Las operaciones especiales, la educación militar y años de trabajo con fuerzas de distintos países han dado al Coronel del Ejército del Perú José Luis Rodríguez Gonzáles una perspectiva amplia sobre un desafío cada vez más importante para los militares de la región: cómo convertir experiencias, capacidades y doctrinas diferentes en una fuerza capaz de trabajar con un propósito común.
Director de la Escuela de Comandos del Ejército del Perú, el Cnel. Rodríguez también ha llevado esa mirada a espacios de cooperación continental; como el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (WHINSEC), el Colegio Interamericano de Defensa y la Junta Interamericana de Defensa. En agosto de 2026, puso en práctica parte de esa experiencia durante PANAMAX 2026, donde se desempeñó como comandante adjunto del Comando del Componente Terrestre de la Fuerza Combinada (CFLCC).
En Panamá, Diálogo conversó con el Cnel. Rodríguez sobre liderazgo, interoperabilidad, las lecciones que los ejércitos pueden aprender de sus homólogos y por qué la confianza necesaria para enfrentar juntos una crisis debe construirse mucho antes de que esa crisis ocurra.
Diálogo: Durante PANAMAX 2026 usted ejerció como comandante adjunto del Comando del Componente Terrestre de la Fuerza Combinada y actualmente dirige la Escuela de Comandos del Ejército del Perú. ¿Cómo se complementan ambas funciones?
Coronel José Luis Rodríguez Gonzáles, director de la Escuela de Comandos del Ejército del Perú: Se complementan estrechamente porque en ambas buscamos desarrollar competencias para solucionar problemas difíciles. En la Escuela de Comando formamos operadores especiales con una mentalidad nacional, pero desde su formación les inculcamos que deben estar preparados para trabajar de manera combinada con otros países y participar en ejercicios multinacionales.
En el CFLCC enfrentamos problemas complejos dentro de un ejercicio multinacional. Allí hay que partir de la enseñanza que hemos recibido, pero pensar multinacionalmente: pasar de lo nacional a lo multinacional y de lo individual a la formación de equipos verdaderamente cohesivos.
Diálogo: Usted ha sido instructor en WHINSEC, representó a Perú ante la Junta Interamericana de Defensa y asumió un cargo de liderazgo en el componente terrestre durante PANAMAX 2026. ¿Cómo han influido estas experiencias en su visión de la cooperación militar regional?
Cnel. Rodríguez: WHINSEC nos enseña, desde el punto de vista educativo, qué significa la seguridad cooperativa y cuál es el perfil que debemos tener para solucionar problemas complejos. También tuve la oportunidad de cursar la Maestría en Ciencias en Defensa y Seguridad Interamericana y, durante el segundo año, fui profesor asistente en varias asignaturas. Esa experiencia nos da una mirada hemisférica y nos ayuda a entender las amenazas transnacionales. Nos permite desarrollar pensamiento estratégico, analizar la economía política y las economías ilícitas y contribuir a las políticas de defensa y seguridad desde la perspectiva no de un solo país, sino de una comunidad de naciones.
Eso me ha servido muchísimo durante PANAMAX. Aquí me he reencontrado con compañeros de WHINSEC y del Colegio Interamericano de Defensa. Esas relaciones nos permiten trabajar con mayor confianza e interoperabilidad y reaccionar de manera más efectiva durante las operaciones.
Diálogo: ¿Cómo influyen esas relaciones en el trabajo de un componente multinacional?
Cnel. Rodríguez: Mi jefe de Estado Mayor es también un oficial que estudió en WHINSEC, y eso nos permite establecer rápidamente vínculos de confianza. Además, 20 oficiales alumnos de la Escuela Superior de Guerra del Ejército del Perú, de la Maestría de Ciencias Militares, participaron en el componente terrestre de PANAMAX. Ellos pudieron ver de manera concreta el valor de tener experiencia en un contexto conjunto y combinado y de haber establecido relaciones previamente.
Creo que sucede lo mismo con Argentina, Ecuador, Colombia y otros países. Vemos que esa interacción que hemos construido con el tiempo nos sirve ahora y también nos va a servir en el futuro.
Diálogo: PANAMAX reúne a fuerzas terrestres con doctrinas, capacidades y culturas operacionales diferentes. Desde la perspectiva de un comandante, ¿cuáles son los factores más importantes para convertir esas diferencias en una fuerza multinacional eficaz?
Cnel. Rodríguez: Lo primero es tener un propósito muy definido. A partir de ese propósito derivamos nuestras acciones y construimos en entendimiento compartido durante la planificación, la preparación, la ejecución y la evaluación de las operaciones.
Ese entendimiento compartido también está relacionado con la confianza. Recuerdo que el primer día todos estaban sentados por países. Al finalizar el ejercicio, veía a argentinos interactuando con ecuatorianos, colombianos, estadounidenses y peruanos en distintas células de trabajo.
Eso demuestra que sí es posible aumentar nuestros niveles de interoperabilidad. Podemos hacer que nuestras tácticas, técnicas y procedimientos, así como nuestros procesos de Estado Mayor, sean compatibles mediante pequeños ajustes y formar estados mayores capaces de trabajar juntos frente a problemas transnacionales y amenazas complejas.
Diálogo: La Escuela de Comandos del Ejército del Perú prepara a sus soldados para desempeñarse en condiciones altamente exigentes. Más allá de las habilidades técnicas, ¿qué cualidades de liderazgo considera más importantes para los oficiales que algún día comandarán operaciones multinacionales?
