Una verdad silenciosa se está imponiendo en las conversaciones estratégicas sobre la defensa nacional: México y los Estados Unidos son más que vecinos. Están unidos por un interés común en materia de seguridad que ninguno de los dos puede permitirse ignorar. La relación no se considera con la reverencia que se profesa a alianzas más célebres, como la “relación especial” de los Estados Unidos con el Reino Unido, pero en términos de seguridad regional puede incluso ser más vital.
Aunque la percepción pública va por detrás de esta realidad, la comunidad de defensa y seguridad no puede permitirse ese lujo. Ya se está trabajando intensamente para que tenga éxito. Con ese espíritu, la Contralmirante de la Guardia Costera de los EE. UU. Jo-Ann Burdian, directora de la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur (JIATF-Sur), viajó a México en abril para participar en una serie de reuniones de alto nivel. Su visita, programada antes de la Conferencia de Seguridad Centroamericana (CENTSEC), reafirmó la alineación operativa y estratégica entre ambas naciones.
La JIATF-Sur desempeña un papel fundamental en la transformación de la cooperación regional en acciones coordinadas. Con una misión enfocada en la detección y el seguimiento (D&M), para apoyar la interceptación del tráfico ilícito aéreo y marítimo, la fuerza operativa sirve de nodo de conexión entre las Fuerzas Armadas, las fuerzas del orden y los socios interinstitucionales de los Estados Unidos y sus homólogos internacionales. Su principal esfuerzo, la Operación Martillo, es una campaña multinacional diseñada para impedir la libertad de movimiento, dentro del área de operaciones conjuntas, a las organizaciones criminales transnacionales (TCO) y a las organizaciones criminales terroristas (CTO). Bajo la dirección de la Contralmte. Burdian, JIATF-Sur alinea sus esfuerzos con las prioridades regionales en constante evolución. La participación de México no solo es fundamental para mantener el impulso operativo, sino que también es crucial para responder a las amenazas emergentes en los dos ámbitos.
En una serie de reuniones celebradas en la Embajada de los EE. UU. en la Ciudad de México, en marzo y abril, la Contralmte. Burdian impulsó tanto la alineación estratégica como la cooperación operativa. Su reunión con el encargado de negocios interino Silvio González, se centró en el fortalecimiento de la capacidad militar de México, y en las conversaciones de seguimiento con miembros del equipo de la Embajada, en el mantenimiento de las operaciones antinarcóticos en medio de las limitaciones de recursos. También se reunió con el Capitán de Navío de la Marina de los EE. UU. José Gómez, oficial sénior de defensa y agregado de defensa, para evaluar la postura de vigilancia y explorar una cooperación más profunda con la Armada de México.
En el Centro de Análisis de Información (IAC), el director interino Rafael Cedillos informó a la Contralmte. Burdian sobre los retos de D&M, incluida la coordinación de los aviones de patrulla marítima (MPA). En todas las reuniones el mensaje fue coherente: la coordinación sostenida convierte los objetivos comunes en resultados duraderos.
La fuerza de cualquier alianza de defensa no se mide por los sentimientos, sino por la coordinación operativa. Las reuniones de la Contralmte. Burdian con los altos mandos aéreos y marítimos de México fueron una clara expresión de esa necesidad imperiosa, que guio su reunión con el máximo responsable naval de México, el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina (SEMAR), en un amplio análisis sobre las prioridades estratégicas y operativas. La reunión sentó las bases para debates de seguimiento con su personal clave sobre la mejora de la interoperabilidad táctica, incluido el uso de Rastreadores de Fuerza Azul [Blue Force Trackers], Operaciones de Inteligencia de Identidad y la respuesta a las amenazas marítimas en el Golfo y en el Caribe. Juntos, afirmaron la importancia central de la cooperación marítima en el panorama general de la seguridad regional.
El ámbito aéreo presentó sus propios retos y oportunidades de alineación. En la sede de la SEMAR, la Contralmte. Burdian se reunió con el General de Brigada Víctor Hugo Lozano García, subcomandante del Centro Nacional de Protección y Vigilancia del Espacio Aéreo, para discutir las amenazas aéreas regionales, el valor de las operaciones aéreas multilaterales y la ampliación de la integración entre los Estados Unidos y México, a través de la Integración Cooperativa de Información Situacional. Se reconoció que la profesionalidad y la determinación del personal militar mexicano son fundamentales para estos esfuerzos. Al igual que en todas las reuniones el mensaje fue claro: la colaboración no es opcional, es fundamental.
La visita de la Contralmte. Burdian a México, reafirmó lo que los profesionales de la defensa y la seguridad de ambos lados de la frontera ya sabían: la verdadera asociación no se mide con palabras, sino con acciones compartidas. La fortaleza de la relación de seguridad entre México y los Estados Unidos radica en su aplicación diaria en todos los ámbitos, más allá de las fronteras militares, diplomáticas y policiales. En el período previo a CENTSEC el mensaje fue inequívoco: la defensa de nuestras respectivas patrias depende de las asociaciones que ya están en marcha. El próximo capítulo de la seguridad regional no lo escribirá la política por sí sola, sino la determinación compartida de socios que comprenden lo que está en juego y deciden afrontarlo codo con codo.


