Con una trayectoria de más de tres décadas en la Armada de Chile, el Capitán de Navío Juan Pablo Villanueva, actual jefe del Centro de Entrenamiento de la Armada, ha acumulado un amplio conocimiento en operaciones navales y cooperación multinacional. Egresado de la Escuela Naval en 1998, fue comandante de la fragata Almirante Cochrane (FF-05) entre 2023 y 2024, y se desempeñó como oficial de enlace ante la Marina de los Estados Unidos en Norfolk, Virginia. Su carrera también incluye la participación en ejercicios internacionales como RIMPAC, así como responsabilidades en planificación y conducción de operaciones navales.
Durante PANAMAX 2026, realizado en agosto, el Cap. de Nav. Villanueva asumió el cargo de comandante adjunto del Comando del Componente Marítimo de la Fuerza Combinada. En conversación con Diálogo, el oficial chileno abordó los desafíos de integrar fuerzas navales de diferentes países, la importancia de las relaciones humanas para construir equipos multinacionales y el papel de las nuevas tecnologías en las operaciones marítimas.
Diálogo: Gracias por recibirnos Capitán. Es un gusto tenerlo en Diálogo Américas.
Capitán de Navío Juan Pablo Villanueva, jefe del Centro de Entrenamiento de la Armada de Chile: Primero que todo me presento. Soy el Capitán de Navío Juan Pablo Villanueva de la Armada de Chile. Nací en Santiago, en 1975. Ingresé a la Escuela Naval en 1993 y egresé después de cinco años, en 1998; y estoy feliz de desempeñarme ya por más de 32 años en esta institución, que me ha dado muchas satisfacciones y en la que he aprendido mucho.
Fui el segundo comandante del componente marítimo de PANAMAX 2026. Mi jefe fue el Almirante Carlos Sardiello, comandante de la Cuarta Flota de los Estados Unidos, que se encuentra en Mayport, Jacksonville, en Florida.
Participamos en este ejercicio que simula una amenaza al Canal de Panamá. Chile es uno de los países cofundadores desde 2003, junto con los Estados Unidos y Panamá, y esto obedece a la importancia que tiene el Canal de Panamá para la prosperidad mundial y principalmente regional.
Recordemos que aproximadamente el 65 por ciento del tráfico marítimo de los Estados Unidos circula por el Canal de Panamá. Obviamente es muy importante para toda la región. Este ejercicio simuló una amenaza al Canal de Panamá y a su tráfico marítimo, ante la cual se convoca una fuerza multinacional bajo una resolución de las Naciones Unidas.
Esta fuerza se compone de varios elementos: la Fuerza Aérea, la Marina, las Fuerzas Especiales y el Ejército. Todo esto confluye en un ejercicio en el que participaron 24 países y más de 2000 efectivos. ¿Y qué se busca con esto? Integrar capacidades y trabajar en conjunto para la defensa del Canal de Panamá.
Diálogo: ¿Cuáles considera que son los principales desafíos para integrar fuerzas de distintos países en una fuerza cohesionada, y qué elementos son esenciales para construir una fuerza marítima multinacional eficaz?
Cap. de Nav. Villanueva: Este ejercicio se retomó de manera presencial. Eso impone desafíos diferentes, porque cuando uno efectúa ejercicios de tablero, por ejemplo, prácticamente todas las cosas son ficticias. Pero aquí se agrega el componente de seguridad de las operaciones, donde, por ejemplo, si hay mal tiempo, efectivamente hay que hacerse cargo del riesgo que pueden representar las condiciones meteorológicas para el personal y las embarcaciones.
Pero volviendo a la pregunta sobre cuáles son los elementos esenciales para construir una fuerza marítima multinacional eficaz, yo estimo que hay tres: primero el material, y con eso hablo de los medios físicos que participan; segundo, el entrenamiento de las dotaciones y, por último, las relaciones humanas.

