Coronel Galvis: La confianza y la integración son fundamentales para la interoperabilidad

Piloto de combate y oficial con amplia experiencia en operaciones aéreas y ejercicios multinacionales, el Coronel de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) Carlos Andrés Galvis Espejo se ha desempeñado como director de Operaciones de Combate y ha participado en ejercicios internacionales como Red Flag, Red Flag Rescue, CRUZEX y Relámpago. Jefe de la Sección Estratégica de Capacidades Operacionales y autor del estudio El poder inteligente como estrategia para el desarrollo aeroespacial colombiano, también forma parte del proceso de implementación de la adquisición de los aviones Gripen de Colombia. Durante PANAMAX 2026, se desempeñó como comandante adjunto del Componente Aéreo de la Fuerza Combinada (CFACC) en Tucson, Arizona. Diálogo tuvo la oportunidad de conversar con el Cnel. Galvis sobre interoperabilidad, cooperación regional, nuevas amenazas y el futuro del poder aéreo y espacial.

Diálogo: ¿De qué manera su experiencia en ejercicios multinacionales y su trayectoria en la Fuerza Aérea Colombiana se complementaron para asumir su función en PANAMAX 2026?

Coronel de la Fuerza Aérea Colombiana Carlos Andrés Galvis Espejo, jefe Sección Estratégica de Capacidades Operacionales: Se han complementado casi como el guante del beisbolista a su mano, ya que la experiencia operacional de los oficiales de la Fuerza Aeroespacial Colombiana que lideran operaciones aéreas en el ámbito multinacional nos permite comprender los procesos de planeamiento operacional, los conceptos operacionales de defensa del teatro regional y los procedimientos que los Estados Unidos determinan especialmente para sus operaciones combinadas y conjuntas.

Si lo conecto con la experiencia que he podido tener a lo largo de varios ejercicios internacionales como Red Flag, Red Flag Rescue y CRUZEX, me ha permitido comprender este proceso de planeamiento operacional y, en esta ocasión, el Air Tasking Cycle para un componente conjunto combinado. Todo lo que he podido volar y experimentar en la Fuerza Aeroespacial Colombiana se ha aplicado en mi desempeño como comandante adjunto del componente aéreo conjunto combinado.

Diálogo: Hasta hace poco se desempeñó como director de Operaciones de Combate, con responsabilidades en generación de fuerzas y alistamiento operacional. ¿Cómo lo preparó esa experiencia para trabajar en una fuerza multinacional como la de PANAMAX?

Cnel. Galvis: Dentro de mi experiencia como director de Operaciones de Combate, mi responsabilidad primaria era establecer los mecanismos de planeamiento y ejecución operacional que requieren los planes de defensa y seguridad nacional de Colombia.

¿Y por qué tiene esto que ver con el teatro operacional conjunto y combinado internacional? Porque para Colombia, uno de sus aliados más fuertes e históricos han sido los Estados Unidos de América y su Fuerza Aérea. Como director de Operaciones de Combate, el planeamiento combinado ha sido una de las herramientas más importantes para el crecimiento doctrinario y el conocimiento de las capacidades futuras y actuales de las amenazas regionales.

Toda esta sinergia que hemos podido lograr entre los dos países nos ha permitido establecer métodos de cooperación y entrenamiento mutuo. Colombia y su Fuerza Aeroespacial tiene un ejercicio regional muy importante, Relámpago, en el que anualmente recibimos escuadrones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Ellos nos han acompañado en el proceso de comprender cómo funciona el planeamiento combinado conjunto hasta el punto de que, gracias a esa experiencia, la Fuerza Aeroespacial Colombiana lidera ese ejercicio regionalmente y comparte con otros cómo se pueden implementar este tipo de ejercicios en favor de la seguridad regional.

Diálogo:
PANAMAX reúne diferentes doctrinas, capacidades y culturas operacionales. Desde la perspectiva de un comandante, ¿cuáles son los factores más importantes para convertir esas diferencias en una fuerza de coalición eficaz?

Cnel. Galvis: Creo que son importantes la estandarización, la confianza y un amplio conocimiento de la doctrina, pero me quiero concentrar en dos aspectos: la confianza y la integración de las diferentes experiencias y conocimientos.

El concepto de operaciones espaciales de Colombia es un ámbito en el cual, al igual que con ejercicios como Relámpago, hemos logrado ser confiables en la información que presentamos a nuestros aliados. Esa confianza, junto con el conocimiento de la doctrina y el planeamiento, nos permite poner en secuencia los requerimientos de información crítica e identificar muy bien las líneas de operación, los estados finales deseados y las intenciones regionales y nacionales de los comandantes.

