En la vasta extensión sobre la Tierra, donde fuerzas invisibles pueden perturbar operaciones vitales en la superficie, dos oficiales de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) no son solo participantes, sino arquitectos clave de una misión espacial internacional de vanguardia. El Capitán Bruno Henrique Flores dos Santos Mattos, ingeniero aeroespacial, y el Mayor Rodrigo Janowski Zandoná, ingeniero electrónico y procesamiento de señales, se encuentran en el centro del proyecto ITASAT-2.
La constelación de satélites CubeSat de última generación, diseñada para monitorear el clima espacial que puede afectar las comunicaciones y mejorar la seguridad marítima, encarna la sólida y evolutiva asociación entre Brasil y los Estados Unidos. La dedicación de los oficiales no solo significa un avance científico, sino una inversión directa en la seguridad colectiva del hemisferio, y ofrece un modelo poderoso para las naciones que buscan impulsar sus capacidades estratégicas a través de la cooperación transatlántica.

Pasión por el espacio y la seguridad nacional
Para el Cap. Mattos, el viaje hacia la ingeniería espacial comenzó con su profunda fascinación por los avances técnicos del siglo XX. Su interés se extendió rápidamente a la importancia geopolítica del espacio, lo que le llevó a especializarse en ingeniería espacial dentro de la FAB. Adquirió experiencia práctica como ingeniero de satélites artificiales para el SGDC-1, el primer satélite geoestacionario de Brasil para comunicaciones militares y gubernamentales seguras.
“Trabajar directamente con operaciones satelitales y la infraestructura espacial nacional me proporcionó experiencia práctica y consolidó mi compromiso con el avance de las capacidades espaciales de Brasil”, afirmó el Cap. Mattos.
Conoció el ITASAT-2 durante sus estudios de doctorado en la Universidad Estatal de Utah (USU), donde siguió el desarrollo de la Tarea de Investigación de Observaciones de Predicción de Centelleo (SPORT).
El proyecto conjunto de los Estados Unidos y Brasil, que estudiaba las perturbaciones en la atmósfera superior de la Tierra que pueden interrumpir las señales de radio y GPS, ayudó a allanar el camino para la misión ITASAT-2.
“El éxito del lanzamiento de SPORT en 2022 puso de manifiesto el potencial de Brasil en la ciencia espacial y el valor de la colaboración internacional. Ver a los estudiantes brasileños trabajar junto a la NASA y a los investigadores estadounidenses, me inspiró a contribuir en misiones como ITASAT-2, que fortalecen tanto nuestras capacidades científicas como las alianzas globales”.
El Cap. Mattos ahora asesora sobre el control térmico de ITASAT-2, lo que garantiza que los satélites funcionen de manera confiable en órbita. También participa en el desarrollo de una carga útil de radiofrecuencia (RF): una radio especializada, diseñada para localizar con precisión las señales de RF a lo largo de la costa brasileña. Esta capacidad es crucial para vigilar la pesca ilegal y mejorar la concienciación sobre las actividades marítimas.
“Formar parte de una misión de nanosatélites en formación con propulsión es un gran avance para nuestro programa espacial nacional”, señaló, orgulloso de contribuir a las capacidades tecnológicas espaciales independientes de Brasil.
También desarrolló una herramienta de software muy utilizada, la CubeSat Thermal Power Toolbox, para simular el rendimiento de los satélites y optimizar su diseño.
El interés del May. Zandoná por el ITASAT-2 se despertó con la era del “nuevo espacio”, que hizo más accesibles las contribuciones espaciales. Piloto de la FAB desde 2008, su experiencia operativa lo llevó a la ingeniería electrónica en 2019.
Contribuyó a proyectos estratégicos como la adquisición de aviones de combate y aeronaves multi misión, hasta llegar a dirigir el laboratorio de guerra electrónica de la FAB. Esta trayectoria fomentó un gran interés por el procesamiento avanzado de señales.
Actualmente, está cursando un doctorado en la USU, enfocado en técnicas avanzadas de procesamiento de señales para aplicaciones de geolocalización, en el marco del proyecto binacional ITASAT-2. “El enfoque de la misión en la geolocalización de objetivos emisores de radiofrecuencia desde una plataforma CubeSat me llamó inmediatamente la atención”, afirma el May. Zandoná.
“La combinación de aplicaciones de defensa en el mundo real, la investigación de vanguardia en el procesamiento de señales y el reto de desarrollar sistemas de alto rendimiento, dentro de las limitaciones de una plataforma de satélites pequeños, hizo que ITASAT-2 encajara perfectamente con mis intereses”, agregó.
La función específica del Mayor Zandoná consiste en desarrollar métodos avanzados de procesamiento de señales, para localizar objetivos de radiofrecuencia en la Tierra, utilizando un sistema de antenas especializado en uno de los CubeSats. Él diseña y verifica técnicas que tienen en cuenta el movimiento del satélite y su tamaño y potencia limitados. “El desarrollo de técnicas de ángulo de llegada [localización de señales] que funcionen con las limitaciones de los CubeSat es un reto técnico, y ver cómo esas soluciones pasan de la simulación a su posible implementación es muy gratificante”, afirma. Luego, destacó la importancia de adaptar estas técnicas, para que sean eficientes en el hardware de procesamiento limitado del satélite, equilibrando la precisión con las necesidades computacionales.

