La responsabilidad de proteger y el despliegue de las Fuerzas Armadas de Chile en África

The Responsibility to Protect and the Deployment of Chilean Armed Forces in Africa

Por Dialogo
febrero 18, 2016





La reciente aprobación por parte del Congreso de Chile del despliegue de efectivos de las Fuerzas Armadas a la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de la ONU en la República Centroafricana (MINUSCA), no es solo la confirmación del compromiso asumido por la presidenta de la república ante las Naciones Unidas en septiembre pasado, sino también una manifestación más del compromiso de Chile con el principio internacional de Responsabilidad de Proteger (R2P).

El objetivo de Responsabilidad de Proteger (R2P) es proteger a la población civil en situaciones peligrosas, en circunstancias violentas y/o durante un conflicto en una nación miembro donde las autoridades e instituciones de esa nación no puedan proteger a la población, o en las que esas situaciones sean la principal amenaza. En sus discursos ante la Asamblea General en 1999 y 2000, el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, desafió a los estados miembros a resolver el conflicto entre los derechos y los deberes de un estado soberano y la responsabilidad de la comunidad internacional de responder a los casos de genocidios étnicos y crímenes masivos en el contexto de situaciones nacionales.

Este reto fue aceptado en 2001 por un grupo de expertos internacionales que bajo el auspicio del gobierno de Canadá conformaron la Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía Estatal. En un informe publicado que definía el ámbito y las implicaciones del concepto R2P, emitieron una llamada a la comunidad internacional para actuar en casos como los de Bosnia y Ruanda. La responsabilidad de proteger incluye tres elementos principales: prevención, respuesta y reconstrucción. La fase de respuesta es en la que se consideran medidas que incluyen, como último recurso, la intervención militar autorizada por el Consejo de Seguridad.

Intervención de la OTAN


La intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en Libia es un ejemplo de la aplicación de este principio. En este caso, la comunidad internacional acordó proteger a la población civil libia que estaba amenazada por las fuerzas de Muammar Gaddafi. Sin embargo, la crisis en Siria reveló que no puede aplicarse el principio contrario a los intereses de un país con poder de voto en el Consejo de Seguridad. El apoyo de Rusia al gobierno de Bashar al-Assad, combinado con la política de no interferencia de China en los asuntos internos de otros países hicieron que no fuese viable aprobar una resolución para proteger al pueblo sirio.

La República Centroafricana ha sido escenario de diversas crisis internas desde su independencia en 1960. La situación que derivó en la actual misión de la ONU tiene su origen en 2013 con ocasión del enfrentamiento entre las comunidades musulmana y cristiana del país africano. La conquista de la capital, Bangui, por parte del grupo rebelde Seleka (musulmanes), su derrocamiento del presidente en ejercicio y la reacción violenta de los movimientos Anti-Balaka (cristianos) desencadenaron el caos en toda la nación. Esta situación dio como resultado violaciones masivas de los derechos humanos y una crisis humanitaria que ha generado hasta la fecha 25.000 refugiados en naciones vecinas y ha desalojado a 300.000 civiles, según la ONU.

La experiencia de Chile con operaciones pacificadoras en África comenzó en 2003, cuando el gobierno chileno aprobó un despliegue de seis meses de un equipo médico para apoyar la Misión Estabilizadora de la Organización de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo. Mientras tanto, transcurrieron otros 12 años antes de que un presidente chileno se comprometiese de nuevo con la comunidad internacional enviando tropas a África.

La ONU organiza una cumbre de líderes


En septiembre, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y nueve estados miembros organizaron una cumbre de líderes para expandir y diversificar la base de los recursos militares y policiales, optimizando así futuras misiones pacificadoras de la ONU. En ese entonces, Chile prometió aumentar sus contribuciones a los Cascos Azules, especialmente en áreas cruciales, como vehículos de transporte aéreo, unidades de ingeniería y hospitales de campo.

Las contribuciones de Chile se realizarán en tres fases. Comenzando este año, cuatro oficiales de las Fuerzas Armadas serán desplegados al cuartel general de la misión MINUSCA. Luego, la nación andina proporcionará una compañía de ingeniería para construcción horizontal y un grupo de helicópteros de tamaño mediano para apoyar las operaciones humanitarias. Por último, Chile aumentará la participación de la nación con una Unidad Médica Militar.

Las premisas de la Responsabilidad de Proteger están presentes en la mayoría de los mandatos de las operaciones de paz y MINUSCA no es la excepción. Por tanto, el primer grupo de militares que se integrarán a esa misión y las unidades que se integrarán en el mediano plazo, representarán el aporte de Chile para conseguir el objetivo primordial de la ONU en el país africano, que es proteger a los civiles de la República Centroafricana ante la ausencia de instituciones y servicios básicos estatales que sean capaces de brindarles por lo menos las mínimas condiciones de seguridad y bienestar.

El Teniente Coronel Alejandro Amigo es investigador en el Centro de Estudios de la Academia de Guerra y Senior Fellow del Centro Canadiense para Responsabilidad de Proteger en la Universidad de Toronto.

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