Cnel. Rodríguez: En la Escuela de Comandos del Ejército tenemos un programa que se llama Programa de Liderazgo Especial. Uno de sus componentes es el liderazgo adaptivo, basado en la formación dentro de situaciones complejas, donde ponemos a prueba nuestra resistencia, resiliencia y fortaleza espiritual para poder trabajar verdaderamente en equipo en los peores momentos.
Luego buscamos desarrollar líderes que sirvan a los demás, que sean responsables y conscientes de los problemas que existen actualmente en el hemisferio. Para comandar misiones complejas necesitamos líderes que den propósito, que motiven y que sepan orientar. No queremos un líder que tenga solamente una mirada táctica; necesitamos líderes que aprendan a visualizar decisiones trascendentales para el futuro y a pensar estratégicamente.
Todo eso es muy importante en un entorno multinacional. Durante PANAMAX hay mucha información, muchos mensajes y mucha complejidad. Trabajamos con compañeros de otros países y, en algunos casos, en distintos idiomas. Necesitamos resiliencia, adaptabilidad y confianza, pero también pensar de manera cooperativa y entender que nuestros aliados pueden contribuir a solucionar un problema.
Hoy los países no pueden solucionar por sí solos todos los problemas complejos. Tenemos que pensar en términos andinos y hemisféricos, en Centroamérica, el Caribe, Sudamérica y Norteamérica. Las políticas de un país pueden afectar a otro, y por eso necesitamos integrar nuestros esfuerzos. Eso también se construye aquí, cuando intercambiamos ideas con respeto y reconocemos que nuestros ejércitos tienen muchas características en común y un enorme potencial para trabajar juntos.
Diálogo: ¿Cuál fue el reto más importante para construir esa cohesión durante PANAMAX 2026?
Cnel. Rodríguez: Esta fue la primera vez que el Ejército del Perú asumió el comando del componente terrestre. Tuvimos un segundo comandante, un jefe de Estado Mayor y 32 planificadores de la dimensión terrestre. Fue un logro, pero sobre todo una gran responsabilidad.
Participamos desde 2025 en las reuniones de coordinación ofreciendo nuestras capacidades con mentalidad hemisférica, no compitiendo sino cooperando. Todo el proceso desde el planeamiento a nivel de la fuerza de tarea conjunta hasta el planeamiento del componente terrestre la preparación y finalmente la ejecución, exigió que estuviéramos a la altura de la complejidad del ejercicio.
El propósito era apoyar a Panamá en la protección de una infraestructura crítica como el Canal de Panamá, que tiene una enorme importancia para el comercio internacional. No llegamos con una mentalidad de reemplazar a Panamá, sino de apoyar a Panamá mediante una fuerza multinacional que pudiera trabajar por un propósito común.
Otros desafíos fueron las diferencias de idioma y las pequeñas diferencias culturales. Recuerdo que al inicio del ejercicio el cuartel general todavía no estaba consolidado. El segundo día avanzamos un poco más y, para el tercero, nuestro cuartel general del componente terrestre ya se había consolidado. Hubo desafíos, pero una mentalidad hemisférica nos permitió encontrar soluciones.
Diálogo: De cara al futuro, ¿cuáles considera que son los mayores desafíos para los líderes militares en entornos multinacionales?
Cnel. Rodríguez: El primero es tener pensamiento estratégico. Cada día las amenazas actúan de manera más astuta, se coordinan entre países y forman redes. Eso obligar a los líderes estratégicos a entender lo que puede ocurrir en los próximos ciclos, hacia 2035 o 2045 y a pensar cómo visualizamos el hemisferio occidental. Lo que ocurre en un país puede afectar a otro; lo que ocurre en Centroamérica puede afectar a Sudamérica.
El segundo punto es la humildad para trabajar con otros ejércitos y aprender de ellos. Aquí hemos compartido mucho con Ecuador, Colombia y Argentina, y hay mucho que aprender de otros ejércitos. A pesar de que nosotros hemos tenido éxito en derrotar militarmente a grupos como el Sendero Luminoso, en Perú, hay mucho que aprender de Colombia, Ecuador, Argentina, Estados Unidos, y otros países.
Finalmente, creo que los líderes militares tienen que incorporar una mentalidad hemisférica y pensar en la formación de fuerzas de tarea combinadas y buscar soluciones que permitan contar con fuerzas que verdaderamente trabajen con interoperabilidad y por un propósito común en el hemisferio.
Diálogo: Después de su experiencia en PANAMAX 2026, ¿qué mensaje daría a los líderes militares y a las fuerzas de los países de la región?
Cnel. Rodríguez: Los líderes tenemos el imperativo de desarrollar nuestros ejércitos con una mentalidad multinacional y formar líderes capaces de responder a los problemas del futuro. Los problemas pueden ser complejos, pero dependerá de nuestro arte operacional y de nuestro pensamiento estratégico comenzar desde ahora a sentar las bases y generar confianza.
Cuando tenemos una crisis ya no podemos comenzar a construir esa confianza. Por eso necesitamos demostrar desde ahora que nuestras fuerzas y nuestros ejércitos son capaces de trabajar juntos frente a las amenazas actuales. Necesitamos mostrar esfuerzos concretos y trabajar con humildad y armonía con los otros ejércitos. Ese es el mensaje que yo daría.