencia a la participación selectiva de fuerzas terrestres, aéreas y navales, así como de instituciones civiles.

Cooperación e interoperabilidad sostenidas

Durante la presentación de PANAMAX 2026, el 21 de mayo, el viceministro encargado de Seguridad Pública, Luis Felipe Icaza, advirtió que la coyuntura geopolítica obliga a Panamá y a sus aliados a fortalecer sus capacidades de respuesta y cooperación. Las autoridades panameñas subrayaron que el Canal es una prioridad nacional y una responsabilidad compartida.

Rodríguez Luna coincidió en que el reto ahora consiste en construir sobre lo ya alcanzado.

“Para Panamá no solamente es fundamental mantener este tipo de ejercicios, sino además profundizar la cooperación y la interoperabilidad que van a desarrollar. Los corredores marítimos tienen ya una relevancia estratégica para la seguridad y la defensa, y Panamá es uno de los más importantes a nivel global”, concluyó.

Más allá de Panamá, PANAMAX ofrece un modelo replicable de cómo el entrenamiento sostenido puede traducirse en doctrina, interoperabilidad y capacidad de mando frente a amenazas que mutan muy rápido. La protección de un nodo como el Canal –por donde transita aproximadamente el 5 por ciento del comercio mundial– no es una preocupación exclusivamente nacional: cualquier interrupción tendría efectos sobre las cadenas logísticas y las economías de toda la región.

Las lecciones generadas a través de PANAMAX —desde estructuras multinacionales de mando y planificación cibernética hasta coordinación interinstitucional y procedimientos de respuesta ante crisis— son directamente aplicables a la protección de puertos, pasos marítimos e infraestructura crítica en otras partes del hemisferio. En un entorno donde el crimen organizado, las amenazas híbridas y los riesgos cibernéticos se superponen cada vez más, la ventaja decisiva no radica en acumular más recursos, sino en integrar con rapidez y eficacia las capacidades existentes.

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