Microcosmos de colaboración
El trabajo en equipo entre el Cap. Mattos y el May. Zandoná refleja la amplia colaboración entre Brasil y los Estados Unidos en el ITASAT-2, en la que participan unos 20 jóvenes ingenieros brasileños y estudiantes de posgrado del Instituto de Tecnología Aeronáutica (ITA) de la FAB, que trabajan en estrecha coordinación con sus socios estadounidenses. Sus esfuerzos combinados son vitales para la eficacia de la misión. “Nuestra colaboración garantiza que tanto los aspectos teóricos como los prácticos de la carga útil estén alineados para el éxito de la misión”, explicó el Cap. Mattos.
El proyecto ITASAT-2 se basa en las experiencias de la misión SPORT anterior. Los principales socios estadounidenses, entre los que se encuentran la USU, el Centro Espacial Marshall (MSFC) de la NASA y el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM), están contribuyendo activamente al desarrollo y el éxito del ITASAT-2.
La USU, que actuó como institución investigadora principal de SPORT, continúa su colaboración en materia de investigación y aporta contribuciones técnicas, especialmente en áreas derivadas del desarrollo científico y de la carga útil de SPORT. El MSFC de la NASA, que coordinó la financiación y la integración logística de SPORT, mantiene su participación en la orientación y el apoyo a la misión. Por su parte, SOUTHCOM refuerza aún más esta duradera asociación, facilitando la coordinación estratégica y la participación institucional entre ambos países. Esta profunda y continua colaboración proporciona instrumentos científicos cruciales y apoyo para el lanzamiento, sentando las bases para las capacidades avanzadas del ITASAT-2.
Ambos oficiales discutieron abiertamente cómo los retos del SPORT, incluyendo rotaciones inesperadas y un fallo de la batería, influyeron directamente en un diseño más robusto y una planificación proactiva para el ITASAT-2. Estas ideas críticas se compartieron e integraron entre los equipos brasileño y estadounidense, lo que puso de relieve el poder de la resolución colaborativa de problemas.
Según los oficiales, SPORT les enseñó lecciones inestimables sobre la resiliencia y la absoluta necesidad de realizar inspeccioness rigurosas. Trabajando codo con codo con expertos estadounidenses, implementaron protocolos de prueba mejorados para los componentes del ITASAT-2 e integraron métodos más avanzados para que el satélite detectara y solucionara sus propios problemas. “En la misión SPORT, nos enfrentamos a problemas con los comportamientos del subsistema de control, que afectaron al rendimiento general”, explicó el Cap. Mattos.
“Para el ITASAT-2, estamos mitigando ese riesgo utilizando componentes de probada eficacia y dando prioridad a la fiabilidad”, añadió el May. Zandoná. “Al mismo tiempo, permitimos la innovación en cargas útiles experimentales como la geolocalización por radiofrecuencia, donde el riesgo es más aceptable. Esta estrategia ayuda a garantizar el éxito general de la misión, al tiempo que se siguen ampliando los límites tecnológicos”.

Impacto en la defensa y la seguridad regional
Su trabajo colectivo en el ITASAT-2 es una demostración tangible de la Visión Logística Estratégica en acción: transformar conceptos innovadores en la realidad operativa, con un impacto directo y profundo en la seguridad nacional y regional. La inclusión de inteligencia artificial para el procesamiento de datos en tiempo real en el propio satélite, capaz de identificar perturbaciones meteorológicas espaciales, minimiza los retrasos y maximiza la utilidad de la información para ambos países socios.
Además, el entrenamiento en vuelo previsto de los tres CubeSats no es solo un logro técnico, sino un facilitador estratégico. Esta configuración en “cadena de perlas”, permitirá realizar múltiples observaciones simultáneas de las estructuras de plasma, proporcionando una visión tridimensional del clima espacial más completa que nunca. Esta información detallada, obtenida gracias a la combinación de recursos y conocimientos, es crucial para predecir y mitigar los cortes de comunicación, que podrían afectar al mando y control militar, al reconocimiento, o a las operaciones de ayuda humanitaria en todo el hemisferio.
“El enfoque binacional aporta conocimientos complementarios, recursos compartidos y perspectivas diversas”, afirmó el May. Zandoná. “Mejora la resolución de problemas, acelera la innovación y refuerza las capacidades técnicas de ambos países. La colaboración también promueve la confianza internacional y las alianzas estratégicas a largo plazo”.
Para el Cap. Mattos, la misión también tiene un profundo significado nacional, amplificado por la asociación. “Más allá de los avances técnicos y científicos, este enfoque binacional fortalece la relación estratégica entre Brasil y los Estados Unidos. Promueve la confianza, la cooperación a largo plazo y el intercambio de conocimientos, al tiempo que acelera la innovación y el desarrollo de capacidades en ambas partes”, afirmó.
El viaje del ITASAT-2 aún está en desarrollo, pero gracias a la inquebrantable dedicación de oficiales como el Capitán Mattos y el Mayor Zandoná, y al marco propicio de la cooperación internacional entre Brasil y los Estados Unidos, están ayudando a definir el futuro del espacio.
Esta misión demuestra claramente que los desafíos compartidos se afrontan mejor con soluciones compartidas. El compromiso de estos oficiales subraya el profundo impacto del ingenio humano y la colaboración internacional, para abordar los complejos desafíos del siglo XXI, y ofrece una invitación irresistible a otras naciones para que se unan a la construcción de un futuro más seguro y tecnológicamente avanzado.