Hablando del material, deben existir unidades y cuando digo unidades me refiero a embarcaciones, buques, aeronaves, helicópteros y fuerzas en terreno, como el Ejército o las Fuerzas Especiales. Estas deben tener la capacidad, primero, de comunicarse entre sí y entenderse para poder, de alguna manera, llegar a un objetivo común y finalmente tener éxito en las operaciones.
Lo segundo, el entrenamiento, y eso va relacionado con qué soy capaz de hacer y cómo también lo puedo hacer con los países que participan conmigo. Para eso, obviamente, hay que realizar actividades efectivas y seguras, tendientes al logro del objetivo. Eso es muy importante porque permite lograr sinergias y efectuar actividades que, de alguna manera, potencian las capacidades para alcanzar los objetivos.
Y lo que engloba todo, yo estimo, son las relaciones humanas. Trate de imaginar 24 culturas distintas. Muchas veces creemos que, porque hablamos español nos entendemos, pero hay modismos, hay formas de trabajar, hay culturas diferentes. Agregue también el idioma inglés.
Eso es muy importante para establecer relaciones de confianza, de aprecio profesional y de aprecio personal. Finalmente, uno se va dando cuenta de que todos están apuntando hacia el mismo objetivo. Eso permite integrar las capacidades materiales que mencioné, es decir, qué es capaz de hacer un buque, por ejemplo, y qué son capaces de hacer las dotaciones de acuerdo con su entrenamiento.
Así que, básicamente, creo que es bastante importante considerar esas tres áreas y ponerlas en práctica. En un principio representan un gran desafío, pero en el camino uno va superando esas pequeñas diferencias y logra un trabajo importante en equipo.
Diálogo: ¿Cuál cree que fue su mayor desafío al ejercer el cargo de comandante adjunto del Componente Marítimo? Más allá de los desafíos naturales que trae una operación de esta magnitud, ¿qué aspecto humano representó un desafío personal para usted?
Cap. de Nav. Villanueva: Para que nuestra audiencia entienda, había dos grupos de trabajo distintos. Los que estaban en terreno, a bordo de las unidades, de los buques y de las aeronaves, y también las Fuerzas Especiales y el Ejército. Pero también había un grupo de conducción donde estaba yo, que es un cuartel general compuesto por oficiales de estos 24 países, con experiencia en planificación y conducción de operaciones.
Lo primero y más importante fue conocerlos a cada uno; a qué están acostumbrados y empezar, de alguna manera, a reunir esa información para poder entender cómo trabajan.
Hay un aspecto muy importante respecto al componente marítimo y, a lo largo de mi carrera, me he dado cuenta que es muy fácil poder trabajar y entenderse con otros marinos. ¿Por qué? Porque el medio condiciona para que nosotros trabajemos de cierta manera.
Trabajar en el mar con cierta independencia y dependiendo de nosotros mismos hace que las armadas, de alguna manera, tengan un ethos muy parecido; y eso facilita los procesos sin lugar a dudas.
Teniendo un aspecto común, que es ser parte de las respectivas marinas, uno empieza a conocer las características particulares de cada uno de los países y eso permite generar un equipo cohesionado, como pasó este año.
La verdad es que fue muy grato; no fue difícil básicamente porque uno trabaja con gente que está acostumbrada a operar en el mar. Las necesidades de ese medio, de alguna manera, condicionan las características de las personas.
Diálogo: Chile opera en un vasto espacio marítimo, desde el océano Pacífico hasta la Antártida. ¿Cómo influye esa experiencia operacional en el desarrollo de la interoperabilidad con países socios?
Cap. de Nav. Villanueva: La influencia de la Armada de Chile y su contribución a nivel regional no las vemos solamente como un aspecto local, sino por el contrario como parte de un sistema integrado donde todos nos beneficiamos de la seguridad y del tráfico marítimo.
Recordemos que desde Arica en el límite con Perú hasta la Antártida son 5000 kilómetros. Sudamérica tiene una longitud de 7500 km. El largo de Chile es prácticamente casi el del continente sudamericano completo.
