Impulsada por su ambición de lograr un mayor control sobre las materias primas claves utilizadas en las industrias de alta tecnología para su propio beneficio y ejercer influencia geopolítica, China ha acelerado su expansión en el sector de los minerales críticos en todo el mundo.
La estrategia para monopolizar los minerales esenciales para las tecnologías bélicas y la modernización militar ha llevado a Pekín a aumentar su inversión e influencia en Latinoamérica, una medida que, según los expertos, plantea preocupaciones de seguridad nacional y mundial, ya que China podría utilizar los minerales críticos como moneda de cambio en conflictos o interrumpir las cadenas de suministro para obstaculizar los avances tecnológicos.

Los minerales críticos, como el litio, el cobre, el cobalto, el níquel, el niobio y las tierras raras, se concentran en unas pocas regiones, entre las que Sudamérica desempeña un papel destacado. Más allá del triángulo del litio, otros países de la región, como Brasil y Perú, ofrecen grandes oportunidades para la búsqueda de minerales críticos.
Según el centro de investigación independiente Instituto Igarapé, con sede en Río de Janeiro, Brasil posee el 94 por ciento de las reservas mundiales de niobio, el 22 por ciento de grafito, el 16 por ciento de níquel y el 17 por ciento de tierras raras, el tercer depósito más grande del planeta. Cabe destacar que el niobio desempeña un papel estratégico fundamental en la defensa avanzada. Las superaleaciones de niobio se utilizan en una amplia gama de armamento avanzado, desde componentes de aeronaves hasta misiles hipersónicos.
Según datos del Ministerio de Energía y Minas de Perú, con 110 millones de toneladas de reservas, este país andino es el tercer mayor productor de cobre del mundo, fundamental para la electromovilidad, las energías renovables y la infraestructura eléctrica. Se han descubierto también significativos yacimientos de litio en Puno, en el sur del país, fundamentales para las baterías. Además, Perú es reconocido como el segundo mayor productor de zinc a nivel mundial, solo superado por China.
En los últimos seis meses, las inversiones de China en el sector de los minerales críticos en Brasil y Perú se han acelerado. Pekín ha invertido cerca de USD 800 millones en Brasil a través de una serie de operaciones que han alertado del riesgo de monopolio que presentan. En noviembre de 2024, la estatal China Nonferrous Metal Mining (CNMC) compró Mineração Taboca, la filial brasileña de la peruana Minsur S.A., que opera la mina Pitinga, por USD 340 millones. La mina, situada en Presidente Figueiredo, en el corazón de la Amazonia, a 100 kilómetros de Manaos, contiene enormes reservas de estaño, del que también se obtienen niobio, tantalio y hafnio.
“La compra de Taboca refleja la creciente presencia china en Latinoamérica, que se ha convertido en un patio de recreo para China. Brasil corre el riesgo de convertirse en un mero tablero de ajedrez en una guerra tecnológica, perdiendo el control de sectores estratégicos”, declaró el analista independiente Cezar Roedel al sitio brasileño de noticias Gazeta do Povo.
El pasado mes de febrero, la multinacional británica AngloAmerican anunció un acuerdo para vender las minas y plantas de procesamiento de ferroníquel de Barro Alto y Niquelândia, en el centro-occidental estado de Goiás, a una filial de la china MMG, por un valor potencial de USD 500 millones. En total, estas instalaciones produjeron 39 400 toneladas de níquel en 2024. Además, el acuerdo también incluye dos futuros proyectos para la producción de níquel de alta calidad. Se trata de los yacimientos de Jacaré, en el estado de Pará, y Morro Sem Boné, en el estado de Mato Grosso, con un potencial de unos 300 millones y 65 millones de toneladas, respectivamente. Asimismo, en marzo, la compañía china Baiyin Nonferrous Group Co. (BNMC) compró Mineração Vale Verde (MVV) y su planta de cobre en el estado de Alagoas, en el noreste de Brasil.

