El comandante del futuro

The Commander of the Future

Por Dialogo
febrero 19, 2013


Hoy en día, la opinión de que las Fuerzas Armadas se verán involucradas en el mediano y sobre todo en el largo plazo en satisfacer múltiples y variados requisitos, es cada vez más generalizada entre los diferentes analistas en materia de defensa.

Es así que varios estudios de especialistas civiles y militares sobre el proceso evolutivo de las Fuerzas Armadas coinciden en advertir que el futuro de ellas discurrirá en tres direcciones: por un lado la tecnología abogando por especialistas específicos, en otro por los procesos administrativos los que serán cada día más complejos e interrelacionados con la comunidad, y finalmente una mayor participación de la sociedad en temas de defensa.

La defensa – considerando que esta se maneja como una política pública más, con tendencia a ser más abierta y haciendo énfasis en su transparencia – ha motivado a un mayor conocimiento del medio militar por parte de la sociedad en su conjunto. Lo anterior, indudablemente tendrá un significado tanto en la forma de pensar como de actuar en las Fuerzas Armadas. Esta situación ha evolucionado de tal manera en el último tiempo, que hoy, la opinión pública está interesada en saber más de la defensa, variando la actitud otrora de ser un tema reservado solo para especialistas.

Todo lo anterior involucra que hoy en día es más compleja dicha responsabilidad, por lo que los comandantes del futuro deberán tener competencias diferentes y saber adaptarse a los cambios para enfrentar los tiempos venideros, ser altamente calificados no sólo en las áreas técnicas de su especialidad sino también como administradores, tanto de los recursos financieros como humanos.

Los cambios de las Fuerzas Armadas

Para poder simplificar esta situación, se describirán los principales cambios que han repercutido en el ámbito de la defensa, considerando como metodología la teoría de Karl von Clausewitz (1984) sobre la “Trinidad de la Guerra” en relación a: Gobierno, Fuerzas Armadas y Sociedad.

Se ha estimado que existen dos áreas que pueden ser consideradas para permitirnos demostrar los grandes cambios que se han presentado en el ámbito de la defensa. El primero de ellos incluye los cambios legislativos, y el segundo, las publicaciones del Libro de la Defensa.

En relación a los cambios legislativos, en varios países de la región se han promulgado nuevas leyes, como en el caso de Chile el nuevo estatuto orgánico del ministerio de Defensa Nacional. Todos estos cambios involucran un conocimiento por parte de todo comandante. Asimismo nos encontramos con que la región está efectuando una serie de estudios de participación de las Fuerzas Armadas. En casos de emergencia y desastres, la cual constituye un nuevo papel en el estudio del ámbito internacional de la defensa.

Otros aspectos que influyen en esta situación son las publicaciones de los libros de Defensa. En ese contexto, las primeras iniciativas de los Libros Blancos vienen por parte de Chile (1997, 2002 y 2010) y Argentina, (1998). En el caso de Ecuador, dos libros Blancos fueron escritos en un lapso de cuatro años (2002 y 2006). En Perú se publicó el Libro de Defensa en 2006 luego de un prolongado debate de más de dos años. Colombia explicitó su “Política de Defensa Democrática en 2004”; mientras la política de defensa de Venezuela consta en la Constitución Bolivariana. La elaboración de estas publicaciones normalmente ha contado con la participación de civiles, militares, académicos y políticos, lo cual significa un gran desafío a los nuevos comandantes puesto que se busca un lenguaje común, lo que implica aprender de otros.

Estos antecedentes serán de gran responsabilidad para el futuro comandante, quien deberá conocerlos, explicarlos y defenderlos. Enseñar acerca de lo nuestro, en especial en el área de la defensa y con el objetivo de ser comprendidos, es y será un gran desafío.

La primera revolución industrial trajo consigo grandes transformaciones en la manera de hacer la guerra, en la organización de los ejércitos, en el ámbito de la estrategia y por consiguiente en la política de defensa. Con la segunda revolución, observamos cambios más grandes aún, pero el constante influjo de adelantos científico-tecnológicos que han ocurrido a partir de los años 50, en lo que podría describirse como una “permanente revolución”, nos enfrenta constantemente a inéditos desafíos para el futuro.

