Al comenzar el 2026, Panamá y los Estados Unidos han alcanzado un punto álgido histórico en su alianza de seguridad y defensa. Durante 2025, ambas naciones integraron profundamente su asociación operativa. Este esfuerzo conjunto ha elevado significativamente la preparación de la región para enfrentar las redes criminales y amenazas emergentes, a través de un marco de responsabilidad compartida.
“La cooperación entre Panamá y los Estados Unidos refleja un enfoque renovado que sitúa la seguridad compartida en el centro de la relación”, enfatizó Carlos Sánchez Berzaín, director de la ONG Instituto Interamericano para la Democracia, en entrevista con Diálogo. “Esta orientación, que se extiende a otros socios de la región, responde a una visión hemisférica basada en una coordinación más estrecha con aliados estratégicos”.
2025: Un año de hitos estratégicos
El año pasado se caracterizó por varios compromisos de alto perfil que redefinieron la seguridad regional. En abril de 2025, Panamá y el Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM) coorganizaron la Conferencia de Seguridad Centroamericana (CENTSEC), centrada en las operaciones marítimas combinadas y la ciberseguridad. A esto le siguió la ejecución de PANAMAX Alfa 2025, el ejercicio bilateral anual que sirve de base para el PANAMAX multilateral bienal, de mayor envergadura.
PANAMAX Alfa 2025 tuvo un alcance notablemente amplio. Comenzó en marzo con la Fase 0, una misión humanitaria dirigida por la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo (JTF-Bravo). Utilizando helicópteros HH-60 Black Hawk y CH-47 Chinook, equipos estadounidenses y panameños entregaron materiales de construcción y toneladas de alimentos a comunidades remotas como La Esmeralda y Playón Chico. Este esfuerzo humanitario generó la confianza necesaria para las fases I y II, que se llevaron a cabo más adelante en el verano y se centraron en la seguridad de alto nivel. Durante estas fases, las fuerzas de seguridad panameñas trabajaron junto con los SEAL de la Marina de los EE. UU. y el Comando de Operaciones Especiales Sur (SOCSOUTH) para perfeccionar sus habilidades de interceptación marítima, incluidas las tácticas de visita, abordaje, registro y confiscación (VBSS) y las inspecciones submarinas de cascos.
Forjando un nuevo legado: La inauguración del CJOTC
Quizás, uno de los legados más duraderos de 2025 fue el renacimiento de la excelencia en la selva. En agosto de 2025, las dos naciones inauguraron el primer Curso Combinado de Orientación en la Selva como un exitoso programa piloto. Su éxito condujo al lanzamiento formal del Curso de Entrenamiento de Operaciones Combinadas en la Selva (CJOTC) en octubre en la Base Aeronaval Cristóbal Colón. El programa se centra en la supervivencia, las maniobras tácticas y el liderazgo.
El CJOTC se basa en la verdadera reciprocidad, como explicó el Sargento de Primera Clase del Ejército de los EE. UU., Kevin Rouse. “Nos aseguramos de que los escuadrones estuvieran conformados al 50 por ciento con militares estadounidenses y la otra mitad panameños”, explicó. “Además, rotamos el liderazgo para que cada integrante asuma responsabilidades de mando durante las misiones”. Este modelo garantiza que los instructores panameños dirijan junto con expertos estadounidenses, lo que refuerza la capacidad operativa de ambas naciones.
Asociación multidominio
El alcance de la cooperación de 2025 se extendió mucho más allá de los ejercicios a gran escala. En junio, el buque hospital USNS Comfort visitó Colón como parte de la misión Promesa Continua 2025, proporcionando servicios médicos gratuitos a miles de personas y realizando entrenamientos de búsqueda y rescate con el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC). Al mismo tiempo, miembros del 7.º Grupo de Fuerzas Especiales (Aerotransportado) de los EE. UU. participaron en charlas tácticas especializadas y en entrenamientos médicos con la Policía Nacional y el Servicio Aeronaval (SENAN) de Panamá.
La sinergia operativa también fue visible en el aire y en tierra. En agosto, el Escuadrón de Defensa de la Base 822 de la Base Aérea Moody llevó a cabo un entrenamiento táctico combinado en el campo de tiro de Cerro Tigre, centrado en la interceptación de vehículos de alto riesgo con el Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT) y la Policía Nacional. Esto culminó en diciembre con un complejo ejercicio de respuesta a crisis en la Embajada de los EE. UU. en la ciudad de Panamá, donde los Navy SEALs y las unidades especiales panameñas validaron su capacidad para sincronizar las comunicaciones y neutralizar las amenazas en un entorno diplomático.
Panamá: Pilar de la estabilidad regional
“Panamá mantiene una relación particular con los Estados Unidos, estrechamente vinculada al Canal de Panamá, uno de los principales activos estratégicos y económicos del país”, subrayó Sánchez Berzaín. “Esta relación ha sostenido una cooperación continua, en la que la seguridad del Canal y su impacto en el comercio global ocupan un lugar central en la agenda”.
Esta colaboración dio resultados concretos sobre el terreno a lo largo de 2025. Al integrar las embarcaciones y los activos de movilidad táctica proporcionados por los Estados Unidos, las fuerzas de seguridad panameñas aumentaron significativamente la frecuencia de sus patrullas en los corredores ilícitos de alto tráfico. El Comisionado del SENAFRONT, Raymond Cáceres Cedeño, destacó la importancia de este vínculo cada vez más profundo.
“La cooperación con Estados Unidos ha sido fundamental para fortalecer nuestras capacidades operativas. Gracias a esta asistencia, hemos podido mejorar nuestro alcance, entrenamiento, equipamiento y nuestras respuestas ante amenazas comunes, como el narcotráfico y la migración irregular […]. Esto no solo refuerza la seguridad regional, sino que también profundiza la relación estratégica entre ambos países”.
“El país se integró con rapidez a esta dinámica de cooperación, junto con otras naciones de la región que han reforzado su alineación en seguridad y política exterior, consolidando una arquitectura regional basada en la colaboración y la responsabilidad compartida”, abundó Sánchez Berzaín.
Instrumentos formales
Esta integración operativa se apoya en un sólido marco jurídico que respeta la soberanía panameña. El 9 de abril de 2025 se produjo un hito importante, cuando el Ministerio de Seguridad Pública de Panamá y el Departamento de Guerra de los EE. UU. firmaron un memorando de entendimiento. Este acuerdo formalizó el uso de instalaciones designadas para la capacitación conjunta rotativa y la protección del Canal contra influencias malignas.
En los últimos cinco años, Estados Unidos ha proporcionado más de USD 230 millones en asistencia en materia de seguridad a Panamá. En 2025, una parte de esta financiación se destinó a la modernización tecnológica, incluyendo equipos especializados para reforzar el Servicio Nacional de Migración, como sistemas biométricos y tecnología satelital para mejorar la vigilancia y la recopilación de información en la selva del Darién. A medida que avanza el calendario de 2026, la alianza entre Panamá y EE. UU. se erige como un modelo de cooperación en materia de seguridad en el hemisferio occidental.
“Esta cooperación ha permitido al país fortalecer su seguridad y desarrollo, siempre que mantenga una política clara y firme contra el crimen organizado, el narcotráfico y las estructuras ilícitas”, concluyó Sánchez Berzaín.



