El rock paraguayo crece en popularidad en el país

Por Dialogo
abril 30, 2010

Rolando Chaparro se sonríe mientras lleva a la multitud al frenesí con los poderosos sonidos que arranca de las cuerdas de su guitarra eléctrica durante la canción "Kamba King". Pero mientras Chaparro extrae acorde tras acorde con asombrosa claridad, una cosa queda clara: si Chaparro no es el motor más poderoso detrás del surgimiento del rock paraguayo, definitivamente tiene muchas posibilidades de serlo. ¿Por qué? Porque constantemente incorpora las raíces musicales de su país en sus trabajos y conciertos. Su álbum grabado en vivo, "Afropolca", lanzado en 2005, le dio un giro moderno a viejos clásicos para mantener su vigencia. Chaparro, sin embargo, también es realista. Sabe que el rock paraguayo está atravesando una etapa de resurgimiento y podría llevar años (incluso décadas) para que la música del país ingrese al mercado internacional. “El rock nacional está pasando un buen momento musical, lo veo bastante bien", dijo. "Lastimosamente, en los últimos años no hubo grandes festivales que ayudaran mucho para la difusión y el crecimiento de los grupos. En su momento, el Pilsen Rock logró reunir a unas 80 mil personas”. Chaparro dijo que a su país le falta la abundancia de sellos discográficos y productores con que cuentan otros países. “Público hay", dijo. "Lo que falta es mayor estructura. La calidad es óptima, excelente, ahora hay más profesionalismo, se nota una evolución de los músicos”. Los dulces sonidos de bandas de rock como Pro Rock Ensamble, Kaos, Faro Callejero, Skoff, Ni los perros, Deliverans, Enemigos de la Klase y Funeral alimentaron la industria musical del país en los 80s y los 90s. Pero al empezar el nuevo siglo, comenzó un movimiento en Asunción para difundir las variantes de heavy metal y pop rock. Bandas como Área 69, Revólber, Pipa para tabaco, Flou, Gaia, Paiko, La Secreta, Orcháblex, Vecindad Autopsia, Gent, Peter Punk, The Profane y Slow Agony han intentado poner al país en el mapa musical. Pero Paiko es indudablemente el líder. El grupo ha salido de gira por América del Sur en varias ocasiones, y ha tocado en Europa. Paiko celebró en diciembre pasado diez años de historia, durante los cuales ha infundido su ritmo en el pop rock latinoamericano. “Antes el rock nacional era muy under, luego se volvió masivo", dijo Enrique Zayas, vocalista líder de Paiko. "Ahora se hacen giras por ciudades del país, se escuchan más canciones en las radios, existe una movida mucho más numerosa en cuanto a público”. Las personas asisten por multitudes a los conciertos, y en vez de crear clubs de fans para artistas como Nickelback o Linkin Park, demuestran su apoyo incondicional por sus ídolos nacionales usando sus remeras u otros accesorios, algo impensable hace tan solo unos años. “Antes había algo así como un desprecio por el rock nacional y ahora ya no es así", dijo Felipe Vallejos, guitarrista de la banda El Tiempo. "Al contrario, muestran un orgullo por lo nuestro y el público se identifica mucho con su banda preferida”. El surgimiento del sello discográfico local "Kamikaze" ha jugado un papel importante en expandir la presencia del rock local. Ha provisto un lugar donde potenciales artistas de probado talento pueden crear música y asegurarse de que sus discos lleguen a las masas. “Se logró que a través de la prensa escrita se cubran los conciertos de rock, pero faltaría un poco más de información en las radios, que expliquen a qué grupo nacional pertenecen los temas que pasan", dijo Vallejos. "En la televisión, prácticamente no hay un espacio para el rock paraguayo”. De todas maneras, la música paraguaya debe experimentar un tremendo crecimiento si quiere ser mencionada en el mismo nivel que la música de Brasil, Argentina y Chile. “Hay muchas promesas y todo va en ascenso", dijo Zayas. "Lo que haría falta para trascender más allá de las fronteras es seguir trabajando y mostrando la música que se hace aquí. Estoy seguro de que en cualquier momento habrá una luz que pueda dar a conocer las muy buenas bandas paraguayas al mundo”.
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