A 30 años del atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, que dejó 85 muertos y más de 300 heridos el 18 de julio de 1994, crece el temor por un nuevo ataque del grupo terrorista Hezbolá y del régimen iraní en la región.
Un informe publicado el 8 de julio por el sitio argentino de noticias Infobae, basado en informaciones de inteligencia de Israel, señala que parte de la célula terrorista que perpetró el atentado, aún vive y opera en Brasil. Se trata de la misma célula que perpetró el ataque contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, dejando 29 muertos y más de un centenar de heridos.
“Parte de esa red, que según un informe del servicio de inteligencia israelí Mossad ayudó en la financiación y logística del atentado contra la Embajada, no sólo siguió presente en Brasil aún después de las dos masacres, sino que algunos de sus integrantes radican allí en forma permanente, o tienen empresas aún en funcionamiento”, informó Infobae. Este es el caso de Hussein Ali Gharib, señalado como miembro de la Yihad Islámica. Según el informe del Mossad, Gharib tiene un negocio de asistencia técnica y accesorios para celulares en São Paulo y viaja con frecuencia al Líbano.
Otro miembro de la red sería Hassan Suleiman Abu-Abbas (inscrito en el registro brasileño como Hassan Mohamad Sleiman), quien llegó a São Paulo en los años 1980 procedente del Líbano. El informe del Mossad lo describe como “miembro de la Yihad Islámica” y de la “Célula Logística de 1992”, que todavía “viaja al Líbano de vez en cuando”, reportó Infobae.
Además de Brasil, Hezbolá mantiene una presencia activa en distintos puntos de Sudamérica. Según la ministra argentina de Seguridad Patricia Bullrich, Hezbolá hoy tiene células en la zona de la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), e Iquique (norte de Chile) y Bolivia. “Nuestra frontera con Bolivia (…), es donde nosotros tenemos hoy el máximo nivel de alerta y seguridad del país”, dijo Bullrich en abril al canal de televisión argentino La Nación+.
La ministra explicó que el nivel de alerta en la frontera norte argentina aumentó a raíz del memorando de entendimiento en materia de defensa, firmado por Bolivia e Irán en julio de 2023. Sostuvo además que en el país andino hay miembros de las fuerzas Quds, uno de los brazos armados del régimen iraní. “Hezbolá es un satélite de Irán. Algunas veces actúa solo y algunas veces bajo órdenes de Irán”, dijo Bullrich.
La ministra también señaló que la Embajada iraní en Buenos Aires “fue el centro de organización del atentado” a la AMIA. “En ese momento, las fronteras no fueron cerradas inmediatamente. Hoy Argentina tiene protocolos claros respecto a qué hacer preventivamente, qué hacer frente a situaciones como la que sucedió contra Israel [el ataque de drones de Irán en abril], y qué hacer en caso de algún tipo de problema”, completó Bullrich.
Mayor amenaza de Irán
“La presencia de Irán en Latinoamérica es hoy más ominosa que cuando se perpetró el ataque contra la sede de la AMIA”, dijo a Diálogo Luis Fleischman, profesor de sociología y ciencias políticas en la Universidad Estatal de Palm Beach, en Florida. Además de los vínculos con Hezbolá, el régimen de Teherán mantiene “relaciones amistosas con gobiernos extremistas de izquierda como Venezuela, Nicaragua y Cuba”, y con otros gobiernos latinoamericanos, dijo el experto.
“Al haber más gobiernos amigos de Irán en la región, aumenta la presencia de iraníes o agentes de Irán como Hezbolá. Al estar Hezbolá o los iraníes involucrados con organizaciones criminales, multiplica esta amenaza”, señaló Fleischman, recordando los vínculos entre Hezbolá y grupos criminales como el brasileño Primer Comando de la Capital, en actividades de narcotráfico y lavado de dinero. Por otra parte, Irán ha establecido varias redes en la región a través de mezquitas chiitas y un aparato de propaganda a través del canal de televisión en español HispanTV, señaló Fleischman. “El mensaje de HispanTV es frecuentemente emitido también por la red Telesur, controlada por el chavismo. El mensaje desde Telesur si bien es más sutil, es igualmente tóxico”, afirmó.
Según Fleischman, Irán usa ciudadanos de Latinoamérica de origen chiita o musulmán y los adoctrina, para que dirijan mezquitas y difundan la ideología política de Irán, que es antiestadounidense, anti sionista y antisemita. “Existe la posibilidad de que las redes criminales y terroristas cooperen. Se podrían cometer crímenes contra instituciones israelíes o judías, usando organizaciones criminales o pandillas locales con mucho conocimiento logístico”, completó Fleischman.
En abril, la Cámara Federal de Casación Penal de Argentina, máxima instancia de la justicia penal, dictaminó que ambos ataques fueron ordenados por el régimen de Teherán y llevados a cabo por Hezbolá. “Un Estado que organiza, proyecta, programa, financia, arma y ejecuta una acción terrorista en otro Estado soberano, tiene una responsabilidad que en algún momento y en algún tribunal internacional deberá asumir”, dijo a la prensa el juez de la Cámara de Casación Carlos Mahiques, reportó BBC.
Informe Toma
En junio, la justicia argentina declaró “de acceso público” un informe de inteligencia de 2003, que sostiene que Irán le ordenó a Hezbolá atentar contra la AMIA. El documento, elaborado por la ex-Secretaría de Inteligencia (SIDE, hoy Agencia Federal de Inteligencia) de Argentina, con el aporte del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de los Estados Unidos, es conocido como Informe Toma, en alusión al entonces jefe de la SIDE Miguel Ángel Toma.
Toma explicó a Infobae que el informe fue “la clave para cambiar la percepción y la comprensión del accionar del terrorismo islámico, en cabeza de Irán y con su brazo armado Hezbolá”.
Según el documento, los ataques a la embajada de Israel (1992) y a la AMIA (1994) se produjeron como una represalia del régimen iraní, a la decisión del Gobierno argentino de suspender la asistencia en materia nuclear. El fiscal argentino Alberto Nisman, encontrado muerto en 2015, se basó en el informe para desarrollar su investigación del atentado.


