El Servicio de Vigilancia Aérea de Costa Rica utiliza avión decomisado para detectar narcotraficantes

Costa Rican Aerial Surveillance Service Uses Former Narco-Plane to Detect Drug Traffickers

Por Dialogo
diciembre 18, 2014




Un avión decomisado a narcotraficantes es la más reciente incorporación a la flota del Servicio de Vigilancia Aérea de Costa Rica, dependiente del Ministerio de Seguridad: el Beechcraft King Air F90, que realizará misiones de patrullaje contra el crimen organizado.

La aeronave llevaba en su interior una tonelada de drogas cuando la Fuerza Pública Nacional la incautó en la costa caribeña del país el 16 de diciembre de 2013. En ese momento, la aeronave era propiedad de una cadena de comercios en Guatemala que puede haber sido una pantalla para los narcotraficantes; había despegado de Cali, Colombia, y realizado un aterrizaje de emergencia en una pista de aterrizaje privada, donde la policía incautó la cocaína que estaba en su interior y detuvo al piloto y al copiloto.

La aeronave está valuada en más de un millón de dólares, y las autoridades de seguridad costarricenses invirtieron unos US$75.000 para repararla durante un período de 10 meses.

Aeronave renovada buscará embarcaciones sospechosas


El Servicio de Vigilancia Aérea utilizará la aeronave restaurada para monitorear las aguas costarricenses donde existe actividad de narcotráfico, incluyendo la región de la Isla de Coco.

“El modelo F90, ahora operativo para las autoridades del Servicio de Vigilancia Aérea (SVA), fue equipado para uso policial y de seguridad”, informó Paul Chaves, analista en seguridad de la Universidad de la Luz de Costa Rica. “El avión podrá reforzar la vigilancia marítima, las patrullas y las acciones humanitarias”.

Fabricado en Estados Unidos, el Beechcraft King Air F90 es una popular aeronave para uso privado y es considerada la aeronave más costosa y lujosa confiscada a narcotraficantes por fuerzas de seguridad costarricenses. Tiene una capacidad para transportar a dos tripulantes en la cabina y a siete pasajeros, además de la carga que puede ser mayor si se transporta menos combustible. El avión tiene dos motores turbohélice Pratt & Whitney PT6A-135A, que juntos tienen una potencia de 750 caballos de fuerza.

Con el avión recientemente remodelado, la Fuerza Aérea de Costa Rica ahora cuenta con 15 aeronaves confiscadas a presuntos narcotraficantes que han rendido bien en misiones de seguridad. En el curso de operaciones de seguridad antinarcóticos, los aviones realizan sobrevuelos, detectan embarcaciones sospechosas, y envían unidades navales de la Guardia Costera Nacional a interceptarlas e inspeccionarlas. Cada aeronave de seguridad de Costa Rica vuela unas 3.000 horas al año, de las cuales el 65% es destinado a operaciones policiales, el 20% a acciones humanitarias, tales como operaciones de búsqueda y rescate, y el 15% para el transporte de autoridades públicas, según Repretel Costa Rica.




Un avión decomisado a narcotraficantes es la más reciente incorporación a la flota del Servicio de Vigilancia Aérea de Costa Rica, dependiente del Ministerio de Seguridad: el Beechcraft King Air F90, que realizará misiones de patrullaje contra el crimen organizado.

La aeronave llevaba en su interior una tonelada de drogas cuando la Fuerza Pública Nacional la incautó en la costa caribeña del país el 16 de diciembre de 2013. En ese momento, la aeronave era propiedad de una cadena de comercios en Guatemala que puede haber sido una pantalla para los narcotraficantes; había despegado de Cali, Colombia, y realizado un aterrizaje de emergencia en una pista de aterrizaje privada, donde la policía incautó la cocaína que estaba en su interior y detuvo al piloto y al copiloto.

La aeronave está valuada en más de un millón de dólares, y las autoridades de seguridad costarricenses invirtieron unos US$75.000 para repararla durante un período de 10 meses.

Aeronave renovada buscará embarcaciones sospechosas


El Servicio de Vigilancia Aérea utilizará la aeronave restaurada para monitorear las aguas costarricenses donde existe actividad de narcotráfico, incluyendo la región de la Isla de Coco.

“El modelo F90, ahora operativo para las autoridades del Servicio de Vigilancia Aérea (SVA), fue equipado para uso policial y de seguridad”, informó Paul Chaves, analista en seguridad de la Universidad de la Luz de Costa Rica. “El avión podrá reforzar la vigilancia marítima, las patrullas y las acciones humanitarias”.

Fabricado en Estados Unidos, el Beechcraft King Air F90 es una popular aeronave para uso privado y es considerada la aeronave más costosa y lujosa confiscada a narcotraficantes por fuerzas de seguridad costarricenses. Tiene una capacidad para transportar a dos tripulantes en la cabina y a siete pasajeros, además de la carga que puede ser mayor si se transporta menos combustible. El avión tiene dos motores turbohélice Pratt & Whitney PT6A-135A, que juntos tienen una potencia de 750 caballos de fuerza.

Con el avión recientemente remodelado, la Fuerza Aérea de Costa Rica ahora cuenta con 15 aeronaves confiscadas a presuntos narcotraficantes que han rendido bien en misiones de seguridad. En el curso de operaciones de seguridad antinarcóticos, los aviones realizan sobrevuelos, detectan embarcaciones sospechosas, y envían unidades navales de la Guardia Costera Nacional a interceptarlas e inspeccionarlas. Cada aeronave de seguridad de Costa Rica vuela unas 3.000 horas al año, de las cuales el 65% es destinado a operaciones policiales, el 20% a acciones humanitarias, tales como operaciones de búsqueda y rescate, y el 15% para el transporte de autoridades públicas, según Repretel Costa Rica.

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