Los conceptos sobre conflicto han variado notablemente; y hay algunos términos que pueden no significar lo mismo para diferentes actores, como: guerra irregular, guerra no convencional, conflicto de baja o alta intensidad, guerra híbrida, guerra del ciberespacio, etc. Lo anterior, junto a otros términos, son los que nos deben hacer meditar.

El conocimiento científico tecnológico ha avanzado a pasos agigantados, acrecentando cada vez más la brecha entre los países desarrollados y aquellos como los nuestros que aún no están en condiciones de generar sus propios logros en lo que a investigación científica y de defensa se refiere.

En este tiempo de cambio, las Fuerzas Armadas han debido comprender que la organización y la tecnología no son variables independientes.

Un buen ejemplo para el caso de Chile se encuentra plasmado en el último Libro de la Defensa, donde se efectuó un profundo análisis sobre la fuerza militar, intencionalidad y sus indicadores, y donde se explicita claramente los diferentes planes de desarrollo de la fuerza y la evolución de los medios militares de nuestro país. Asimismo, se señala claramente cómo ha ido evolucionado el personal militar de las Fuerzas Armadas en una reducción de aproximadamente un quinto en los últimos 19 años.

Finalmente y considerando que los diversos sistemas de armas que poseen actualmente las Fuerzas Armadas son modernos y complejos, nos encontramos con que su operación y mantenimiento es y continuará siendo un desafío. La operación de estos nuevos sistemas de armas necesita además, el dominio de nuevos conceptos para el manejo de las diversas tecnologías específicas que estos sistemas tienen incorporadas, por lo que es necesario que el personal involucrado con las mismas tenga una preparación acorde con la complejidad de cada uno de ellos. Lo anterior requiere evidentemente, de una correcta planificación y preparación del personal en las Fuerzas Armadas y en especial de los futuros comandantes.

Por otra parte, la sociedad en la cual estamos inmersos está sufriendo procesos de cambios tan radicales que se podría decir que en cuestión de un par de décadas se reestructuran a sí mismas. Lo anterior indudablemente conlleva cambios en sus sistemas de valores, en sus paradigmas, en sus estructuras políticas y sociales, y por consiguiente, en las instituciones.

Este cambio ha recibido innumerables y variados nombres de los cuales se ha escrito ampliamente. A modo de ejemplo, algunos de los más conocidos internacionalmente son: “la tercera ola”, “el choque de civilizaciones”, “la revolución del conocimiento” y “la revolución de la información”, todos los cuales identifican con distintos nombres a un proceso similar.

Se puede determinar que el conocimiento es una relación entre la ciencia y la tecnología que acelera la velocidad del cambio y pone a prueba a las organizaciones, a la sociedad, y en especial a las fuerzas armadas y por ende a los futuros comandantes. Considerando que al vivir en un mundo que cambia rápidamente, estos cambios repercuten en el hombre mismo, en su modo de pensar y de obrar. Por eso, es comprensible la tentación de considerar lo que es nuevo como algo portador de progreso, de ver la novedad como un valor y de confundir la novedad con la moda. Esta tentación no sólo se encuentra en diferentes sectores de la sociedad, sino también en el ámbito de las Fuerzas Armadas.

En general, hoy se observa que algunos de los principales cambios que se encuentran en la sociedad y en los jóvenes que ingresan a las Fuerzas Armadas son, entre otros: una sociedad más individualista, un acelerado proceso de cambios de valores, un proceso de envejecimiento de la sociedad, una sociedad más exigente y más transparente, una alta preocupación por los temas ambientales, jóvenes que crecieron en un boom tecnológico y son ávidos usuarios de las redes sociales. Es necesario, entonces, mantener una actitud activa, tanto para proyectar a las Fuerzas Armadas dentro de la sociedad, como para detectar a tiempo los fenómenos en evolución, que pueden ser factores de cambios en las instituciones.

