UNITAS 2026: prepararse juntos para las amenazas del mar

La Marina de Guerra del Perú y las fuerzas navales de los Estados Unidos ultiman los preparativos para UNITAS LXVII, el ejercicio marítimo multinacional anual de mayor trayectoria en el mundo, programado para septiembre en Ancón, Salinas y otros escenarios del Perú. Esta edición ampliará su alcance tradicional para incorporar operaciones marítimas, anfibias, amazónicas, de ciberdefensa y, por primera vez, una fase lacustre en el Lago Titicaca.

La evolución del ejercicio refleja una realidad cada vez más evidente en el hemisferio. Las amenazas actuales ya no se desarrollan en un solo dominio ni permanecen dentro de las fronteras nacionales. La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), el narcotráfico marítimo, las redes de tráfico ilícito, los ciberataques contra infraestructuras críticas y las crisis humanitarias requieren respuestas coordinadas entre múltiples países. En este contexto, la interoperabilidad ha dejado de ser un objetivo deseable para convertirse en una capacidad estratégica indispensable.

Más de seis décadas fortaleciendo la cooperación

Un infante de marina de Brasil desembarca en la playa durante un ejercicio de asalto anfibio en UNITAS LXIII, en Itaoca, Basil, el 16 de septiembre de 2022. (Foto: Cabo de Segunda Clase del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE. UU. David Intriago)

La preparación de UNITAS LXVII incluyó una serie de conferencias multinacionales de planeamiento realizadas entre marzo y julio,  en la que representantes de más de 18 países actualizaron el escenario operacional, definieron los objetivos de entrenamiento, revisaron los medios disponibles y coordinaron aspectos logísticos, comunicacionales y de mando y control.

UNITAS fue concebido en la primera Conferencia Naval Interamericana celebrada en Panamá y realizado por primera vez en 1960 con la participación de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay, Venezuela y los Estados Unidos. El ejercicio ha evolucionado desde un ejercicio naval convencional hasta convertirse en unos de los principales espacios de entrenamiento conjunto del hemisferio. Cada edición fortalece procedimientos comunes, estándares operacionales y relaciones profesionales que permiten a las fuerzas participantes actuar de manera coordinada cuando enfrentan situaciones reales.

Para el Perú, ser sede de UNITAS LXVII también reafirma su papel como actor clave en la seguridad marítima regional y demuestra su capacidad para coordinar operaciones multinacionales complejas en distintos escenarios geográficos y operacionales.

La interoperabilidad ya no se limita al mar

La Marina de Guerra de Perú describe UNITAS LXVII como un ejercicio multidominio que integrará fases operacionales marítimas, anfibias, amazónicas, de ciberdefensa y de entrenamiento altiplánico. Ese diseño responde al reconocimiento de que las amenazas contemporáneas rara vez permanecen confinadas a un solo entorno operativo.

El Almirante (R) Juan Andrés de la Maza, excomandante en jefe de la Armada de Chile y anfitrión de UNITAS 2024, explicó a Diálogo que la evolución de las amenazas marítimas hace indispensable la cooperación multinacional.

“La naturaleza de las actividades ilícitas que alteran el buen orden en el mar no reconoce fronteras, operando en múltiples jurisdicciones, aprovechando vacíos de vigilancia y empleando redes logísticas que exceden la capacidad de respuesta de un solo Estado”, señaló.

Frente a ese escenario, la interoperabilidad implica mucho más que entrenar juntos. “Eso demanda integración de capacidades, estandarización de procedimientos, logística y capacidad de mando y control entre países con doctrinas y equipamientos diferentes”, precisó el Almte. De la Maza.

