Las tecnologías emergentes chinas en Perú suscitan preocupaciones en materia de seguridad

China está impulsando la adopción de software de código abierto (open source) en Latinoamérica, cuyo código suele estar vinculado a estándares tecnológicos definidos por el Gobierno chino. Debido a su bajo costo, este software se está implementando en sectores estratégicos de varios países, especialmente en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI).

Esta expansión digital ha convertido a Perú en un laboratorio clave para la influencia china, con tecnología fabricada en Pekín, que ahora se utiliza en sectores sensibles como los puertos, la minería y las monedas digitales. Estas iniciativas no solo refuerzan la presencia económica de China, sino que también plantean importantes riesgos para la seguridad nacional. Según Víctor Ruiz, fundador del centro de ciberseguridad SILIKN en México, los principales riesgos incluyen la posible pérdida de la soberanía digital, la exposición al espionaje económico, los ciberataques y la creciente subordinación tecnológica.

El puerto de Chancay: un nexo de seguridad

El puerto de Chancay en Perú, propiedad casi en su totalidad de la empresa estatal china COSCO Shipping, es claro ejemplo de estas preocupaciones en materia de seguridad. Sus sistemas automatizados de logística y gestión de contenedores dependen totalmente de la inteligencia artificial (IA) y el software fabricados en China. Aunque el software es técnicamente abierto, su gestión, actualización y soporte técnico siguen en manos de empresas chinas, lo que crea un riesgo de dependencia tecnológica.

“Existe el riesgo de dependencia tecnológica, ya que la implementación de estas tecnologías requiere experiencia técnica avanzada, lo que podría llevar a Perú a depender de empresas chinas para mantenimiento y actualizaciones, limitando su autonomía”, dice Ruiz.

En el puerto operan grúas de Shanghai Zhenhua Heavy Industries (ZPMC) y escáneres para mercancías suministrados por Nuctech. Ambas empresas han sido objeto de escrutinio por riesgos relacionados con la seguridad.

Los Estados Unidos ya han excluido a Nuctech de los contratos federales y la Unión Europea ha iniciado una investigación en 2024 sobre las grúas de ZPMC por la presencia de hardware sospechoso que podría utilizarse para espionaje.

Para complicar aún más la seguridad, la integración de las telecomunicaciones dentro del puerto se basa en infraestructuras de empresas chinas como Huawei y ZTE, ambas identificadas como amenazas para la seguridad nacional.  “Los sistemas integrados con redes de telecomunicaciones, como las de Huawei, podrían facilitar accesos no autorizados a datos sensibles, comprometiendo la ciberseguridad”, dice Ruiz.

Datos estratégicos y soberanía económica

La expansión tecnológica de China se extiende a otros sectores, lo que suscita nuevas preocupaciones de seguridad nacional en torno a los datos estratégicos y la soberanía económica.

En el sector minero, un proyecto piloto puesto en marcha en 2024 en la mina de cobre de Las Bambas, en la región de Apurímac, utiliza IA para gestionar las operaciones de forma remota desde Lima. La mina está controlada en su mayor parte las empresas chinas MMG Limited y Guoxin International Investment.

“Uno de los principales riesgos es la posibilidad de que empresas chinas recopilen datos estratégicos sobre los recursos naturales del país, lo que podría poner en riesgo su soberanía económica”, alerta Ruiz. “Además, la búsqueda de eficiencia económica podría imponerse sobre los estándares ambientales y sociales, lo que aumentaría la probabilidad de tensiones con comunidades locales, como ya ha ocurrido en Las Bambas”, dice Ruiz.

En marzo, Perú puso en marcha un proyecto piloto para el sol digital, su moneda digital del banco central (CBDC), en colaboración con Viettel Perú, filial local del grupo estatal vietnamita Viettel, que tiene una larga trayectoria de cooperación con entidades gubernamentales chinas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido en un informe sobre la dependencia de proveedores de tecnología externos y la ausencia de autorías independientes del código fuente y los protocoles operativos de la moneda.

“La posible participación de una empresa vinculada a China podría abrir la puerta a influencias extranjeras en el diseño o la infraestructura de la moneda digital (CBDC), lo que pondría en entredicho la autonomía monetaria del país”, afirmó Ruiz. “Además del riesgo de ciberataques, la dependencia tecnológica del extranjero también representa un desafío para el mantenimiento y la operación independiente del sistema a largo plazo”, agregó.

El caso de Perú ilustra un desafío multifacético para la seguridad nacional, en el que la expansión digital de China amenaza la soberanía digital, la estabilidad económica y la autonomía tecnológica de una nación. Según Ruiz, para contrarrestar estas amenazas, es fundamental que Perú adopte una respuesta estratégica integral. Esto implica no solo reforzar la normativa y diversificar los socios tecnológicos mediante nuevas alianzas, sino también realizar una inversión a largo plazo en talento local y en una estrategia nacional de IA.

¿Le gustó este artículo?

Artículos guardados

Los artículos guardados se almacenan solo en este navegador. Si borras los datos de navegación, se eliminarán.