Eso es precisamente lo que he podido verificar en PANAMAX. Lo que hemos aprendido a través de la cooperación con los Estados Unidos y el Comando Sur nos ha permitido asumir un rol de alto nivel en este ejercicio, donde hemos podido integrar las capacidades de los países participantes, escucharlos, confiar en su criterio y en su experiencia, y aprovechar esos espacios para compartir conocimientos entre los países.

Diálogo: El poder aéreo aporta rapidez, alcance y flexibilidad para responder a grandes distancias y en entornos operacionales cambiantes. ¿Qué capacidades particulares aportó el componente aéreo al cumplimiento de la misión de PANAMAX?

Cnel. Galvis: El poder aéreo es fundamental porque garantiza el concepto de superioridad aérea o la supremacía aérea, dependiendo del teatro operacional. En PANAMAX, donde son tan importantes la ejecución táctica terrestre, las operaciones especiales y el componente terrestre conjunto combinado, la libertad de acción que requieren las tropas en tierra es garantizada por el poder aéreo.

Esto comienza con la identificación de la inteligencia aérea requerida mediante imágenes satelitales, inteligencia de comunicaciones, plataformas con esas capacidades y sistemas no tripulados con sensores especiales de inteligencia, que permiten observar de diferentes maneras el comportamiento y la posición del adversario a lo largo del tiempo. Así se construyen las respuestas a las necesidades de información crítica de las fuerzas combinadas terrestres.

Pero nada de esto podría sostenerse sin una capacidad de defensa proporcionada por el poder aéreo. Su rapidez, la contundencia de sus medios y la oportunidad de visualizar de mejor manera el teatro de operaciones permiten que los componentes naval, terrestre y de operaciones especiales puedan cumplir sus objetivos operacionales.

En resumen, el poder aéreo aportó a PANAMAX la capacidad para que los demás dominios pudieran ejecutar su planeamiento con libertad de acción en las áreas donde lo necesitaban y con la protección del componente aéreo.

Diálogo: La tecnología adquiere un papel cada vez más importante en las operaciones modernas. ¿Qué capacidades tendrán mayor impacto frente a las organizaciones criminales transnacionales y en el fortalecimiento de la cooperación regional en materia de seguridad?

Cnel. Galvis: Es una muy buena pregunta porque estamos observando, y lo vimos en PANAMAX, que las capacidades que hoy aporta el poder aéreo están siendo desafiadas a nivel mundial por la amenaza de las aeronaves no tripuladas.

Las capacidades tradicionales del poder aéreo fueron concebidas para amenazas más grandes, con un comportamiento más previsible y características tecnológicas frente a las cuales las contramedidas pueden dar cierto grado de control. Pero cuando entramos en un entorno de guerra irregular, un artefacto tan pequeño como mis dos manos juntas puede generar un efecto estratégico y causar daños a las tropas de superficie e incluso al propio poder aéreo. Esto nos obliga a activar nuevamente la creatividad en la búsqueda de nuevas capacidades.

Frente a esto, evaluamos varias opciones. Una fue establecer el seguimiento mediante imágenes satelitales de puntos donde la inteligencia indicaba que se realizaba entrenamiento para operar sistemas no tripulados y establecer mecanismos en tres fases: identificación interceptación y neutralización de esas capacidades.

Al mismo tiempo los delitos transnacionales, especialmente el movimiento ilícito de drogas hacia otros lugares del mundo, nos obligan a continuar fortaleciendo capacidades tradicionales del poder aéreo: la alerta temprana mediante radares, la capacidad de interceptar aeronaves de alto, mediano y bajo rendimiento, la comunicación segura entre países y el seguimiento de aeronaves que probablemente transporten drogas hacia otro país. Todo eso nos permite cooperar y ser más eficientes en la lucha contra estos delitos transnacionales.

Colombia y su Fuerza Aeroespacial cuentan con el plan Zeus, que nace de una iniciativa de cooperación entre los Estados Unidos y Colombia y que hoy le permite a Colombia asumir una responsabilidad en el Gran Caribe frente a este delito transnacional. Esta estrategia está contribuyendo al crecimiento de las capacidades de interdicción aérea en países de Centroamérica.

Para mí, las nuevas capacidades necesarias frente al delito transnacional se concentran en dos áreas: primero el control de la amenaza emergente que representan los sistemas no tripulados; y segundo continuar integrando capacidades, doctrina y procedimientos entre Colombia, los Estados Unidos y los países del Gran Caribe.

