En los últimos años, la penetración de Irán en Ecuador ha cambiado de estrategia. Tras la temporada de fortalecimiento de las relaciones gubernamentales durante la presidencia de Rafael Correa (2007-2017) y el cierre de la embajada ecuatoriana en Teherán desde 2020, el régimen de los ayatolás ha adoptado un perfil más discreto en el país latinoamericano. Su agenda ahora invierte principalmente en una penetración más local, sobre todo cultural, y aprovecha las actividades sociales para ganar consenso en el terreno. El pasado mayo, por ejemplo, Irán inauguró un centro médico gestionado por la Media Luna Roja Iraní , en Chillogallo al sur de la capital, Quito.
“Irán cree que su presencia en Ecuador, como en el resto de Latinoamérica, le da una mayor capacidad estratégica, en el sentido de que puede influir en determinados gobiernos, independientemente de que el actual, por ejemplo, no le sea favorable. Teherán también intenta influir en la población y convertir a la gente en seguidores de Irán y de sus valores. Por eso hay lugares que parecen centros de reunión social pero que en realidad son centros de adoctrinamiento”, explica a Diálogo Alberto Priego Moreno, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Pontificia Comillas de España.
Incluso en Ecuador, el principal objetivo de Irán sigue siendo la exportación de su revolución islámica. En su informe titulado La influencia de Irán (e Hezbolá) en Latinoamérica, publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos, Priego señala cómo el carácter revolucionario del régimen de los ayatolás hace de Irán un estado proselitista en función antioccidental.
Universidades y centros culturales

El principal instrumento de la influencia iraní en Ecuador es la Universidad Al-Mustafa sancionada en 2020 por los Estados Unidos y, después, por Canadá, por acoger y entrenar a milicias chiíes pakistaníes y afganas en Siria en apoyo del régimen de Bashar al-Assad. Según el Tesoro de los EE. UU., la Universidad Al-Mustafa “sirve de red internacional de reclutamiento para las Fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán”, que dirige las operaciones terroristas de Irán fuera del país.
Detrás de Al-Mustafa está Mohsen Rabbani ahora en la lista roja de Interpol, acusado de ser el cerebro de los atentados contra la Embajada de Israel en 1992 y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 en Buenos Aires, Argentina, en los que murieron 113 personas y cientos resultaron heridas. Como representante para Latinoamérica, que depende directamente del Guía Supremo de Irán, Alí Jamenei, Rabbani dirige desde la ciudad de Qom, el Instituto Cultural Islam Oriente, cuya misión es la difusión de libros religiosos en portugués y español y el fortalecimiento de los lazos entre Irán y la región. El instituto está asociado a la Universidad Internacional Al-Mustafa y a Masuma TV, que, en sus redes sociales, difunde videos de Rabbani en español.
En Ecuador se instaló durante un año, entre 2018 y 2019, el yerno de Rabbani, Hojatoleslam Mohsen Mojtahedzadeh, conocido como jeque Ali Qomi, vivió en Quito, donde llevó a cabo su labor de adoctrinamiento de la población local en el terreno y a través de sus redes sociales.
Según el testimonio de mayo de 2017 ante el Congreso de los Estados Unidos de Emanuele Ottolenghi, experto en Irán y Hezbolá del instituto de investigación Fundación para la Defensa de las Democracias, “Qomi es el líder educativo (del Instituto Cultural) Islam Oriente. Es probablemente la cara más ubicua de la red misionera iraní en Latinoamérica”. El yerno de Rabbani es también autor de una voluminosa historia del cristianismo en Latinoamérica, en la que analiza la expansión del cristianismo en la región. “El texto, que se describe a sí mismo como una guía para los misioneros chiíes en Latinoamérica, parece sugerir que el islam, al igual que el cristianismo, podría conquistar la región y suplantar a la religión dominante en menos de un siglo”, escribe Ottolenghi.
También activa en Ecuador, como parte de la propaganda de Al-Mustafa, está la fundación Fanus, una editorial dirigida por el régimen iraní que publica textos religiosos en español y obras sobre Qasem Soleimani, quién comandó la Fuerza Quds de Irán desde 1998 hasta su muerte en 2020. La Fuerza Quds es una división de inteligencia militar de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, designado grupo terrorista “por proporcionar apoyo material a los talibanes y a otras organizaciones terroristas”.
En Ecuador, los cursos de Al-Mustafa se ofrecen y se publicitan a través del Centro Cultural de Cooperación Ecuatoriano Iraní, con sede en Quito. Ese centro ha organizado varias ediciones del Día de Quds en Ecuador en cooperación con la Universidad Central de Ecuador en Quito. El Día de Quds, o Día de Jerusalén, se celebra el último viernes de Ramadán, y es una jornada anual de protesta organizada por el Gobierno iraní contra Israel. Según el informe de la entidad sin ánimo de lucro Unidos contra el Irán Nuclear (UANI), titulado La ideología antiisraelí de Irán: el Día de Quds, “aunque nominalmente trata sobre Jerusalén, la manifestación del Día de Quds sirve de foro para que figuras del régimen iraní llamen a la hostilidad contra Israel y exijan su eliminación. ‘Muerte a Israel’ es un estribillo habitual en las concentraciones, a menudo acompañado de ‘muerte a los Estados Unidos’”.

