Muro de contención contra el narcotráfico en Nicaragua

Nicaragua’s Containment Wall against Drug Trafficking

Por Dialogo
julho 14, 2015

ley de confiscacion total de bienes fisicos y cuentas bancarias para guarderias y sentros de reabilitacion y el mantenimiento de las fuerzas de combate





Si bien hay un foco actualmente en los países del Triángulo Norte de Centroamérica —Guatemala, El Salvador y Honduras— debido a los resultados positivos de la cooperación entre las Fuerzas Armadas y los organismos de seguridad para reducir la violencia surgida del narcotráfico y la actividad de las pandillas dentro de sus fronteras, sus vecinos regionales también están haciendo su parte para mantener dicha violencia fuera de sus fronteras.

Tal es el caso de Nicaragua, que ha adoptado una sólida postura contra el narcotráfico bajo la forma de una política presidencial que exhorta a crear un “muro de contención” contra esta amenaza, no construyendo un muro como tal, sino más bien consolidando sus destrezas navales para contener la amenaza y capturarla en el mar para que no se infiltre en el territorio.

Para respaldar las iniciativas de la Armada de Nicaragua para construir este dique, el Comando Sur de EE. UU. (SOUTHCOM), a través de la Oficina de Cooperación en Seguridad en Managua (OSC-N), ha acordado trabajar conjuntamente para reacondicionar cerca de 20 lanchas rápidas tipo Eduardoño en los próximos tres años.

Eduardoño es en verdad un astillero colombiano pionero en la construcción de diferentes modelos de lanchas rápidas deportivas en la región, diseñadas para diversos usos, como pesca, buceo, recreación y patrullaje, pero el estilo general de la embarcación ha adoptado este nombre, convirtiéndose en una marca genérica.

Las embarcaciones en remodelación fueron decomisadas por la Armada de Nicaragua durante diversos operativos marítimos antidroga. Por lo tanto, quitárselas a los narcotraficantes, reconstruirlas y dotarlas de nuevas capacidades para utilizarlas contra las mismas redes del narcotráfico es una historia de éxito en sí misma.

“Es un mensaje para los mismos ‘narcos’: ésta es su lancha, y ahora la estamos usando para combatirlos”, señaló Alberto Michell, fundador y diseñador principal de Naviego Marine, el astillero nicaragüense encargado del proyecto de reacondicionamiento.

Hasta el momento, se han reacondicionado tres lanchas, y actualmente están siendo sometidas a pruebas en aguas nicaragüenses. “Las hemos adaptado de acuerdo a las necesidades del usuario final, la Armada de Nicaragua. Esta participación directa cambia la dinámica”, añadió, al tiempo que mostraba a Diálogo
el reacondicionamiento de cada lancha o panga
, como las llaman en Nicaragua.

“Cuando están terminadas, tienen un peso de unas 5 toneladas, entonces les añadimos unos 2.200 kg a los cascos, entre la madera contrachapada y las capas de fibra de vidrio, y otros 2.200 kg en equipos de avanzada de comunicaciones, propulsión y navegación, permitiendo que cada lancha terminada alcance en el mar una velocidad de 35 a 48 nudos aproximadamente”, añadió Michell.

El trabajo realizado en cada una, que puede ser de 9,7; 11,6 o 13,7 metros de largo y 2,4 metros de ancho en su punto más amplio, es una transformación increíble que comienza con el desguace de las lanchas originales hasta llegar al casco desnudo, y la construcción especializada de modernas maravillas náuticas provistas de características operacionales y tácticas que permiten encontrar y perseguir a los delincuentes mejor escondidos en el mar.

La Armada de Nicaragua está muy comprometida con esta colaboración. “La Armada inspecciona el trabajo que realizamos y tiene voz en todo el proceso”, explicó Michell.

Según el Teniente de Navío de EE. UU., Comandante Roberto Colon Cruz, Jefe de Sección de la Armada de la OSC-N, y encargado de la supervisión del proyecto, “esto aumentará sus capacidades operacionales, la vida útil de sus lanchas y su seguridad”.

“Ya hemos visto resultados en una de las lanchas”, comentó el Capitán de Navío de Nicaragua Jeraldo Fornos, comandante de la Base Naval en Corinto, ubicado a unos 155 km al noroeste de Managua, en la costa del Pacífico.

Según explicó a Diálogo
, cuando la primera de las lanchas entregadas se sumergió en el agua para ser puesta a prueba, se encontró con otra embarcación similar que transportaba drogas, por lo que su viaje inaugural dio sus réditos para Nicaragua y para la lucha regional contra el narcotráfico.

“Los operadores de la Armada de Nicaragua que estaban probando la lancha pudieron decomisar de los delincuentes una lancha y 76 kg de cocaína que estaban a bordo de la misma”, añadió el Capitán Fornos.

Para reforzar el compromiso de cooperación entre las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y las de Nicaragua, y fortalecer aún más el vínculo entre ambos, el Sargento Mayor William B. Zaiser del Comando Sur de EE. UU. no solamente visitó las instalaciones de reacondicionamiento, sino que además se reunió con altos oficiales de la Armada de Nicaragua para analizar los proyectos que respalda el Comando Sur de EE. UU. y el valor de un cuerpo profesional de suboficiales.

“Nuestros compromisos en la región son muy importantes”, destacó el Sargento Mayor. “La Armada de Nicaragua va tan lejos como puede para perseguir las narcolanchas y ejecutar operativos antinarcóticos, demostrando una gran convicción. Sabemos que están comprometidos con la lucha”, señaló.

“Somos profesionales”, añadió el Capitán Fornos. “No nos entrometemos en la política, y tenemos un vínculo profesional muy exitoso y positivo con las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”.

Mientras le mostraba al Sargento Mayor una de las lanchas reacondicionadas ya terminadas, amarrada en el muelle de la base, el Capitán Fornos destacó la importancia de esta iniciativa. “El elemento importante de esta lucha es el ‘muro de contención’ que estamos construyendo para evitar el ingreso del narcotráfico a nuestro territorio. Las tres lanchas [reacondicionadas] nos han dado resultados positivos hasta el momento”.

Explicó que según la cantidad de lanchas que sean reacondicionadas, cerca de siete serán desplegadas en aguas del Pacífico, en tanto que casi una docena serán enviadas al Caribe, donde existe un mayor tránsito de narcolanchas que transportan mercancías ilegales de sur a norte. “El narcotráfico es una empresa bien organizada; está protegida, por lo tanto si pretendemos ser exitosos, debemos ser constantes en nuestra lucha”, enfatizó.

“Cuando [los operadores] salen a combatir el narcotráfico están ávidos de una captura”, aseguró el Capitán Fornos. “Salimos con lo que tenemos a nuestra disposición, conocemos el mar y las rutas que usan los narcos
. Pero la comunicación con el avión para que nos guíe, para que nos dé su posición, es una parte clave del operativo”.

Sin embargo, el esfuerzo de colaboración no solamente involucra el reacondicionamiento de lanchas. Es un paquete completo que también incluye capacitación en operaciones, logística, mantenimiento y comunicaciones.

De hecho, a comienzos de julio, las fuerzas aliadas de Nicaragua y Estados Unidos programaron llevar las tres lanchas terminadas y otras que utilizan específicamente para operativos antinarcóticos al mar, donde participarán en un entrenamiento de dos días para facilitar las comunicaciones entre tierra, mar y aire, y en última instancia aumentar la tasa de confiscaciones.

“Esto es lo menos que podemos hacer por nuestro pueblo. Esto [el narcotráfico] es un mal que tenemos que combatir conjuntamente”, concluyó el Capitán Fornos.




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