Policía y fuerzas armadas cooperan en Colombia para reducir el crimen

Por Dialogo
marzo 13, 2014



El crimen en general en Colombia ha descendido a niveles no vistos en más de 30 años, gracias a los esfuerzos de las fuerzas de seguridad del país.
La dramática disminución del crimen es atribuible a iniciativas de seguridad implementadas por el General Rodolfo Palomino López, jefe de la Policía Nacional de Colombia, y el Ministerio de Defensa, encabezado por Juan Carlos Pinzón Bueno. Estas iniciativas de seguridad se apoyan considerablemente en el uso de inteligencia. La Policía Nacional y las Fuerzas Armadas cooperaron de manera estrecha en varias iniciativas de seguridad.
Colombia experimentó una reducción en varias categorías de delitos en el 2013.
Los homicidios disminuyeron un 7 por ciento, los robos bancarios descendieron un 15 por ciento, los robos a vivienda bajaron casi 11 por ciento y el robo de vehículos automotores disminuyó un 5 por ciento.
Hubo algunos aumentos, algunos de ellos dramáticos, en otras categorías. Los ataques del crimen organizado fueron la causa de aumentos dramáticos en dos tipos de delitos, la extorsión, que aumentó un 52 por ciento, y los ataques a infraestructura petrolera, que aumentaron casi 72 por ciento.

Decomiso de explosivos y drogas

Las fuerzas de seguridad han decomisado grandes cantidades de explosivos y drogas en años recientes.
Por ejemplo, entre el 2011 y el 2013 las fuerzas de seguridad colombianas decomisaron 130 toneladas de explosivos y destruyeron 35.847 dispositivos explosivos, según informó el Ministerio de Defensa.
La Policía Nacional Colombiana (PNC) y las Fuerzas Armadas también han confiscado grandes cantidades de drogas.
Entre el 2011 y el 2013, las fuerzas de seguridad decomisaron 393 toneladas de cocaína, con un valor de más de 12 millones de dólares, según informaron las autoridades. En el 2012, la Policía Nacional decomisó 548.697 kg de cocaína, base de cocaína, crack, heroína y marihuana. Esto son 76.000 kilogramos más –un aumento de 16 por ciento– respecto a lo decomisado por las fuerzas de seguridad en el 2011.
Los decomisos de marihuana también aumentaron marcadamente. En el 2013, las fuerzas de seguridad decomisaron 347 toneladas de marihuana, 50 toneladas más que la confiscada en el 2012. Fue la mayor cantidad de marihuana que las fuerzas de seguridad de Colombia han decomisado desde 1993.
La División Antinarcóticos de la Policía Nacional, liderada por el General Ricardo Alberto Restrepo, y la Oficina de Investigación Criminal, encabezada por el Brigadier General Jorge Enríquez Rodríguez, cooperaron con la policía de Cauca para decomisar 486 kg de heroína en el 2012.
En todo el país, las fuerzas de seguridad decomisaron en el 2012 más de 91.000 pastillas alucinógenas, un aumento del 93 por ciento respecto al número de pastillas que la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas decomisaron en el 2011.

Campaña en redes sociales

La PNC está usando las redes sociales para aumentar la seguridad pública.
La PNC tiene una presencia significativa en Facebook, Twitter, Flickr, Pinterest y YouTube. En total, la PNC tiene más de 1 millón de seguidores en diferentes plataformas de redes sociales. La PNC usa las redes sociales para difundir mensajes sobre cómo evitar robos, secuestros y extorsiones. La PNC publica un flujo constante de mensajes sobre programas comunitarios de prevención. La PNC también utiliza las redes sociales para difundir números de teléfono que el público puede usar para reportar delitos y proporcionar información sobre sospechosos.
Los esfuerzos en redes sociales han ayudado a la PNC a conectarse con la comunidad civil. La comunidad está respondiendo proporcionando más información a la PNC, lo que ayuda a la policía a resolver crímenes y encontrar artículos robados. Por ejemplo, de diciembre del 2013 a febrero del 2014, la PNC ha recuperado 1.333 motocicletas y 536 automóviles robados.

