Poder aéreo: una necesidad en la lucha contra el crimen organizado transnacional

Air Power: A Necessity in the Fight against Transnational Organized Crime

Por U.S. Army Lieutenant Colonel Ian Murray, Office of Security Cooperation, Dominican Republic
octubre 21, 2016

Hace tiempo que la República Dominicana es un centro de tránsito de mercancías ilícitas. Personajes como los piratas ingleses Henry Morgan y Sir Francis Drake, en la época dorada de la piratería caribeña, y el célebre Pablo Escobar, en el auge del cartel de Medellín, han hecho de las suyas en este pequeño país del Caribe. A medida que las operaciones de tráfico de mercancías ilícitas se vuelven más rentables y complejas, los medios para contrarrestar la amenaza también han evolucionado. Hoy en día, las amenazas de las organizaciones delictivas transnacionales (TCOs, por sus siglas en inglés) son mayores que nunca, pues ponen en peligro la estructura socioeconómica de la región. Desde hace más de 20 años, los estupefacientes ilícitos se trasladan principalmente por medios aéreos y marítimos no comerciales, debido a las grandes cantidades de droga que las organizaciones deben transportar para maximizar sus beneficios. Para hacer frente a las actividades de las TCOs, la República Dominicana utiliza una combinación de recursos que permiten maximizar la eficacia de las fuerzas dedicadas a las operaciones contra la delincuencia organizada transnacional (CTOC, por sus siglas en inglés). A mediados de la década de 2000, en la República Dominicana hubo un aumento brusco de la cantidad de vuelos ilegales provenientes de Sudamérica (figura 1). En el año 2007, esa cifra había aumentado a casi un vuelo cada tres días. El Gobierno dominicano respondió utilizando ocho A-29 Super Tucanos, modernizando sus recursos de vigilancia aérea por radar, y aumentando la capacidad de los helicópteros de la Fuerza Aérea del país para transportar con rapidez a las fuerzas de seguridad hacia los presuntos sitios de aterrizaje en todo el país. Gracias a ello, el corredor aéreo ilegal entre Sudamérica y la República Dominicana se cerró en menos de cuatro años. En efecto, el tráfico aéreo de mercancías ilícitas parece haberse desplazado casi en su totalidad a Centroamérica (Figura 2), mientras que antes había un equilibrio proporcional. El desplazamiento del corredor aéreo no significa que las TCOs que llevan a cabo actividades de tráfico ilegal ya no realicen operaciones en la República Dominicana o a través del país. Por el contrario, a medida que los Estados Unidos, México y los países del norte de Centroamérica aumentan la presión sobre las vías terrestres y marítimas que van de Sudamérica a los Estados Unidos, hay más mercancías ilícitas que se trasladan a través de la República Dominicana. La amenaza de estas TCOs que parecen contar con cantidades ilimitadas de dinero para evitar que los organismos de orden público las detecten, evoluciona de forma permanente y sobrepasa con facilidad la capacidad del Gobierno dominicano, para adquirir la tecnología que le permita contener a dichas organizaciones. La realidad ha llevado al Gobierno dominicano a adaptarse e innovar una nueva doctrina sobre la base de sus escasos recursos. El A-29, que originalmente había sido diseñado como aeronave de interceptación aérea, se ha convertido en un recurso fundamental en el mar. Si bien es cierto que no ofrece el tiempo de permanencia autonomía más prolongado y que no tiene las características de un B-200 King Air o un P-3 Orion, los pilotos de la Fuerza Aérea dominicana han adquirido gran habilidad para utilizar esta pequeña aeronave en el patrullaje marítimo. Los pilotos dominicanos, que trabajan junto a la Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional Interagencial-Sur y a la Fuerza Aérea de Colombia, han adquirido las habilidades para hacerse cargo de vigilar las embarcaciones dedicadas a las actividades ilegales, y de guiar a las fuerzas de seguridad dominicanas para llevar a cabo interceptaciones marítimas o terrestres. Si bien la Fuerza Aérea Dominicana ha adquirido una nueva aeronave que cuenta con el equipamiento y la especialización para potenciar la vigilancia marítima, los Super Tucanos siguen formando siendo parte integral del esfuerzo conjunto para contrarrestar los efectos nocivos de las actividades ilícitas de las TCOs.
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