La destacada actuación de Chile en la Competencia Texas Best Warrior 2026 fue más que una simple demostración de destreza táctica: puso de relieve el espíritu de colaboración, profesionalismo y camaradería que caracterizan a la cooperación militar en el marco del Programa de Asociación Estatal (SPP).
Celebrado del 23 al 27 de marzo en Camp Swift, el evento anual organizado por el Departamento Militar de Texas reunió a 27 competidores de élite para una exigente prueba de 72 horas de resistencia, destreza técnica y liderazgo. Entre ellos, Chile se destacó no solo por su desempeño, sino por la energía y la perspectiva que sus miembros aportaron a la competencia.
Seis miembros de las Fuerzas Armadas de Chile compitieron contra militares de la Guardia Nacional de los EE. UU. y socios de Egipto y la República Checa. En todas las pruebas, que abarcaron desde navegación terrestre y dominio de armas; hasta comunicaciones, respuesta médica y una agotadora marcha con equipo completo, los competidores chilenos se ubicaron constantemente entre los mejores.
En el centro de ese éxito se encontraba el Cabo Segundo de la Fuerza Aérea de Chile Felipe Uribe, quien se ganó el título de Mejor Guerrero General tras sobresalir en múltiples disciplinas incluyendo navegación terrestre, armas, comunicaciones y pruebas de resistencia. Su desempeño puso de relieve tanto la excelencia individual como el alto nivel de entrenamiento y preparación dentro de las filas de Chile.
Otros participantes chilenos también se distinguieron. El Sargento Segundo de la Infantería de Marina de la Armada de Chile Daniel Contreras Torres fue reconocido como el mejor suboficial chileno, ubicándose en quinto lugar en la clasificación general, mientras que la Sargento Primero del Ejército de Chile Carla Pino se destacó como la mejor competidora femenina, terminando novena entre 17 suboficiales en un campo predominantemente masculino.
La competencia en sí fue diseñada para llevar a los participantes al límite de sus capacidades. Durante varios días, los competidores pasaron de una prueba
simulada a otra a pie, demostrando habilidades militares básicas en múltiples disciplinas incluyendo dominio de armas, respuesta a amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares, escenarios de amenazas con drones, evaluaciones de aptitud física, operaciones de patrulla, respuesta médica y comunicaciones por radio. Desafíos adicionales como una carrera de obstáculos, la calificación con pistola de combate y una “prueba misteriosa” que incluía combate simulado cuerpo a cuerpo, añadieron mayor complejidad. La fase final combinó una prueba de natación de 400 metros con una carrera de resistencia, lo que garantizó que solo los competidores más integrales y resistentes llegaran a la cima.
Para los organizadores, el valor del evento fue más allá de la competencia. “Tenemos excelentes alianzas con Chile y la República Checa. Por primera vez este año Egipto vino a participar en nuestra competencia”, dijo el Sargento Mayor de comando de la Guardia Nacional del Ejército de Texas, Jeremy L. Scribner, quien supervisó la planificación del evento. “Así que es fantástico tenerlos aquí. Aportan mucha variedad y experiencia que nuestros soldados aprecian en esta competencia”.
Los líderes chilenos enfatizaron lo que la habilidad significaba para sus fuerzas y para la cooperación internacional. “Todo superior debe sentirse orgulloso de sus subordinados; ellos son el verdadero reflejo de nuestro liderazgo. Lo dan todo”, dijo el Suboficial Mayor de la Infantería de Marina de la Armada de Chile Jaime Cabre Pizarro.
Para los propios competidores, la oportunidad de entrenar junto a socios internacionales fue tan valiosa como la competencia. “Esta es una competencia difícil y me siento muy orgulloso porque represento a mi país, Chile, al Cuerpo de Infantería de Marina y a la Armada de Chile”, dijo el Sgto. 2.º Cl. Contreras Torres. “Es un honor para mí trabajar con otros países, porque puedo aprender de diferentes nacionalidades”.
Ese intercambio de conocimientos y experiencias es el objetivo central del SPP, que empareja a unidades de la Guardia Nacional de los EE. UU. con naciones asociadas, para fortalecer la interoperabilidad y la preparación. Texas y Chile se han asociado en el marco del programa desde 2008, construyendo una base duradera de confianza y cooperación. Eventos como la Competencia Texas Best Warrior traducen esas asociaciones en una colaboración en el mundo real donde los soldados no solo compiten, sino que aprenden unos de otros en escenarios realistas y de alta presión.
Al concluir la semana con una ceremonia de entrega de premios, los resultados reflejaron algo más que los logros individuales. Mostraron su compromiso compartido con la excelencia, y un sentido de camaradería que se extendió mucho más allá de las fronteras nacionales. Para Chile y sus socios, la competencia no se trató solo de determinar quién era el mejor guerrero, sino de construir equipos más fuertes, compartir conocimientos y reforzar el tipo de relaciones que hacen que la cooperación futura sea eficaz y duradera.


