Terroristas divulgan técnicas de ataque durante las Olimpíadas − lobos solitarios son la mayor preocupación

Terrorists Release Attack Techniques for the Olympics − Lone Wolves are Biggest Concern

Por Marcos Ommati/Diálogo
julio 22, 2016

Ataques en aeropuertos y medios de transporte públicos, cuchillazos, envenenamientos, secuestros y amenazas falsas. Estas son algunas de las técnicas mencionadas por los 10 yihadistas brasileñosarrestados por la Policía Federal (PF) de Brasil el 21 de julio por incitar y planificar posibles ataques durante los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro. Los sospechosos también habían incitado a los llamados "lobos solitarios" (personas que realizan ataques de manera individual) a viajar a Brasil. Las detenciones son parte de la Operación Hashtag, que todavía monitorea a otras personas con posibles conexiones a grupos extremistas. Los extremistas islámicos utilizaron las redes sociales para publicar 17 recomendaciones con técnicas para realizar ataques terroristas durante los Juegos Olímpicos Río 2016, que se llevarán a cabo a partir del 5 de agosto. Ellos inclusive publicaron un cronograma de acciones. Mientras tanto, autoridades brasileñas monitoreaban a un grupo de cerca de 100 personas simpatizantes de terroristas. Los diez arrestados el jueves estaban entre ellos. Según el ministro de Justicia de Brasil Alexandre de Moraes, quien dirige la PF, el grupo se comunicaba utilizando los aplicativos de mensajes de texto y voz WhatsApp y Telegram, y comenzaron a llamar la atención de los agentes federales que investigan estos casos después de hacer un "juramento al Estado Islámico" (Isis, también llamado EI o Daesh), por Internet. Crearon un canal en Telegram bajo el nombre "Ansar al-Khilafah Brasil", que representó la primera vez que una persona sudamericana ha comunicado abiertamente su alianza con el EI. Aunque la investigación aún no ha identificado la fuente del contacto directo entre los sospechosos y el EI, sus conversaciones muestran que pasaron a "sentirse parte" de la facción, además de presentar gran evidencia de que los ataques podrían llevarse a cabo. "Hubo una serie de actos preparatorios y, en un momento dado, el grupo mostró que Brasil no es un país neutral. Debido a los Juegos Olímpicos y a la llegada de turistas de diversas nacionalidades, Brasil podría convertirse en un objetivo", explicó el ministro Moraes durante una rueda de prensa. Según Moraes, había un riesgo real de que se repitan en Río de Janeiro los actos extremistas donde murieron 50 personas en la discoteca Pulse, en Orlando, Florida, el 12 de junio. Uno de los investigados había contactado a un proveedor de armas clandestinas en Paraguay sobre la compra de un fusil AK-47. Los mensajes de correo electrónico intercambiados entre el admirador del Estado Islámico y el proveedor de armas están en manos de los investigadores, según un reportaje de la revista VEJA, una publicación brasileña importante. En junio, la misma revista ya había revelado la existencia de un informe confidencial en el que la Agencia brasileña de Inteligencia (Abin) había incrementado el nivel de amenaza terrorista a Brasil durante los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro a 4 en una escala de 1 a 5. Coincidentemente, una semana antes de las capturas, Brasil deportó a un físico nuclear de nacionalidad francesa argelina que había sido condenado por una corte de París en 2012 por su participación en la planificación de un ataque terrorista en Francia en 2009 junto con un militane de al Qaeda en Argelia. Puede que no haya relación alguna entre ambos incidentes, pero está claro que ISIS o sus simpatizantes están empezando a fraguar actividades terroristas en Latinoamérica. En respuesta a los ataques perpetrados por simpatizantes de ISIS en Niza, Francia, el 14 de julio, las autoridades brasileñas indicaron que incrementarían las medidas de seguridad adoptadas para los Juegos Olímpicos realizando más bloqueos y cierres de acceso a calles y otra infraestructura al igual que más revisiones a turistas en Río de Janeiro. Sin embargo, las autoridades nacionales insisten en que el país está preparado para responder a cualquier tipo de amenaza durante los Juegos. Unos 85.000 soldados y policías patrullarán la ciudad velando por la seguridad de los 10.000 atletas y 350.000 a 500.000 espectadores extranjeros que llegarán al evento olímpico, un número casi dos veces el del contingente de seguridad desplegado para los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres. En vista de los últimos acontecimientos, aquello que antes podía ser considerado una exageración por parte de las autoridades, claramente demuestra que con la presencia, ahora confirmada, de terroristas islamistas en territorio brasileño, todo cuidado es poco.
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