Nuestro país es tricontinental. Está en el continente americano, está en la Antártida, pero también está en la Polinesia con nuestras islas. Por tanto, nosotros siempre hemos visto este tipo de participaciones de manera regional.
Estamos acostumbrados a participar en actividades donde se integran muchos países. Nuestra área de responsabilidad de búsqueda y salvamento, por ejemplo, es la cuarta más grande del mundo, después de Australia, los Estados Unidos y Sudáfrica. Tenemos un área de 31 millones de km2.
Estamos presentes en el océano Pacífico y eso, de alguna manera, nos obliga primero a estar presentes, poder explorar los espacios marítimos, salvaguardar la vida humana en el mar y también integrarnos con los países de manera regional.
Muchos de los desafíos marítimos que enfrenta el continente americano trascienden nuestras fronteras. Lamentablemente, hoy tenemos amenazas comunes, como el crimen organizado transnacional y la pesca ilegal, además de las crisis humanitarias y los desastres naturales. Todo está relacionado con la interoperabilidad y la globalización que vivimos en la actualidad.
Diálogo: ¿Por qué es tan importante que las armadas de los países socios desarrollen procedimientos comunes y relaciones profesionales para poder responder efectivamente ante estas operaciones reales?
Cap. de Nav. Villanueva: Los Estados firman acuerdos y, en ese sentido, las instituciones están llamadas a cumplir con los acuerdos que firman los Estados.
Por ejemplo, a nosotros nos toca muy de cerca el tema de los desastres naturales. Normalmente estamos sujetos a terremotos y tsunamis, como pasó en 2010. Y ahora en este mismo momento estamos atravesando una situación de grandes lluvias, con inundaciones y aluviones en distintos lugares del país.
Por tanto, con las capacidades que tiene la Armada de Chile, las unidades navales participan en este tipo de actividades, además del control del tráfico marítimo y de la pesca ilegal y también, obviamente, en la respuesta ante desastres naturales.
Ejercicios como este permiten, de alguna manera, establecer redes de contacto y confianza respecto de la interoperabilidad, en caso de tener que acudir a ayudar a algún país de la región.
No olvidemos que hace un tiempo hubo un terremoto en Venezuela, donde hubo una importante ayuda humanitaria. Lamentablemente en Colombia también hubo un terremoto que dejó a ese país hermano en una situación complicada.
Así que este tipo de ejercicios, como le decía, permite establecer esos puentes y desarrollar esa capacidad en caso de que los Estados así lo requieran y lo dispongan.
Diálogo: La Armada de Chile mantiene una sólida relación de cooperación con la Marina de los Estados Unidos, que incluye intercambios profesionales y ejercicios multinacionales más allá de PANAMAX. Desde su perspectiva, ¿cuál ha sido el mayor valor de esa relación sostenida para la Armada de Chile?
Cap. de Nav. Villanueva: Creo que el valor es la confianza mutua. Como le indiqué, PANAMAX se creó en 2003, en conjunto con los Estados Unidos, Panamá y Chile.
En mi caso particular, he tenido la oportunidad de participar en varias ocasiones en ejercicios multinacionales donde participa la Marina de los Estados Unidos, por ejemplo RIMPAC, en el área de Hawái. También participé en PANAMAX 2022 y este año, en PANAMAX 2026, obviamente muy contento de haber tomado parte.
Pero esto se va construyendo. Quiero hablar de una experiencia personal. Entre 2020 y 2022 tuve la posibilidad de ser oficial de enlace en Norfolk, Virginia, trabajando en la Marina estadounidense, y pude conocer cómo trabajan, cómo son.
También tuve la posibilidad de estudiar planificación conjunta, que fue una de las herramientas que me permitió, de alguna manera, desenvolverme con gran comodidad en el puesto de segundo comandante del componente marítimo.
Porque, obviamente, en esos cursos y en esas pasantías tuve la posibilidad de conocer y aprender procedimientos. Eso permite una confianza mutua, identificar intereses comunes. Finalmente, las relaciones personales y humanas son puentes habilitadores para poder generar estrategias en conjunto.
