EE. UU. y México firman acuerdos aduanales para seguridad fronteriza

Por Dialogo
febrero 28, 2012


La secretaria de Seguridad Interna de los Estados Unidos, Janet Napolitano, firmó el 27 de febrero en México acuerdos aduanales para fortalecer la seguridad en la frontera de ambos países, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público mexicana.

Ese día, en el Palacio Nacional, Janet Napolitano y José Antonio Meade, secretario de Hacienda y Crédito Público de México, celebraron “la firma de acuerdos para Fortalecer la Cooperación Aduanera entre México y los EE. UU.”, informó la dependencia mexicana.

La funcionaria estadounidense inició en México una gira de trabajo del 27 al 29 de febrero que incluye visitas a Guatemala, Costa Rica, El Salvador y Panamá.

Durante su visita a la capital mexicana, se reunirá con el secretario de Gobernación (Interior), Alejandro Poiré, para abordar temas de seguridad aérea y combate al crimen organizado, indicó esa dependencia.

La intención de la secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos era “discutir los esfuerzos del gobierno estadounidense para facilitar el comercio y los viajes, cómo intercambiar información y cómo trabajar para garantizar que la cadena de producción y distribución mundial sea más segura y fiable”, explicó en un comunicado el gobierno de los EE. UU.

México y Centroamérica enfrentan una escalada de violencia provocada por las pugnas del los carteles de la droga que ha dejado elevados índices de homicidios en la región.

La funcionaria estadounidense llegó a México unos días después de que el presidente Felipe Calderón develara en la frontera con los EE. UU. un letrero en el que se lee: “No more weapons!” (“¡No más armas!”).

Calderón pidió a los estadounidenses ayudar a detener la violencia que vive México evitando la venta y tráfico de armas de alto poder a territorio mexicano.

Entre 2009 y 2010, miembros de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas autorizaron la compra, por parte de sospechosos de tener vínculos con cárteles mexicanos, de unas 2.000 armas de largo calibre para rastrear su uso en un fallido operativo que llamaron “Rápido y Furioso”.



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