El creciente papel de China en la infraestructura estratégica del Perú está generando nuevas interrogantes sobre la dependencia económica, el control de redes logísticas críticas y la expansión de la influencia de Pekín en Sudamérica.
A inicios de 2026, el Gobierno de Perú adjudicó a la empresa Power Construction Corporation of China (POWERCHINA) un contrato de ingeniería, adquisición y construcción por USD 420 millones para desarrollar una línea ferroviaria de 120 kilómetros, que conectará el puerto de Chancay, en la costa del Pacífico peruano, con las regiones de Junín, Huancavelica y Pasco.
El proyecto busca mejorar el transporte de exportaciones minerales hacia Asia, especialmente a China, fortaleciendo además la red logística internacional del Perú. Según Infobae, esta iniciativa también contribuirá a mejorar la competitividad de las exportaciones peruanas y aumentar la conectividad territorial dentro del país.
Sin embargo, analistas advierten que la creciente presencia de empresas chinas en sectores estratégicos de la economía peruana está profundizando la influencia de Pekín sobre infraestructura clave y cadenas de suministro. Empresas chinas con operaciones en Perú, entre ellas Chinalco y la mina Raura, serían algunas de las principales beneficiadas por el nuevo corredor ferroviario.
Atravesando los Andes con tecnología china
El ferrocarril Chancay–Sierra Central está diseñado para conectar la costa peruana con las regiones altoandinas, enfrentándose al desafío de atravesar la Cordillera de los Andes. El proyecto incluirá la construcción de túneles, viaductos y movimientos de tierra a gran escala ejecutados por contratistas chinos, según reportó el diario La República.
La línea ferroviaria estará orientada principalmente al transporte de carga minera, especialmente cobre y otros minerales estratégicos extraídos de la sierra central peruana. Antes de este proyecto, gran parte de esta carga llegaba a la costa por carretera, en trayectos que podían superar las 18 horas.
El analista internacional argentino Luis Somoza comentó a Diálogo que esta infraestructura refleja el esfuerzo más amplio de China por consolidar sus redes comerciales y logísticas en Latinoamérica. “Conectar ciudades y puertos de Latinoamérica con puertos chinos es parte de su estrategia para mover mercancías con mayor facilidad y bajo su control, evitando regulaciones locales que podrían limitar el flujo de recursos estratégicos como los minerales”, señaló.
Importancia estratégica de Chancay
El puerto de Chancay, controlado por la estatal china COSCO Shipping, se está posicionando como un eje logístico crucial para Sudamérica, diseñado para facilitar las rutas comerciales entre la región y Asia.
A medida que China amplía su presencia en el sector de infraestructura estratégica del Perú, analistas y responsables políticos han expresado preocupación por la creciente influencia de Pekín sobre corredores comerciales regionales, redes logísticas y cadenas de suministro vinculadas a las exportaciones sudamericanas.
La congresista estadounidense María Elvira Salazar calificó a Chancay como “el puerto chino más grande del hemisferio” y advirtió sobre las posibles capacidades de uso dual del proyecto, sugiriendo que la infraestructura podría apoyar operaciones militares chinas en la región, informó Infobae. “Sabemos que tiene un uso dual (…) podrían tener submarinos, portaaviones, buques de guerra justo allí en el Perú”, advirtió Salazar.
Expansión de la influencia
Según Infobae, los proyectos de inversión china han moldeado cada vez más el panorama económico y de infraestructura del Perú, reflejando la creciente presencia regional de Pekín.
Somoza advirtió que estas inversiones chinas en infraestructura suelen implicar condiciones desfavorables para los países receptores, como la ausencia de licitaciones abiertas, un aumento significativo de costos y la transferencia de recursos estratégicos a manos extranjeras. El noticiero peruano Altavoz informó en abril que la inversión china acumulada en Perú asciende a USD 29 000 millones, una cifra que posiciona al país como unos de los principales receptores de capital chino en Latinoamérica.
Somoza afirmó que los contratos con empresas chinas suelen priorizar los intereses de Pekín, dejando a los países anfitriones con menores beneficios económicos y expuestos a riesgos elevados en términos de soberanía.
“La ambición de Pekín no se limita al control de sectores económicos clave en Perú, sino que también busca extender su influencia en áreas sensibles como la seguridad y la defensa militar en el Cono Sur”, concluyó Somoza. “Las inversiones e injerencia de penetración de China ponen en peligro la soberanía peruana porque se acepta de alguna manera estar bajo la órbita del Partido Popular Chino”.
El proyecto ferroviario Chancay–Sierra Central, junto con la expansión de la infraestructura china en Perú, refleja la creciente importancia estratégica de la logística, los puertos y las cadenas de suministro de minerales en la región. Si bien estas inversiones pueden generar oportunidades económicas y mejorar la conectividad, los analistas señalan que también plantean interrogantes más amplias sobre soberanía a largo plazo, control de infraestructura estratégica e influencia geopolítica en Sudamérica.