Además de Al-Mustafa, en Ecuador funciona el Instituto Salam, dependiente de la Universidad de las Religiones de Qom, que capacita a musulmanes latinoamericanos chiitas como profesores y teólogos para cumplir dicha función una vez regresados a sus países de origen.
Según Priego “desde estructuras como el Instituto Salam se busca influir en los centros educativos, tanto universitarios como de educación general básica, construyendo así la futura generación de ciudadanos cercanos a Irán en Latinoamérica. Esta compleja red de recursos, desplegada a kilómetros de distancia de Irán, sirve para que el país persa pueda alcanzar sus fines en política exterior en un territorio como Latinoamérica, donde las condiciones de desigualdad, pobreza y desencanto se convierten en ideas”.
Espionaje
Hay un segundo nivel de penetración de Irán en Ecuador y se lleva a cabo a través de embajadas y espías. “Todos los estados utilizan centros culturales para promover sus valores, intereses y política exterior. En el caso de Irán, al ser un régimen no democrático, propugna valores que no son compatibles con los de los estados en los que está. Por ello, también adoctrina a través de embajadas y utiliza lugares insospechados para enmascarar la presencia de sus agentes de inteligencia”, explica a Diálogo Priego.
En 2020, una joven pareja iraní, originaria de la ciudad de Ahvaz, capital de la provincia de Juzestán, en el oeste de Irán, fue detenida en el aeropuerto internacional de Quito cuando intentaba entrar en el país portando pasaportes israelíes falsos. Según el gobierno ecuatoriano, pretendían viajar a Madrid. Un caso similar había ocurrido en Argentina en marzo de 2019.
Según Priego “las delegaciones diplomáticas iraníes suelen tener un departamento perteneciente al Ministerio de Inteligencia y Seguridad (VEVAK28) y otro a los Guardianes de la Revolución. De hecho, muchos de los diplomáticos que habitualmente se acreditan en el exterior, también son miembros de los Guardianes de la Revolución, algo que en Latinoamérica ha sido una realidad constante”.
Hezbolá

En su análisis Irán y su proxy Hezbolá: Penetración estratégica en Latinoamérica, el politólogo israelí Ely Karmon señala que “las pruebas que vinculan a Hezbolá con la aparición de mezquitas islámicas en Ecuador, que promueven puntos de vista religiosos radicales coherentes con la ideología de Hezbolá, indican que la organización reconoce la necesidad de aumentar su base de apoyo ideológico en el país latinoamericano”.
Aunque Ecuador no alberga una comunidad islámica libanesa numerosa, las autoridades han registrado la presencia de Hezbolá, a lo largo de los años. En lugar de financiarse en parte con donaciones de la diáspora local, como ocurre en otros países latinoamericanos, la organización terrorista libanesa se sustenta principalmente con el narcotráfico en Ecuador.
Como informa Karmon, en junio de 2005 la policía ecuatoriana desarticuló una red internacional de tráfico de cocaína dirigida por un libanés, dueño de un restaurante, Rady Zaiter, sospechoso de recaudar fondos para Hezbolá. Las investigaciones condujeron a la detención de 19 personas en Brasil y los Estados Unidos. En 2001, el sirio-libanés Mohammed Ali Farhad fue detenido en Colombia. Se le acusó de tener vínculos con Hezbolá y de dirigir operaciones de blanqueo de dinero y tráfico de cigarrillos entre Colombia y Ecuador.
“Hezbolá es la herramienta de Irán para defender su visión del mundo y alcanzar sus objetivos de política exterior. No importa si está en el Líbano, Yemen, Palestina o Ecuador. También está vinculado al tráfico de armas y de drogas”, afirma Priego. Según el experto, “hay zonas en Latinoamérica que son claramente de interés tanto para Irán como para los grupos criminales que apoya, porque en Latinoamérica se produce droga. ¿Qué hace Irán con ese dinero? Lo utiliza, por ejemplo, para transferir armas a los hutíes o a las milicias iraquíes”.
La penetración de Irán y Hezbolá en Ecuador no sólo amenaza la seguridad de Latinoamérica, sino que es una hidra con tentáculos y consecuencias globales, concluye el experto.