Objetivos y desafíos

La PNC y las Fuerzas Armadas están ejecutando una estrategia de seguridad que implica reunir y utilizar inteligencia, combatir a grupos del crimen organizado, mayores niveles de profesionalismo y mejores relaciones con comunidades locales.
“Todas las fuerzas de seguridad en Colombia han implementado estrategias de gestión tales como la planificación estratégica, definiendo objetivos para resultados, pero basadas en el respeto a los derechos humanos y la humanización del servicio policíaco, además de programas de entrenamiento para el desarrollo de habilidades específicas,” explicó Sonia Andrade, analista de seguridad de la Escuela Superior de Policía y de la Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia del Ejército Nacional de Colombia.
La policía ha mejorado la seguridad pública con el programa "Cuadrante Seguro, Ciudad Segura,” en el que las fuerzas de seguridad son desplegadas en vecindarios específicos para maximizar la presencia policial visible y el tiempo de respuesta.
El programa “Corazón Verde” de la PNC también ha ayudado a mejorar la seguridad pública, dijo Andrade.
En la iniciativa Corazón Verde, la policía se concentra en proteger las comunidades vulnerables a las actividades del crimen organizado, combatir la extorsión y el robo de petróleo y minerales.
Entre los grupos del crimen organizado que operan en Colombia se encuentran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); el Ejército de Liberación Nacional (ELN); Los Urabeños; Los Rastrojos, y las BACRIM. El Cártel de Sinaloa, una organización criminal transnacional mexicana, también opera en el país. El 22 de febrero del 2014, fuerzas de seguridad mexicanas capturaron al capo del cartel, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Necesidad de vigilancia continua

Aunque las fuerzas de seguridad han logrado avances al disminuir la tasa de homicidios y otros delitos, deben mantener la vigilancia contra el robo de petróleo de oleoductos y ataques a la infraestructura de la industria petrolera.
Los ataques contra la infraestructura petrolera aumentaron en casi un 72 por ciento en el 2013. Estos ataques generan daños económicos y ambientales y causan daños psicológicos, dijo Andrade.
“Esta forma de terrorismo afecta la economía y la percepción de seguridad; además del enorme daño ecológico que es causado por cada uno de estos crímenes, disminuye la posibilidad de inversiones extranjeras e incrementa los costos de seguridad,” dijo Andrade.
La PNC y las Fuerzas Armadas están trabajando duro para evitar ataques a la infraestructura petrolera y para capturar a quienes cometen estos delitos.
Las fuerzas de seguridad también están combatiendo las ventas domésticas de drogas, dijo Andrade.
En años recientes, grupos del crimen organizado como las FARC y Los Urabeños han vendido más drogas dentro de Colombia, afirmaron las autoridades. Alrededor del 20 por ciento de las drogas producidas en Colombia se venden a usuarios dentro del país, señalaron fuentes oficiales.
“Pasamos de ser un país productor a un país consumidor, con variables como el llamado ‘bazuco electrónico’ (máquinas tragamonedas y otros juegos de azar),” dijo Andrade. “Las bandas delictuales han tomado el control de estos negocios y no discriminan en su expansión. Este azote de adicción a las drogas y a las apuestas está penetrando cada vez más a nuestra juventud desde una edad temprana y se está convirtiendo en la causa por la que cometen delitos”.

Combatiendo al crimen organizado

La PNC está cooperando con Interpol en una iniciativa de seguridad conocida como el Frente de Seguridad Empresarial. La sociedad es conocida como la Dirección de Investigación Criminal e INTERPOL (DIJIN).
La DIJIN se concentra en combatir a organizaciones criminales transnacionales. La DIJIN opera en todo el país para detener las empresas criminales de las FARC y otros grupos del crimen organizado.
Mientras tanto, las autoridades están tratando de alcanzar una solución a largo plazo para el conflicto de 50 años con las FARC. Representantes del gobierno están participando en conversaciones de paz con las FARC en La Habana.
“Estamos presenciando una negociación de paz. Ésta puede ser una gran oportunidad para la paz,” afirmó Andrade. “Uno de nuestros retos es combatir la violencia urbana. No estamos hablando de una lucha a nivel institucional, sino de participación ciudadana. Colombia necesita un cambio cultural. Programas de educación en el campo social y cívico para eliminar la intolerancia y evitar las confrontaciones entre civiles.”
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