China continúa ampliando su presencia en el sector de los minerales estratégicos de Ecuador, asegurando acceso a importantes yacimientos de oro y cobre que adquieren una relevancia cada vez mayor para las cadenas globales de suministro, la manufactura avanzada y la transición energética. El paso más reciente se dio en abril de 2026 cuando Ecuador suscribió un acuerdo por más de USD 1700 milliones para el desarrollo del yacimiento Los Cangrejos, en la provincia de El Oro. El proyecto será ejecutado por ODIN Mining del Ecuador S.A., subsidiaria de la minera china CMOC.
El sitio concentra reservas probadas de 11,6 millones de onzas de oro y 1400 millones de libras de cobre, con recursos indicados e inferidos de 20,5 millones de onzas de oro y 2700 millones de libras de cobre. Su capacidad de producción estimada ronda las 500 000 onzas anuales, lo que lo ubicaría entre las minas auríferas de mayor producción del mundo, según la Fundación Andrés Bello.
Los Cangrejos es el mayor yacimiento de oro identificado en Ecuador y uno de los depósitos sin desarrollar más importantes del planeta. Además del oro, el proyecto contempla la explotación de cobre y molibdeno. También será la primera gran mina industrial construida en la costa ecuatoriana, abriendo un nuevo corredor minero con importante potencial económico.
China fortalece su posición en los principales proyectos mineros del Ecuador
La presencia de China no se limita a Los Cangrejos.
Con la adquisición del proyecto Cascabel por parte de Jiangxi Copper Corporation, compañías chinas controlan ahora dos de los tres principales proyectos mineros de gran escala del país, junto con Mirador, que también cuenta con capital chino. Situado en el Cinturón de Cobre Andino, cerca de la frontera con Colombia, Cascabel comprende los yacimientos de Alpala y Tandayama-América en cerca de 5000 hectáreas. Las proyecciones lo posicionan entre los mayores depósitos sin desarrollar de cobre, oro y plata del mundo.
El analista internacional peruano Pedro Yaranga estima que “compañías chinas concentran alrededor del 60 por ciento de la capacidad de producción de cobre del país”, lo que otorga a Pekín una posición cada vez más influyente sobre una de las nuevas fuentes de minerales críticos de Sudamérica.
“El interés chino combina motivaciones económicas y geopolíticas. Las inversiones en países en desarrollo, especialmente en Latinoamérica, forman parte de la estrategia de Pekín para construir nuevas rutas de comercio”, sostiene Yaranga a Diálogo. “Con esto aseguran el acceso a recursos mineros, un patrón ya documentado en otras regiones, donde la inversión directa en sectores extractivos suele derivar en integración logística y dependencia financiera”.
Importancia estratégica de los minerales críticos
El interés de China por los recursos minerales de Ecuador trasciende ampliamente la coyuntura de precios internacionales.
El cobre se ha convertido en un mineral estratégico por su papel indispensable en las redes eléctricas, las telecomunicaciones, la inteligencia artificial, la industria de defensa, los vehículos eléctricos y las tecnologías de energía renovable. Garantizar el acceso a yacimientos de alta ley se ha convertido, por tanto, en una prioridad para los países que buscan fortalecer sus capacidades industriales y tecnológicas.
El oro mantiene igualmente un papel estratégico. Más allá de su valor comercial, continúa siendo un activo de reserva, y bancos centrales como gobiernos incrementan sus reservas durante períodos de incertidumbre geopolítica.
Yaranga resume así el cálculo de largo plazo de Pekín: “China necesita oro para sus reservas de mediano y largo plazo, y Perú y Ecuador son pilares de esa minería en Sudamérica”.
Las inversiones chinas en Ecuador forman parte de una estrategia global de largo plazo para asegurar el acceso a minerales críticos. Durante la última década, Pekín ha ampliado de manera constante su participación en activos mineros de América Latina, África y Asia, al tiempo que mantiene una posición dominante en el procesamiento y refinación de minerales. Controlar tanto la extracción como el procesamiento fortalece la capacidad de China para influir en las cadenas de suministro de minerales críticos, desde la mina hasta la manufactura.
Inversión, soberanía y dependencia estratégica
La minería metálica ecuatoriana se ha convertido en uno de los sectores de mayor crecimiento del país, impulsada por su potencial geológico y por el aumento de la inversión extranjera. Sin embargo, la concentración de activos estratégicos en empresas vinculadas al gobierno chino plantea interrogantes de largo plazo sobre la resiliencia económica y la soberanía nacional.
Dialogue Earth, portal especializado en medio ambiente e inversiones chinas en Latinoamérica, advierte sobre la falta de mecanismos robustos de supervisión sobre los desechos de relaves mineros: en zonas como Imbabura, su gestión deficiente puede contaminar fuentes hídricas y generar conflictividad social y crear riesgos para la operación que afectan tanto a las comunidades como a la estabilidad de los proyectos mineros.
A medida que las empresas chinas amplían su presencia en el sector minero ecuatoriano, las decisiones relacionadas con la producción, la infraestructura, el financiamiento y las exportaciones involucran cada vez más a actores cuyas prioridades estratégicas de largo plazo van much más allá de los intereses comerciales.
Un patrón regional
La consolidación de China principal inversionista extranjero en la minería a gran escala de Ecuador refleja una tendencia que se repite en toda Latinoamérica. Pekín ha expandido progresivamente su presencia en proyectos de cobre, litio, tierras raras y otros minerales críticos que sustentan las tecnologías avanzadas, los sistemas de defensa, los semiconductores y la transición energética mundial.
A medida que empresas chinas consolidan su participación en activos mineros estratégicos de la región, los gobiernos enfrentan el desafío de atraer inversión sin perder la capacidad de tomar decisiones soberanas sobre industrias fundamentales para la resiliencia económica, la manufactura avanzada y las futuras capacidades de defensa.



