La alianza entre los regímenes de los Ortega-Murillo en Nicaragua y Vladimir Putin de Rusia, promueve una “ofensiva de inteligencia” en contra de opositores, pensadore libres y embajadas, a través de un centro de espionaje ruso que opera en una base militar del Ejército de Nicaragua, reveló en agosto una investigación del medio nicaragüense Confidencial.
“El centro ruso está funcionando para realizar espionaje electrónico. En los interrogatorios, a algunos de los detenidos por la dictadura se les mencionan intervenciones telefónicas y hackeo de sus cuentas de WhatsApp, que fueron interceptadas de alguna forma desde la base militar”, dijo a Diálogo Eliseo Núñez, exdiputado de la Asamblea Nacional de Nicaragua y exiliado político. “Este centro opera con funcionarios de muy alto nivel y con gran protección”.
Rusia utiliza la base militar del Ejército ubicada en el cerro Mokorón, como centro de coordinación, pero existen otros ocho puntos de rastreo en todo el país con antenas y equipo ruso, que, según fuentes, se instalaraon en varias bases a mediados de 2017. Los funcionarios rusos son los únicos que controlan y manipulan los equipos y las antenas, así como la información obtenida, mientras los oficiales nicaragüenses se limitan a garantizan la “seguridad” en la base, reveló Confidencial, de acuerdo con fuentes que han tenido acceso a la instalación militar.
“Nosotros estamos preocupados por el papel de Rusia (…), especialmente por lo que está haciendo en Nicaragua”, dijo el 6 de septiembre a la Voz de América Eric Jacobstein, subsecretario adjunto en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos. “No diría que le da más poder a los Ortega-Murillo; yo creo que más bien demuestra la desesperación del régimen”.
En la base Mokorón también se encuentra la Dirección de Inteligencia y Contrainteligencia Militar (DICIM) del Ejército, que procesa los datos recibidos a través de un sistema de radiolocalización y radiogoniometría, para localizar señales telefónicas, televisivas o radiales dentro del espectro radioeléctrico, informó el 26 de agosto la agencia de media italiana Agenzia Nazionale Stampa Associata (ANSA).
“La inteligencia y contrainteligencia realizan la vigilancia interna dentro de las filas del Ejército. Además, tienen las condiciones para el manejo y control de todas los [web sites del servicio secreto de Rusia], que están en las distintas embajadas del mundo”, explicó en la plataforma nicaragüense La Mesa Redonda el Mayor retirado del EN Roberto Samcam. “La principal preocupación de estas dictaduras es que el Ejército se pueda convertir en un factor de desestabilización y eventual caída del régimen. La mayor vigilancia, aunque parezca difícil de entenderlo, está en sus propias filas”.
El régimen de Ortega-Murillo destaca con frecuencia el respaldo militar que recibe de Rusia. Durante su discurso el 3 de septiembre, previo al desfile militar de conmemoración del 45 aniversario de la constitución de las fuerzas armadas, Ortega confirmó que los rusos le provisionan armamento moderno, informó la cadena de noticias Infobae.
“Entendemos que todo el trabajo de contrainteligencia lo están haciendo los rusos en Nicaragua, no la gente del Ejército ni la Policía”, añadió Núñez. “Hay personas que han sido detenidas solo por hablar mal del embajador ruso en algún artículo de periódico”.
El régimen de Ortega-Murillo sigue buscando más respaldo ruso para sus estrategias de seguridad. Laureano Ortega, hijo de los Ortega-Murillo y representante especial para los asuntos con Rusia, encabezó la delegación que visitó en Moscú a Sergey Shoygu, secretario del Consejo de Seguridad de Rusia. Su agenda se concentró en la cooperación en materia de seguridad, frente a supuestas Revoluciones de Color en Nicaragua, informó la cadena suiza SwissInfo.
Las Revoluciones de Color fueron una serie de protestas políticas no violentas que tuvieron lugar en los antiguos Estados soviético contra los regímenes autoritarios, con el fin de establecer democracias liberales al estilo occidental. carácter no violento.
A finales de septiembre, el régimen de Ortega-Murilllo logró que se aprobará la incorporación de la Duma Estatal (Asamblea Legislativa) y del Consejo de la Federación de Rusia, como Estado Observador Permanente en el Parlamento Centroamericano (Parlacen). Aunque este órgano regional no es una figura que toma decisiones de alto impacto, explicó el medio Nicaragua Investiga, el régimen de Vladimir Putin se comprometió a “cooperar” con un aporte anual de USD 350 000.
Al emitir su voto en contra de la incorporación de Rusia, David Reyes, diputado de El Salvador, declaró en el Parlacen: “Permitir que un país que atenta contra esa libertad se incorpore como observador en este Parlamento es aceptar, de manera implícita, que la libertad de los pueblos puede ser negociada o sometida por la fuerza. Si toleramos que esa libertad sea arrebatada a otros, ¿cuánto tardará en ser arrebatada a nosotros mismos?”.