Diálogo: La inteligencia artificial, los sistemas no tripulados y las plataformas autónomas están transformando la forma en que operan las armadas. ¿Cuál de estos avances considera que tendrá el mayor impacto en las operaciones marítimas multinacionales en los próximos años?
Cap. de Nav. Villanueva: La inteligencia artificial impone un desafío muy importante porque permite procesar datos mucho más rápido de lo que puede hacerlo el ser humano. En ese sentido el ser humano se queda un poco atrás, pero obviamente son máquinas preparadas y programadas por seres humanos.
Hay que aprender, desde la perspectiva del ser humano, a confiar en dichos procesos y a utilizarlos bien; porque muchas veces alguna sugerencia puede comprometer vidas humanas o generar accidentes. Pero finalmente es una herramienta muy útil que hay que utilizarla bien y que hay que aprender a conocer.
Respecto a los vehículos no tripulados, que también van de la mano con la inteligencia artificial y el procesamiento de datos, permiten, de alguna manera, permanecer en lugares donde el ser humano no puede estar. Por ejemplo, una aeronave no tripulada puede llegar a alturas en donde un ser humano requiere otros apoyos. Finalmente, tenemos que aprender a convivir con ellos. Permiten explorar áreas que son un poco inhóspitas, pero siempre debe existir un control humano para procesar estos datos. Hay que hacerse cargo de esa nueva tecnología, aprovecharla en nuestro beneficio y sacar el máximo provecho de todas las bondades que trae.
Diálogo: ¿Qué consejo les daría a los jóvenes oficiales navales que aspiran a desarrollar las relaciones profesionales y las habilidades de liderazgo necesarias para desempeñarse con éxito en operaciones marítimas multinacionales?
Cap. de Nav. Villanueva: Quiero expresar, de alguna manera, lo que me ha tocado vivir. Prepararse en lo profesional genera una base, pero posteriormente hay que preocuparse también por el idioma inglés. En tareas multinacionales el idioma inglés es fundamental. Aunque puedan existir traductores de distintas lenguas es un idioma común, y los procedimientos también están establecidos de esa manera.
Así que lo primero es prepararse profesionalmente; segundo, estudiar inglés; y tercero, creer que uno puede.
Finalmente, eso permite lograr objetivos para los que uno inicialmente no está preparado pero, en la medida en que va creciendo y aprendiendo, se va dando cuenta de la importancia de estar en una institución como la Armada de Chile y poder integrar un equipo multinacional y liderarlo, como me tocó hacerlo en PANAMAX.
Así que el gran mensaje es prepararse, estudiar inglés y establecer buenas relaciones humanas, porque finalmente eso tiende puentes y genera lazos que, la verdad, perduran.
En este momento ya tengo amigos en 24 países, y si tengo alguna necesidad sé que puedo tomar el teléfono y ya hay una cara asociada a cada nombre. Eso ayuda un montón, y finalmente nos permite cooperar y mantener estas relaciones que forjamos en esas dos semanas de trabajo arduo allá en Florida.
Diálogo: ¿Qué tipo de liderazgo necesitan las fuerzas de seguridad de este hemisferio para trabajar en conjunto y con éxito?
Cap. de Nav. Villanueva: Ese liderazgo se compone, obviamente, del conocimiento y del autoconocimiento. Pero hoy en día las habilidades blandas son claves en todas las organizaciones, tanto civiles como militares. Y si uno, de alguna manera no empatiza con la persona que está trabajando, finalmente no se puede lograr un equipo. Eso se logró en este equipo que conformamos durante PANAMAX 2026. Finalmente, logramos un equipo que alcanzó todos los objetivos planteados y mucho más.
Así que, en este tipo de actividades, el liderazgo se compone de conocimiento profesional, pero también de habilidades blandas que permiten adaptarse a todos los escenarios y, finalmente, poder trabajar en conjunto.