Perfil del comandante del futuro

Sin lugar a dudas que la preparación de los futuros comandantes impondrá un ritmo vertiginoso, donde el recurso del tiempo será cada vez el más caro y el más escaso. Lo anterior exigirá de ellos la autoformación, aspecto que se debe considerar fundamental en las Fuerzas Armadas, privilegiando la motivación individual hacia el estudio, factor primordial para poder manejar el cúmulo de información al cual tenemos acceso. Deberán además, poseer las capacidades para relacionarse con los diferentes estamentos públicos que aseguren una buena capacidad de administración, como asimismo, tener un conocimiento creciente de los aspectos del comportamiento y motivacionales del ser humano, que les permita desempeñarse como un buen guía, anticipándose e integrando las necesidades de sus hombres y de las instituciones con los requisitos funcionales de la defensa.

Lo expresado anteriormente, exigirá entonces, que los futuros comandantes se preparen en dos diferentes dimensiones: primero, como oficiales y líderes, para saber mandar, influenciar y tener capacidad de anticipación; segundo, como gerentes, para saber administrar.

Las cualidades de mando son inherentes al comandante y constituyen la base sobre la cual se sostiene la experiencia de toda carrera militar. De aquí la importancia que los futuros comandantes conozcan los cambios legislativos, en la sociedad y en las Fuerzas Armadas para asegurar las decisiones correctas durante su mando. Un comandante carente de las características particulares que debe desarrollar puede perder la confiabilidad y, por lo tanto, se debilita la esencia en la estructura de mando.

El arte de mandar es y será cada día más complejo, de aquí la importancia que los futuros comandantes exploren, entre otros, los siguientes aspectos:

• Esforzarse en conocerse a sí mismo y las características de su profesión, buscando constantemente el perfeccionamiento. Conocer a sus hombres e interesarse por el bienestar de estos.
• Preocuparse por asegurar un correcto entrenamiento y buscar la formación de un gran equipo, conduciendo siempre con el ejemplo y saber asumir la responsabilidad de sus actos.
• Conocer los diversos cambios legislativos que se han presentado en el área de la defensa y las repercusiones que estos tengan.
• Estudiar los cambios que se producen en la sociedad y los efectos que esto conlleva en las Fuerzas Armadas y en el arte de mandar.
• Conocer la tecnología de la que disponen las diversas instituciones con el propósito de aplicarla correctamente cuando sea necesario.
• Demostrar fortaleza y templanza en sus decisiones, sabiendo administrar su tiempo y recursos de acuerdo con la misión asignada.
• Desarrollar su carácter para imponer su voluntad, siendo íntegro en todas sus decisiones, incluyendo el sentido de justicia y rectitud.
• Desarrollar el espíritu de cuerpo en sus subordinados, siendo un líder motivador, visible, accesible y receptivo.
• Desarrollar un alto sentido de responsabilidad con los diferentes escalones de mando y unidades colaterales, estableciendo altos estándares de comunicación.
• Desarrollar un alto grado de tenacidad y resistencia de manera que le permitan cumplir con su misión pese a la adversidad.

Finalmente, la vocación, el cumplimiento del deber y el sentido de la responsabilidad continuarán siendo fundamentales en el actuar del futuro oficial. Estas cualidades permitirán que su función de comandante y de líder se siga desarrollando en forma fluida, considerando que sus decisiones deberán ser oportunas y acertadas.

El comandante como gerente

Esta dimensión será un gran desafío en la preparación de los futuros comandantes. Los grandes cambios legislativos, de la sociedad y del rol de las fuerzas armadas requerirán que el comandante combine elementos de la administración militar con la administración pública, la cual se ha incrementado según lo expuesto anteriormente, donde la transparencia y eficiencia, son elementos claves en la actual administración militar.