Prepararse para amenazas cada vez más complejas

Infantes de Marina de Perú irrumpen en una embarcación durante una operación de visita, abordaje, registro y confiscación, como parte del ejercicio UNITAS 2025, en la Base Aérea del Cuerpo de Infantes de Marina de los EE. UU. de Cherry Point, en Carolina del Norte, el 24 de septiembre de 2025. (Foto: Cabo de Segunda Clase del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE. UU. Michail Stankosky)

Una de las principales novedades de UNITAS 2026 será la incorporación de un componente específico de ciberdefensa, reflejo de la creciente dependencia de las operaciones militares de redes digitales seguras y resilientes.

Pedro Yaranga, analista internacional peruano, explicó a Diálogo que esta fase busca proteger los sistemas de comunicaciones y las infraestructuras críticas mientras las fuerzas desarrollan operaciones en los distintos escenarios del ejercicio.

En una contingencia real, las operaciones en el ciberespacio y las maniobras físicas ocurren de manera simultánea. Entrenar ambos dominios permite a las fuerzas mantener la continuidad operacional incluso cuando sus sistemas de comunicación o de mando y control enfrentan interferencias o ataques.

Al mismo tiempo, el ejercicio fortalece la capacidad de respuesta frente a amenazas híbridas que combinan actividades ilícitas tradicionales con herramientas tecnológicas, ciberataques y acciones dirigidas contra infraestructuras críticas.

El lago Titicaca amplía el escenario operacional

Por primera vez en la historia de UNITAS, el ejercicio incorporará una fase lacustre en el lago Titicaca, introduciendo condiciones operacionales únicas dentro de un ejercicio marítimo multinacional.

Yaranga describió al lago navegable más alto del mundo, ubicado a más de 3800 metros de altitud, como “un laboratorio de pruebas único” para las fuerzas participantes ya que las condiciones de altura alteran los sistemas de propulsión.

“El funcionamiento de los motores diésel y fuera de borda cambia drásticamente debido a la menor concentración de oxígeno, lo que obliga a las tripulaciones a adaptar el rendimiento de las embarcaciones lacustres de interceptación”, explicó Yaranga. Cada maniobra se convierte así en un ejercicio de modificación técnica y táctica en tiempo real.

Más allá del desafío técnico, el Titicaca también representa un escenario de interés estratégico. Al ser un cuerpo de agua compartido entre Perú y Bolivia, permite fortalecer procedimientos de coordinación aplicables a espacios acuáticos transfronterizos que pueden ser utilizados por organizaciones criminales para actividades de tráfico ilícito y otras amenazas a la seguridad regional.

Una cooperación que transciende cada edición

Cada edición de UNITAS es organizada por un país anfitrión diferente, que adapta el ejercicio a sus prioridades y necesidades operacionales. Esa rotación permite que las armadas participantes entrenen en distintos escenarios geográficos y compartan experiencias frente a desafíos específicos de cada región.

En el caso de UNITAS LXVII, la Marina de Guerra del Perú trabaja junto con las Fuerzas Navales del Comando Sur de los Estados Unidos/Cuarta Flota y las demás armadas participantes para desarrollar un programa de entrenamiento que fortalezca la interoperabilidad y la capacidad de respuesta conjunta frente a amenazas compartidas.

Prepararse hoy para responder mañana

UNITAS 2025 realizado en la costa este de los Estados Unidos, demostró cómo las fuerzas participantes integran cada vez más tecnologías marítimas avanzadas, sistemas no tripulados y operaciones combinadas de alta complejidad. UNITAS LXVII toma esta experiencia como punto de partida y la amplía hacia nuevos escenarios operacionales.

A medida que la pesca INDNR, el narcotráfico marítimo, las organizaciones criminales transnacionales, las amenazas cibernéticas y otros desafíos continúan evolucionando en el Pacífico y el resto del hemisferio, ejercicios como UNITAS adquieren una relevancia cada vez mayor. Más allá del entrenamiento táctico, construyen confianza, desarrollan procedimientos comunes y fortalecen la capacidad de las fuerzas aliadas y asociadas para actuar juntas cuando una crisis real así lo exige.

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