A medida que las organizaciones criminales transnacionales (OCT) se vuelven cada vez más sofisticadas, Guatemala sigue fortaleciendo sus capacidades de operaciones especiales mediante cooperación sostenida con las fuerzas especiales de los Estados Unidos.
Esta alianza estratégica se reflejó en un ejercicio realizado en marzo de 2026 en Poptún, departamento de Petén, donde Boinas Verdes del 7.º Grupo de Fuerzas Especiales (Aerotransportado) del Ejército de los EE. UU. entrenaron con elementos del Comando de Fuerza Especial Naval y soldados Kaibiles de la Brigada de Interdicción y Rescate del Ejército de Guatemala. El entrenamiento incluyó tácticas de pequeñas unidades, reconocimiento, comunicaciones y maniobras coordinadas en terrenos complejos.
Otro ejemplo se dio en junio, cuando un destacamento de Fuerzas Especiales del Ejército de Guatemala participó en una rotación del Centro de Entrenamiento de Preparación Conjunta (JRTC) en Fort Polk, Luisiana, junto a integrantes de la Guardia Nacional de Arkansas.
“Fueron a un curso de reforzamiento de combate en la jungla, que es parte de todo el tema de combate al narcotráfico. Son 42 kaibiles, es un destacamento con cinco oficiales subalternos”, afirmó a la prensa el presidente de Guatemala Bernardo Arévalo.
Durante la rotación, participantes operaron contra una fuerza opositora en uno de los entornos de entrenamiento más exigentes del Ejército de los EE. UU. Participaron en tareas de exploración y reconocimiento, operaciones con detenidos y maniobras ofensivas. La actividad constituyó el primer entrenamiento de este tipo en los 24 años de asociación entre Guatemala y la Guardia Nacional de Arkansas.
Arévalo destacó que estas capacitaciones están orientadas a potenciar la preparación operativa del Ejército para resguardar las complejas zonas fronterizas del país. Guatemala comparte con México una frontera de unos 960 kilómetros. Entre las zonas especialmente vulnerables a las actividades de las OCT se encuentran Huehuetenango y San Marcos, colindantes con Chiapas; así como Petén, que limita con los estados mexicanos de Tabasco y Campeche.
Petén, el departamento guatemalteco más extenso, se caracteriza por sus selvas densas y una red de ríos, carreteras y zonas remotas que pueden ser aprovechadas por las organizaciones criminales transnacionales para trasladar personal, armas, narcóticos y otras mercancías ilícitas.

Integración de inteligencia y planificación operativa
“El entrenamiento de combate en la selva se adapta a las dinámicas operacionales de las OCT, que emplean áreas selváticas para ocultar sus actividades debido a su difícil acceso y amplia cobertura natural”, dijo a Diálogo la Mayor de Policía Militar Nathalia Mollinedo Díaz, vocera del Ejército de Guatemala. “Para contrarrestar estas amenazas, el Ejército de Guatemala incorpora capacidades tecnológicas como helicópteros y sistemas aéreos no tripulados en zonas de vegetación densa”.
La integración de medios tecnológicos resulta determinante durante la fase de planificación del Estado Mayor. La May. Mollinedo explicó que, en operaciones de esta naturaleza, los helicópteros y drones pueden proporcionar información en tiempo real sobre las actividades en el área de operaciones.
“Eso permite obtener hasta un 90 por ciento de visibilidad situacional, reduciendo significativamente el riesgo para las unidades de reconocimiento”, afirmó.
Desarrollo de liderazgo y resiliencia operacional
Más allá de la incorporación tecnológica, los entrenamientos bilaterales ponen énfasis en la resiliencia y el liderazgo en pequeñas unidades frente a escenarios adversos.
Durante una simulación de interdicción en el entrenamiento de junio centrada en la localización de pistas clandestinas en un entorno selvático, los participantes enfrentaron una emboscada simulada y la pérdida de sus equipos tecnológicos. “La estrategia es utilizar herramientas básicas como brújulas y mapas para completar la misión”, dijo a Diálogo un oficial Kaibil que participó en el ejercicio de junio y pidió el anonimato.