El futuro comandante debe poseer ciertas características que en la actualidad le permitirán desarrollarse como un buen gerente en la administración:

• Conocer la legislación que regula la administración de su mando, considerando que debe estar en constante capacitación para su conocimiento y aplicación de manera que le permita ser capaz de administrar con eficacia y eficiencia. Sin embargo, se debe considerar que los nuevos conceptos siempre requieren de tiempo de estudio, maduración y aplicación.
• Definir metas por alcanzar con base en una buena capacidad de análisis, ya que administrar y dar gusto a todos los subordinados invitará a una deficiente administración.
• Ser práctico y auténtico en la definición de sus metas, empleando los medios de acuerdo a sus capacidades.
• Desarrollar las relaciones personales considerando su mando militar y el entorno de la sociedad, interactuando con sus subordinados, haciéndose eminente el conocimiento de las relaciones humanas con el fin de interactuar en las mejores condiciones para crear un clima agradable en el ambiente de trabajo.
• Desarrollar una capacidad de escuchar y confianza con el personal bajo su mando, de manera de tomar las acciones administrativas que le permitan cumplir con su misión.
• Una de las responsabilidades del gerente militar debe ser la preparación de su personal y de que ellos conozcan el marco legal de su cometido y las repercusiones administrativas de sus actos, por lo tanto debe ser capaz de enseñar y guiar a sus subalternos utilizando una comunicación efectiva.

Otro elemento a considerar, es la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones de paz donde, en algunos casos, este nuevo comandante puede tener bajo su mando tropas de otros países, donde el marco jurídico es más amplio y las costumbres sociales de los medios bajo su mando pueden ser variantes. Será entonces una obligación de este nuevo comandante el conocer las diferencias organizacionales que se presenten para poder administrar de buena forma los medios asignados.

Conclusión

Aventurarse al futuro es siempre riesgoso, más aún cuando el análisis está basado en percepciones, impresiones de diferentes estudiosos que pretenden adentrarse en el futuro, en la que el temor del hombre de hoy no es acceder al conocimiento. Antiguamente se consideraba que al convertirse en profesional, un graduado universitario había alcanzado su meta de preparación y poco o nada era el tiempo que se desestimaba a la actualización. Hoy, en cambio, quien obtenga un título universitario se ve en la obligación de actualizar constantemente sus conocimientos, para poder no sólo conocer y dominar los nuevos aspectos técnicos de su profesión, sino para estar en condiciones de poder acceder y, por consiguiente, aplicar tecnología moderna, lo que hará la diferencia en el complejo y competitivo mundo en el que nos tocó vivir, esta situación, indudablemente no es ajena a las fuerzas armadas, y en especial al futuro comandante.

Los cambios legislativos, la nueva percepción de la sociedad y el nuevo desarrollo de las fuerzas armadas requieren de un nuevo comandante que se desarrolle como oficial, como gerente y como guía, de manera que le permita enseñar con el objetivo de ser comprendido. La riqueza de una sociedad moderna está precisamente dada por su diversidad de posturas, el respeto mutuo ante las discrepancias, así como por la fundamentación de las opiniones basadas en conceptos científicos que permitan su verificación.

Lo expresado anteriormente, exige de este profesional una actitud mental de alta receptividad para adaptarse a los cambios, así como a la alta velocidad con que estos discurren, y es aquí donde su preparación adquiere el nivel de relevancia más importante, llegando incluso a marcar la diferencia entre ellos.

En resumen el futuro comandante deberá desarrollarse como oficial, como gerente y como guía, de manera de poseer las capacidades, para relacionarse con los diferentes estamentos públicos y con la sociedad que lo rodea. Asimismo, deberá tener un conocimiento creciente de los aspectos del comportamiento y motivacionales del ser humano, con el propósito de integrar las necesidades personales de sus hombres con los requisitos funcionales de las fuerzas armadas. Las cualidades por desarrollar y la preparación, serán fundamentales para la gestión del comandante, marcando la diferencia entre el éxito y fracaso de toda organización militar.

*El General de Brigada Jorge Robles Mella se desempeña como jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea de Chile.



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