El uso de la guerra electrónica en la lucha contra el crimen organizado

Por Dialogo
junio 25, 2013


La Fuerza de Pacificación fue instituida para garantizar la ley y el orden en las comunidades o favelas y está formada por un contingente de hombres y mujeres, constituido por militares del Ejército Brasileño, de la Policía Militar y de la Policía Civil de Río de Janeiro. Según los registros policiales, la presencia militar en las áreas de operación resultó en una notable reducción en los índices de criminalidad.



En el mes de noviembre de 2010, la Fuerza de Pacificación ocupó un área con un perímetro de 16 km, un terreno sumamente accidentado, cortado en sentido este-oeste por la Sierra de la Misericordia, y donde se ajusticiaba a quienes no colaboraban con la Facción Criminal Comando Vermelho. Al sur de la sierra se encuentra el Complejo do Alemão, y al norte el Complejo Penha. Se estima que la suma de habitantes de los dos complejos de laberintos alcanza las 400 mil personas.



Como la ocupación se realizó en estado de normalidad constitucional, y durante la plena vigencia de los derechos y garantías individuales, no se autorizó el uso de escuchas telefónicas de ningún tipo. Esa limitación restringió el uso de la guerra electrónica solo a la supervisión y escucha de radios tipo “Walkie-talkie” de señal abierta y no cifrada.



Con todo esto, por tratarse de un sistema de comunicaciones barato de mantener y con una logística bastante simple, el seguimiento a esa red de comunicaciones resultó ser de gran valor. La práctica de actividades de comunicación clandestina que realiza el Comando Vermelho en los Complejos de Alemão y Penha se vale de técnicas, tácticas y procedimientos típicos de la guerra irregular, hecho que le otorga el matiz de conflicto de guerra asimétrica, en el corazón de Río de Janeiro.



La finalidad de la guerra electrónica es la de utilizar la electrónica de manera militar, valiéndose de acciones que reduzcan o eliminen la eficiencia o el uso del espectro electromagnético, cuando lo utilizan las fuerzas adversas y que garanticen su eficiencia cuando lo utilizan las fuerzas amigas.



Ya en las últimas décadas del siglo pasado, las operaciones de guerra electrónica pasaron a formar parte de las operaciones militares.



Además del acompañamiento especializado de la transmisión de las señales, que se realizaba cuando le convenía a la Fuerza de Pacificación del Ejército, también se interfería la red-radio del Comando Vermelho, con el fin de reducir la capacidad de comando y de control de los líderes a causa de la debilidad o incluso del silencio total de sus medios de radiocomunicación en momentos críticos. Por parte de la tropa, no se exploró el envío de mensajes falsos. Mientras tanto, existen fuertes indicios que permiten llegar a la conclusión de que en algunas ocasiones, el crimen organizado identificó lo que podría estar siendo monitoreado y comenzó a transmitir mensajes falsos. En una de estas transmisiones, por ejemplo, se simulaba estar gestionando el retiro de un fusil sustraído a la Fuerza de Pacificación. Gracias al control absoluto que existe sobre el armamento, se verifico rápidamente que el mensaje era falso.



Al comienzo, las actividades de guerra electrónica eran realizadas por militares especializados que estaban estrechamente vinculados con la inteligencia. Después de algún tiempo, pasó a haber en la misma instalación un militar de la tropa, con el fin de dirigir, en tiempo real, a los militares que se encontraban en el terreno optimizando las acciones. Este procedimiento generó excelentes resultados, ya que se valía del principio de la oportunidad, incluso desestimando la evaluación de un analista de inteligencia, ya que la integración pasaba a vincularse con la inteligencia humana.



Durante los primeros siete meses, no hubo uso de guerra electrónica porque no había forma de garantizar la seguridad del equipo disponible. En aquella oportunidad, el lugar de las antenas ocuparía una extensión de 90 metros en lo alto de la Sierra de la Misericordia. Solo después de que se adquirieron equipos más compactos fue posible instalarlos sigilosamente en el interior del área de operaciones en instalaciones ocupadas permanentemente por las tropas, y el acceso era extremadamente restringido.



Tres equipos fueron instalados para posibilitar una triangulación y apuntar con precisión los lugares de transmisión. El equipo de subtenientes y sargentos recopilaba la información y los oficiales analistas analizaban las grabaciones para presentar las conclusiones que integrarían la inteligencia de señal.



Vale la pena destacar que la inteligencia de señal solo se potenció cuando comenzó a utilizarse de forma integrada con las otras fuentes de inteligencia para reforzar una idea ya investigada, por ejemplo, por la inteligencia humana, o para abrir un camino para que la inteligencia humana busque más datos.



El uso de la inteligencia de señales generó los siguientes resultados:

• La identificación del uso de mensajes clandestinos tipo BTB (Blind Transmission Broadcasting); normalmente las actividades de la red de radio se cerraban inmediatamente después de la transmisión de una grabación de la invasión del Complejo Penha, generalmente alrededor de la medianoche.

• La identificación de las frecuencias usadas por los vigilantes.

• Análisis de los indicadores utilizados y la respectiva ubicación.

• Análisis de la jerga y de los mensajes pre-establecidos que utilizan, con el fin de encubrir las actividades que no se podían transmitir abiertamente.

• Identificación de la existencia de un controlador y disciplinado de la rede de transmisión.

• Identificación de los horarios y lugares donde funcionan los principales puntos de venta de drogas (comienzo de la noche y de la madrugada).

• Análisis de la existencia de una escala de servicio para observar el movimiento de la tropa y para el comercio de drogas.

• Identificación de la existencia de un servicio de preparación y entrega de refrigerios para los vigilantes (llevado a cabo por los habitantes colaboradores).

• Análisis de la existencia de un sistema de seguridad de las comunicaciones.

• Identificación de que solo el escalón más bajo de la jerarquía del tráfico hacía el uso del sistema “Walkie-talkie”.



La integración de las actividades de guerra electrónica, el número de denuncias y las patrullas camineras (inteligencia humana) fueron las grandes fuentes de información que colaboraron para la ubicación de los lugares con más incidencia de ilícitos y para la división de las áreas de operaciones en colores: verde, amarilla y roja.



Con el fin de incrementar la eficiencia de la tropa en el terreno, se adquirieron equipos “Walkie-talkie” para los comandantes de patrulla, con teléfono de oído. Esta radio de fácil adquisición y reposición, le permitió a la tropa realizar varias detenciones en flagrancia por hacer uso de la oportunidad.



El uso inédito y pionero de esta práctica amplió la capacidad de acción de las tropas de infantería en el terreno, optimizó los análisis de inteligencia y merece un estudio con el fin de identificar las oportunidades de mejora para futuras operaciones dentro de aglomerados urbanos.



*Fernando Montenegro, Coronel Retirado de las Fuerzas Especiales del Ejército Brasileño – Analista de Terrorismo y Seguridad Pública y Privada






Excelente!
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