El Ejército de Colombia informó que movilizó dos batallones al departamento de Arauca, en la frontera con Venezuela, el 6 de enero de 2022, para hacer frente a la violencia generada por los enfrentamientos de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Las confrontaciones, que dejaron al menos 27 personas muertas en Arauca en la primera semana de enero, se originaron en Venezuela “por un asesinato de un cabecilla (…) que tuvo repercusiones en distintos municipios araucanos”, abundó a CNN durante una entrevista, el ministro de Defensa de Colombia Diego Molano.
“Estos grupos [ FARC y ELN] han estado operando a sus anchas en territorio venezolano”, denunció el presidente Iván Duque el 3 de enero. “Estaremos denunciando también la protección que le ha brindado Nicolás Maduro a estas estructuras criminales. Cometen el crimen y regresan a su zona de protección en Venezuela”.

Para restablecer el orden, más de 600 soldados llegaron en menos de 72 horas por aire y por tierra con vehículos blindados a los municipios de Saravena, Arauquita y Tame, precisó el Ejército en un comunicado.
“[Realizaremos] asaltos aéreos e inserción de tropas en los puntos más críticos para dar con el paradero de las estructuras armadas y cabecillas que cometieron los homicidios”, dijo el General Jorge Eduardo Mora, comandante de la Octava División del Ejército Nacional, en un video publicado en la página de Facebook del Ejército.
Actualmente existen operaciones militares con más de 6800 hombres del Ejército en el departamento de Arauca, que cubren cerca de 450 kilómetros de frontera, aseguró el comunicado del Ejército Nacional.
Las disidencias de las FARC y el ELN “han comenzado a disputarse las rutas de narcotráfico, el uso de pistas clandestinas y adicionalmente confrontaciones por minería ilegal en esa región”, aseveró Molano a CNN.
Unas 57 familias se vieron forzadas a huir por los choques entre los grupos delincuenciales en Arauca y, hasta el 3 de enero, 50 personas siguen desaparecidas, según el portal de la ONG colombiana, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz.
Las autoridades colombianas encontraron que siete de los delincuentes abatidos en los enfrentamientos eran de nacionalidad venezolana con antecedentes de homicidio, extorsión y secuestro, detalló el Ministerio de Defensa en un reporte.