El fabricante chino de automóviles BYD también confirmó que ha adquirido los derechos de exploración de dos lotes de reservas de litio, esencial para las baterías de los coches eléctricos, en el valle de Jequitinhonha, en el estado de Minas Gerais. Esta región alberga las principales reservas de litio conocidas del país y ya es explotada por las brasileñas Sigma Lithium y Companhia Brasileira de Lítio.
“Todas estas operaciones muestran claramente que China en Latinoamérica está más interesada en extraer minerales críticos que en crear cadenas de suministro”, explica a Diálogo Daly Santana-Rodda, asistente de investigación en el Instituto Jack D. Gordon de Políticas Públicas de la Universidad Internacional de Florida. Para la experta, autora del informe titulado Las inversiones de China en minerales críticos en Latinoamérica y el Caribe contribuyen a su modernización militar, “esta estrategia es perjudicial para la región porque aumenta la dependencia de los países latinoamericanos, como Brasil, de la inversión y capacidad operativa china”.
Expansión en Perú
China también ha pisado el acelerador en Perú. En enero de 2025, la producción de cobre en el país andino aumentó un 6,9 por ciento en comparación con el mismo mes de 2024, alcanzando 216 650 toneladas. Este incremento se atribuye principalmente al aumento en la producción de las minas Las Bambas y Quellaveco, en la vertiente oriental de la cordillera de los Andes. Específicamente, Las Bambas incrementó su producción en un 81,8 por ciento, impulsada por la explotación de la cantera de Chalcobamba.
La mina de cobre Las Bambas es uno de los mayores yacimientos de cobre del mundo, adquirida en 2014 por la compañía China Minmetals Group.
Según Santana-Rodda, “la presencia de importantes inversiones chinas en Perú indica el interés de China por monopolizar los yacimientos de cobre de Latinoamérica y el Caribe, con USD 6300 millones destinados solo a la mina de Las Bambas entre 2015 y 2024”. Entre 2009 y 2015, Pekín invirtió un total de USD 15 000 millones en el sector minero del país latinoamericano. La mayor inversión se realizó en Las Bambas y coincidió con el lanzamiento de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), según datos del Ministerio de Energía y Minas peruano.
La explotación de China de minerales críticos, además de privar a Perú del control de materiales estratégicos para su seguridad nacional, ha causado graves impactos ambientales, debido al uso intensivo de recursos hídricos y al transporte de minerales en camiones. En noviembre de 2024, el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) aprobó la cuarta modificación del Estudio de Impacto Ambiental Detallado de Las Bambas para incrementar la capacidad de procesamiento. Se proyecta una inversión de más de USD 6000 millones para extender la vida útil de la mina hasta 2039. La aprobación de esta modificación ha generado inquietudes en comunidades y organizaciones locales. La Federación de Defensa de los Intereses y Desarrollo de la Provincia de Cotabambas expresó su rechazo, solicitando a Senace que reconsidere su decisión. Además, se han indicado posibles efectos negativos en el medio ambiente, como la pérdida de unas 12,36 hectáreas de bofedales, que son un tipo de humedales que se encuentran en los Andes que almacenan grandes cantidades de CO2, la disminución notable en el flujo de los ríos Ferrobamba y Challhuahuacho, y el empeoramiento de la calidad del agua en la región.

Interés militar
La expansión de China en el sector de los minerales críticos sirve a su estrategia de hegemonía en la transición energética mundial, pero también a la modernización militar del Ejército Popular de Liberación (EPL). “China está interesada en los minerales críticos por su doble uso. Por un lado, son los componentes básicos de la mayoría de los objetos que poseemos y que dominan comercialmente el mercado, como los vehículos eléctricos. Por otro lado, estos mismos minerales pueden tener aplicaciones militares», afirma Santana-Rodda.
En 2022, China representó el 95,5 por ciento de las exportaciones totales de hierro de Perú. Desde 2011, un consorcio chino formado por Anshan Iron & Steel Group, Baosteel, Shougang Group Co. y Taiyuan Iron & Steel Group posee el 15 por ciento de Companhia Brasileira de Metalurgia e Mineração (CBMM) en Brasil. CBMM controla el 75 por ciento de las reservas de mineral de hierro del país, ubicadas en los estados de Goiás y Minas Gerais. En Goiás y en el estado de San Pablo, China Molybdenum Co (CMC) adquirió también en 2016 minas de niobio y fósforo que representan el 10 por ciento de la producción mundial de mineral.
Según Santana-Rodda, “el niobio y otros metales de producción como el hierro, el cobalto y el cobre se utilizan en la producción de armas militares táctiles, vehículos, blindajes e infraestructuras”.
El dominio de China en minerales críticos, concluye Santana-Rodda, representa una amenaza a escala mundial, con repercusiones en Latinoamérica y más allá.



