En los últimos años, Brasil también ha experimentado la vertiginosa expansión del grupo criminal venezolano Tren de Aragua (TdA), que ha aprovechado la llegada de más de 560 000 migrantes venezolanos en la última década para consolidar sus actividades ilícitas. A través de alianzas con organizaciones criminales brasileñas, el TdA expandió rápidamente su influencia sobre el tráfico de personas, armas y drogas en regiones claves del país, además de practicar la extorsión generalizada, lo que representa una grave amenaza para la población local.
“El Tren de Aragua no es simplemente una banda venezolana. Es una empresa criminal transnacional que ha evolucionado bajo la protección y la complicidad del Estado venezolano”, explica a Diálogo el analista Jesús Romero, cofundador del Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami. Según el experto, esta expansión proporciona a Nicolás Maduro una fuerza regional por poder capaz de recopilar información, intimidar a los opositores y blanquear dinero más allá de las fronteras venezolanas sin que su régimen sea considerado formalmente responsable.
“El TdA se ha convertido de hecho en un instrumento criminal de la política exterior venezolana, ampliando el alcance de Caracas a través del miedo, la corrupción y la guerra híbrida”, afirma Romero.
La alianza con el PCC
El ministro brasileño de Justicia y Seguridad Pública, Ricardo Lewandowski, alertó el pasado mes de abril sobre la penetración del grupo venezolano también en las cárceles brasileñas controladas por las principales organizaciones criminales del país, el Comando Vermelho (CV) y el Primer Comando de la Capital (PCC). La preocupación de Lewandowski se deriva del hecho de que las prisiones brasileñas sirven tradicionalmente como centros de mando y reclutamiento para el CV y el PCC, lo que indica que la TdA ha alcanzado un nivel sin precedentes de poder negociado dentro de la arquitectura de seguridad local.
“El peligro reside en su naturaleza híbrida: combinan la brutalidad del crimen organizado con el alcance de un aparato estatal. Esto significa que el TdA no se limita a difundir la violencia, sino que está exportando el modelo de gobernanza criminal de Venezuela a todo el hemisferio”, afirma Romero. Según el experto, varias investigaciones policiales confirman que estas redes operan con recursos e información procedentes de Venezuela.
Tráfico de oro
La proximidad con el estado venezolano de Bolívar y sus ricas minas de Las Claritas ha convertido a Roraima en un centro de tráfico de oro gestionado por el TdA y el PCC. No es casualidad que Yohan José Romero, alias Johan Petrica, jefe de las operaciones del TdA en Las Claritas, fuera interceptado en 2018 mientras registraba con su nombre real el nacimiento de su hijo en la capital de Roraima, Boa Vista, donde, según la periodista venezolana Ronna Rísquez, posee numerosas propiedades. El TdA también ha firmado recientemente un acuerdo con el CV para explotar la minería ilegal local, según ha denunciado la Fiscalía de Roraima.
“Existe una cooperación documentada entre el TdA y el régimen de Maduro en el sector aurífero venezolano. Informes de las Naciones Unidas y de Human Rights Watch describen cómo las unidades militares y las fuerzas de seguridad venezolanas han permitido al grupo controlar zonas mineras en los estados de Bolívar y en la Amazonia”, dice Romero.
Según el experto, el TdA actúa como brazo armado del régimen, intimidando a los trabajadores, expulsando a las comunidades y garantizando que el oro ilegal siga fluyendo a través de los canales estatales oficiales.
El impacto en el lado brasileño es significativo. La presencia de la TdA ha provocado un aumento de los delitos violentos y amenaza a las comunidades locales brasileñas, especialmente a los grupos indígenas de la cuenca del Amazonas, que sufren las consecuencias ambientales y sociales de la minería ilegal. Endeudados y amenazados, muchos migrantes venezolanos se ven obligados a trabajar para el grupo. Algunos trafican con drogas y armas, otros son explotados en la prostitución o en las minas amazónicas. Otros desaparecen. A principios de 2025, en un barrio pobre de Boa Vista, se descubrió un cementerio clandestino con cadáveres de ciudadanos venezolanos. La policía sospecha que fueron “juzgado” y asesinados por miembros del TdA.
Reconocimiento internacional de la amenaza
El grave riesgo transnacional que representa el grupo ha llevado a varios gobiernos a designarlo oficialmente como organización terrorista. El Departamento de Estado de los Estados Unidos designó a la TdA como Organización Terrorista Extranjera (FTO) en febrero de 2025, subrayando su papel en la desestabilización del hemisferio. A esta medida le siguieron designaciones similares por parte de países como Argentina, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago, lo que proporcionó más motivos para coordinar los esfuerzos internacionales destinados a combatir la expansión regional del grupo.
“Lo que vemos no es un acuerdo criminal ocasional, sino un sistema coordinado en el que el poder estatal y el crimen organizado se fusionan para explotar la riqueza natural no solo de Venezuela, sino de toda la región», concluye Romero.


