Fuerzas de seguridad hondureñas luchan contra la pandilla de los Espinoza

Honduran security forces battle the Espinoza gang

Por Dialogo
marzo 20, 2014



Las fuerzas de seguridad hondureñas liberan una cruenta lucha con el grupo criminal organizado de los Espinoza en San Luis, un pequeño poblado en la región montañosa del departamento de Comayagua.
Docenas de miembros fuertemente armados de la pandilla de los Espinoza ingresaron al poblado en el 2013, aparentemente con la intención de apoderarse del pueblo, que está en la parte central del país. Vestidos en ropa militar de camuflaje y uniformes de policía falsos o robados, los miembros de la pandilla invadieron San Luis y otros pueblos vecinos, aterrorizando a los residentes con pistolas de mano y AK-47s. En febrero de 2014, la policía expuso tres vídeos hechos por la pandilla.
En los vídeos se ve a varios miembros de la banda mostrando sus armas mientras se escuchan a todo volumen narcocorridos mexicanos en un radio. En algunas escenas de los vídeos, los hombres bailan a ritmos brasileños con rifles colgando del hombro. Un vídeo muestra a una muchacha embarazada quien pudo haber sido retenida como esclava sexual, dijeron las autoridades.
El director de la policía, Ramón Sabillón, dijo en una reciente conferencia de prensa, “uno de esos vídeos muestra a niños en entrenamiento, aprendiendo a usar armas de fuego”.
Los miembros de la pandilla –muchos de los cuales son miembros de la familia Espinoza– incendiaron algunas de las casas que abandonaron los residentes y se apoderaron de otras casas. La pandilla de los Espinoza se dedica a extorsión, robo, secuestro y asesinatos. Las autoridades sospechan que la pandilla colabora con organizaciones delictivas transnacionales como el Cártel de Sinaloa, para el tráfico de drogas. La pandilla de los Espinoza utiliza narcocorridos canciones que idealizan el narcotráfico– para reclutar niños y adolescentes, han dicho las autoridades. La pandilla se conoce comúnmente como Los Espinoza.

Miembros de la pandilla atacan a la policía

La policía hondureña lanzó una agresiva iniciativa de seguridad en febrero de 2014 para confrontar a la pandilla y mejorar la seguridad pública en San Luis y la región circundante.
“Normalmente tenemos 20 elementos patrullando la zona, pero a raíz de esta situación caótica y de alto riesgo decidimos enviar 85 agentes adicionales y un número similar de oficiales militares.” No pasó mucho tiempo antes de que los presuntos miembros de la pandilla atacaran a las fuerzas de seguridad.
En la mañana del 10 de febrero de 2014, presuntos miembros de la pandilla atacaron a un grupo de agentes de la policía que patrullaban el pueblo. “Se oyeron balazos de atrás, de enfrente, de todos lados. Fueron atacados por todos lados”, dijo el comisionado Elder Madrid, Director Estratégico de la Policía Nacional. Uno de los atacantes era un niño, de unos 12 años de edad. La policía después lo reconocería en uno de los vídeos que hizo la pandilla.
“La policía había visto al niño, pero no le disparó ya que era un niño”, aun cuando el niño sí le disparó a la policía, declaró Madrid. Las autoridades sospechan que el niño había visto a la policía patrullando y había informado a los líderes de la pandilla.
“Más adelante nos enteramos que estaban entrenando a niños, cuando buscamos en las casas donde se resguardaban y encontramos los vídeos entre los chalecos antibalas, cascos y otra artículos militares”, agregó Madrid.
Miembros de la pandilla hirieron a cinco agentes de la policía. Dos de los agentes fueron gravemente heridos. Las autoridades transportaron a esos dos agentes en un helicóptero a un hospital de Tegucigalpa.
Los presuntos miembros de la pandilla, incluyendo al niño, escaparon hacia los sembradíos de café y espesos matorrales, dijeron los agentes. Un rastro de sangre indicaba que algunos de ellos iban heridos.

Otra batalla

Pocos días después que la policía y el Ejército aumentaron sus patrullajes, las fuerzas de seguridad de San Luis se enfrascaron en una balacera con cinco presuntos miembros de Los Espinoza. Las fuerzas de seguridad mataron a Darwin Rafael Espinoza, de 25 años.
La policía envió refuerzos como parte de una iniciativa de seguridad conocida como “Operación Morazán”.
A los pocos días, la policía se vio involucrada en otra balacera con miembros de la pandilla de Los Espinoza. Las fuerzas de seguridad mataron a José Gerónimo Espinoza, de 23 años, un presunto líder de la pandilla, conocido como “El Chambo”.
Sabillón, el director de la policía, describió la forma de pensar de los líderes de la pandilla: “Este grupo delictivo dice: Aquí nací, aquí crecí, aquí es donde voy a morir”.
Eso es exactamente lo que está pasando, dijeron las autoridades.


La pandilla de los Espinoza

En cualquier momento dado, la pandilla de los Espinoza tiene cerca de 40 líderes y operarios clave. La mayoría de ellos son miembros de la familia inmediata o extendida.
La familia Espinoza formó una pandilla en 2010, según la policía. La familia Espinoza estaba envuelta en una disputa por tierra con otra familia. Miembros de la familia Espinoza presuntamente incendiaron varias propiedades pertenecientes a la otra familia. Los Espinoza dejaron letreros en las propiedades de la otra familia; estos letreros amenazaban que cualquiera que comprara propiedad de ellos moriría.
En semanas recientes, las fuerzas de seguridad capturaron a dos presuntos miembros clave de la pandilla de los Espinoza: Gonzalo Luque Ramos, de 23 años, y Samuel Baires Ruiz.
Las fuerzas de seguridad todavía buscan a los presuntos miembros de la pandilla Santos Isabel Espinoza Baires, de 35 años; Walter Alexander Espinoza, de 22, alias “El Militar”; Junia Espinoza Zúniga, de 27, y Santos Priscila Espinoza Zúniga, de 38 años.
El Ministerio de Seguridad ofrece 250,000 lempiras, o el equivalente de poco más de $12,000 dólares, por  información que lleve a su captura.
“La Operación Morazán ha reducido los niveles de impunidad en el país”, dijo el abogado y analista de seguridad Raúl Pineda Alvarado. “Pero todavía no ha reducido el nivel de delincuencia. El número de crímenes no ha bajado. Lo que tenemos ahora es la mayor cantidad de prisioneros en Centroamérica, pero necesitamos expandir nuestra visión para atacar este problema desde su creación. Esto no es únicamente una cuestión para que la policía lo solucione. La policía llega después de cometido el delito, esto lo necesitamos cortar de tajo.”
si las autoridades atendieran desde las calles barrios o comunidades a la poblacion muchas de estas organizaciones ni nacerian,el control de cualquier foco incluso de familias seria atravez de la misma poblacion quiero decir mayor interrelacion con la poblacion
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