La situación obligó a los participantes a mantener la orientación, la comunicación y la capacidad de maniobra sin depender exclusivamente de medios electrónicos.
Para la May. Mollinedo, el liderazgo de oficiales y mandos medios también se fortaleció durante los entrenamientos, dado que los instructores incorporaron nuevas estrategias y sistemas modernos de comunicación.
“Esto ha permitido transmitir órdenes de manera clara, oportuna y comprensible, incluso en áreas aisladas. Esto incrementa la autonomía táctica y la capacidad de toma de decisiones en pequeñas unidades”, indicó.
Interoperabilidad y resguardo regional
El impacto de estas capacitaciones no se limita al desarrollo de destrezas individuales, sino que eleva la capacidad institucional de Guatemala para proteger puntos estratégicos y operar de manera coordinada con fuerzas socias.
Tras los entrenamientos bilaterales, indicó la May. Mollinedo, el personal del Ejército de Guatemala cuenta con mayores capacidades para ejecutar operaciones de esta naturaleza y fortalecer el resguardo de zonas estratégicas.
Este análisis lo comparte el especialista en Defensa y Seguridad, General (R) de las Fuerzas Armadas de Honduras Luis Maldonado Galeas, quien afirmó a Diálogo que el entrenamiento conjunto y combinado entre personal militar de Guatemala y de los Estados Unidos tiene un impacto favorable en la región, en particular en el espacio terrestre.
Para el Gral. Maldonado Galeas, “el entrenamiento permitirá identificar tres puntos críticos: las rutas del tráfico de drogas a través de las zonas selváticas de Guatemala; las áreas bajo control de los cárteles de la droga, que les sirven de santuario; y la población colaboradora y la opositora a las OCT”.
El especialista destacó que el establecimiento de sistemas de vigilancia electrónica y rutas de movilidad táctica en el terreno ayudará en la lucha contra las organizaciones criminales y, como efecto final, garantizará la interoperabilidad entre ambas fuerzas con tecnologías compatibles.
Cooperación institucional en seguridad y defensa
La cooperación en Seguridad y Defensa entre Guatemala y los Estados Unidos se vio reforzada con la visita al país a inicios de junio del General del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE. UU. Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM).
Durante sus reuniones con el presidente Arévalo y altos funcionarios guatemaltecos, ambas partes abordaron la ampliación de la cooperación bilateral en defensa y su compromiso de combatir la actividad criminal de las OCT en el marco de la Coalición contra los cárteles de las Américas.
De acuerdo con el Diario de Centro América, Arévalo afirmó que la visita constituyó una alta distinción para el país y que “analizar los términos de la cooperación en seguridad es en sí mismo un ejemplo de la proximidad estratégica que existe entre ambos países”.
El mandatario también señaló que el Ejército de Guatemala ha incrementado la presencia de su personal en las fronteras con Honduras y El Salvador, dando continuidad a acciones iniciadas en el marco de la operación Cinturón de Fuego y posteriormente ampliada a otras zonas fronterizas.
El Gral. Maldonado Galeas advirtió que la presión sobre las rutas criminales en Guatemala debe acompañarse de una mayor vigilancia y de un intercambio oportuno de inteligencia entre los países vecinos, para evitar que las OCT desplacen sus actividades hacia otras zonas fronterizas, incluida la cordillera del Merendón.
Los entrenamientos bilaterales patrocinados por los EE. UU. “han permitido que el personal militar disminuya los riesgos durante un enfrentamiento con las OCT, además de disminuir bajas propias y aumentar la efectividad operativa en escenarios complejos”, remarcó la May. Mollinedo.
Los entrenamientos realizados en Poptún y Fort Polk fortalecieron las capacidades de las fuerzas especiales guatemaltecas tanto en el plano táctico como en el operacional. Al combinar entrenamiento especializado, interoperabilidad y procedimientos comunes, estas experiencias preparan mejor a Guatemala y a los Estados Unidos para enfrentar de manera coordinada las amenazas del crimen transnacional.