Diálogo: La Fuerza Aeroespacial Colombiana también ha compartido experiencias y capacidades con sus socios regionales. ¿Qué prácticas o enfoques de las naciones aliadas han tenido mayor influencia en la FAC?

Cnel. Galvis: Claramente, los Estados Unidos de América y el Comando Sur le han permitido a Colombia tener acceso a entrenamientos de altísimo nivel, comprender su estrategia, su doctrina de planeamiento y su doctrina de ejecución.

Cuando llegué a PANAMAX, bajo el liderazgo del Mayor General David Mineau [comandante de las Fuerzas Aéreas del Sur], empecé a observar su liderazgo en el proceso de planeamiento del teatro operacional. Muchas de las cosas que vi no eran desconocidas; muchas eran familiares. Lo que sí me pareció muy importante en este cargo fue tener la oportunidad de acceder a una visión más estratégica del mismo planeamiento y ejecución.

Claramente, una de las principales influencias en el poder militar de Colombia en materia de doctrina, técnicas, tácticas, procedimientos y métodos de cooperación ha sido la de los Estados Unidos.

Diálogo: Mirando hacia la próxima década, ¿qué cualidades distinguirán a los líderes militares más eficaces en entornos multinacionales?

Cnel. Galvis: Pienso que los líderes que en el futuro podrán conducir con mayor éxito el poder aéreo y espacial serán aquellos capaces de identificar claramente cómo nuevas amenazas de menor escala o costo pueden generar efectos estratégicos, e identificar las contramedidas necesarias para controlar ese riesgo, sin perder la conexión estratégica que se requiere para visualizar el poder aéreo en relación con los teatros naval y terrestre y con otros dominios, como el espacial y el ciberespacial.

Ese líder debe tener la capacidad de conectar esos dos mundos, porque desconectarse de uno o del otro puede generar problemas de índole táctico, pero con efectos estratégicos.

Además, en un teatro regional como el que estamos viviendo y en un ejercicio como PANAMAX, debe tener la capacidad de reconocer las buenas prácticas y la experiencia que cada país aporta. Algo que me tocó mucho fue ver cómo países que tal vez tenían menos experiencia en algunas áreas operacionales combinadas aportaban ideas extraordinarias. Desde su propia visión del poder aéreo y de las amenazas que enfrentan, uno encuentra respuestas y soluciones que pueden aplicarse a una escala mucho mayor.

Ese líder también debe tener la capacidad de integrar conocimiento, experiencia y confianza entre todos los países que trabajan como aliados frente a las amenazas y los delitos transnacionales.

Diálogo: ¿Qué representa para usted y para Colombia haber sido seleccionados para asumir un rol de liderazgo en un componente de una fuerza combinada multinacional?

Cnel. Galvis: Esa pregunta me gusta mucho porque me permite hablar no sólo desde la realidad de lo que vi, sino también desde lo que sentí: la importancia de ver representado el esfuerzo de las Fuerzas Militares de Colombia y la contundencia que han tenido en sus operaciones.

Creo que unas fuerzas tan grandes y bien estructuradas como las de los Estados Unidos no darían esa oportunidad a un país si no consideraran que su liderazgo militar tiene las capacidades para realizar una ejecución correcta, obviamente manteniendo siempre un espacio para el aprendizaje, porque en todos los ejercicios hay algo nuevo y nuevos retos.

Para Colombia y para la Fuerza Aeroespacial Colombiana, asumir este rol en el componente conjunto combinado prácticamente nos confirma que los esfuerzos mancomunados de tantos años tienen eco en nuestros aliados y nos permiten comprobar que estamos haciendo las cosas bien.

Personalmente, es un grandísimo orgullo para mí haber estado allí, en el CFACC en Tucson. Es un honor estar en ese centro de alerta y conciencia situacional del poder aéreo y espacial e interactuar con equipos tan profesionales. Ser parte del último punto de decisión te hace sentir completamente responsable de la gran capacidad que representa el poder aéreo.

Más que mi nombre, mi apellido o lo que yo pueda significar como persona, mi orgullo era representar a la Fuerza Aeroespacial Colombiana en ese lugar y dejarla en alto. Sé que sus oficiales tienen la capacidad de demostrar su profesionalismo y sus ganas de trabajar con calidad e interoperabilidad, buscando siempre, mediante la cooperación internacional, contribuir a garantizar la seguridad y defensa de nuestros países.

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