Fuerzas de seguridad brindan ayuda esencial luego de inundaciones en América Central

Security Forces Provide Crucial Assistance After Central American Floods

Por Dialogo
octubre 28, 2011



SAN JOSÉ, Costa Rica — El último mes de la estación lluviosa ha pulverizado a América Central. A través de la región, las lluvias torrenciales han destruido carreteras, hogares y cultivos, y han dejado un saldo de por lo menos 115 muertos en Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
A medida que la crisis humanitaria continúa, los países centroamericanos están recurriendo a sus efectivos militares y policiales para que cooperen en las tareas de evacuación, entrega de alimentos, transporte de víctimas a refugios y rescate de ciudadanos en situaciones de riesgo.
"Guatemala está siendo golpeada por lluvias constantes y el verdadero poder de la Madre Naturaleza", afirmó a principios de octubre el presidente guatemalteco, Álvaro Colom, poco tiempo después del comienzo de las lluvias. "Nos encontramos en un estado de emergencia que exigirá que todos los sectores del gobierno, el Congreso, las organizaciones de emergencia y las fuerzas militares y de la policía contribuyan para reducir la cantidad de muertes y tragedias ocasionadas por la furia de la naturaleza. Trabajar juntos debe ser nuestra respuesta a esta emergencia".
En Guatemala, la cifra de muertos alcanzó los 38, y Colom informó que más de 500.000 ciudadanos habían sido afectados por las lluvias. En respuesta a las declaraciones del presidente, integrantes de la brigada de paracaidistas general Felipe Cruz (junto con la Fuerza Aérea de Guatemala y el Club Aéreo de Guatemala) se pusieron en movimiento para dar ayuda a los habitantes de las regiones rurales. Cientos de soldados con uniformes de faena y boinas negras cargaron helicópteros con bolsas anaranjadas de arroz, frijoles, papas y artículos higiénicos y los llevaron a pequeñas localidades a lo largo de la costa sobre el océano Pacífico, que sufrió algunas de las consecuencias más devastadoras de las lluvias.
En las localidades sobre las montañas, al norte de Guatemala, integrantes de la Fuerza de Tarea Interinstitucional Occidental (una división del ejército) prestaron su asistencia en las tareas de limpieza y restablecimiento de una autopista costera que conecta dichas localidades con la zona central de Guatemala, y trasladaron a cientos de residentes a refugios cercanos. Los deslaves ocurridos sobre la autopista dejaron a varias personas atrapadas por las inundaciones; los soldados retiraron los escombros de la carretera y trasladaron a las víctimas de las inundaciones a refugios establecidos en escuelas e iglesias cercanas.
A medida que se acerca el fin de octubre, las fuerzas militares guatemaltecas continúan reparando los daños ocurridos a través del país y ayudan a las comunidades a prepararse para las lluvias que podrían ser ocasionadas por el huracán Rina, que al momento de la publicación de este artículo estaba pasando sobre Belice y la península de Yucatán, en México.

"Esta es una situación que tiene dos partes", dijo el ministro guatemalteco de Defensa, Juan José Ruiz. "Todavía estamos en el proceso de prestar asistencia a los ciudadanos afectados por las lluvias e intentando que vuelvan a sus hogares, y a la vez estamos tomando medidas preventivas para que las comunidades en la zona oriental del país estén preparadas para los efectos del huracán. Continuaremos cooperando con el gobierno y los servicios de emergencia para estar mejor preparados para futuras catástrofes”.
Las fuerzas armadas de El Salvador, así como su Ministerio de Defensa, también prestaron su ayuda luego de que las lluvias afectaran severamente la zona metropolitana de San Salvador y las comunidades sobre la costa del Pacífico. Las lluvias, ocasionadas por una depresión tropical, dejaron más de 30 muertos en El Salvador y a unas 50.000 personas sin hogar. Los daños se estiman en US$650 millones, lo que equivale al 3 por ciento del PBI del país.
Luego del desastre, el ministro de Defensa, David Munguía, junto con representantes de la máxima jerarquía militar, visitaron la zona de Bajo Lempa, una región costera baja que frecuentemente se ve afectada por inundaciones. Miembros del ejército levantaron refugios en las zonas más altas, ayudaron en la evacuación de las víctimas de las inundaciones y trajeron camiones cargados de alimentos y agua a las comunidades afectadas.
La Fuerza Aérea también prestó su asistencia en las tareas de evacuación en Bajo Lempa, aportando varios helicópteros para rescatar a las víctimas de las inundaciones y llevarlas a refugios cercanos. También entregó alimentos y suministros, además de generadores de energía para garantizar el suministro eléctrico en las comunidades afectadas por las tormentas.
"No debemos olvidar que es precisamente éste el rol de las Fuerzas Armadas en El Salvador, y es lo mínimo que podemos esperar", escribió en el sitio en Internet del ejército José Heriberto Ortiz, habitante de la zona. "Reciban mi más sincero agradecimiento por el trabajo realizado por nuestro ejército en este momento de necesidad".
El 24 de octubre, los servicios de emergencia de El Salvador informaron que más del 60 por ciento de los habitantes había regresado a sus hogares, y que los refugios establecidos a través del país estaban comenzando a vaciarse. El 24 de octubre las escuelas del país abrieron nuevamente sus puertas, luego de casi dos semanas de suspensión de clases debido a las lluvias.
En Nicaragua, las lluvias ocasionaron inundaciones en Managua, así como en gran parte de la región sobre el norte del Pacífico. En respuesta a las inundaciones, 42 integrantes de la Unidad Humanitaria y de Rescate de Guatemala (UHR), cargaron camiones con 1.400 paquetes de alimentos, 98 quintales de arroz, 140 quintales de maíz, 210 quintales de frijoles y 1.400 litros de aceite para cocinar y llevaron los suministros al municipio de El Jicaral, en el departamento de León.

"Durante las inundaciones, lo más urgente es proveer agua potable y artículos básicos de alimentación a las comunidades", dijo Marcos Sequeira, coronel de la UHR. "Para poder hacer eso, es necesario desplegar efectivos del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea tan rápido como sea posible para reducir la cantidad de posibles muertes".
Luego de la primera ola de lluvias que inundaron gran parte de Nicaragua, se enviaron efectivos del ejército a la costa caribeña del país el 22 de octubre para que comenzaran a evacuar a los ciudadanos, a medida que la tormenta tropical Rina se acercaba a la costa. Al día siguiente, embarcaciones de la Armada nicaragüense comenzaron a evacuar a los habitantes de 23 pequeñas localidades a lo largo de la costa oriental.
Durante una misión de evacuación el 23 de octubre, una embarcación de la Marina con 27 residentes de la localidad de Sandy Bay Norte quedó atrapada en la tormenta. La embarcación y los pasajeros desaparecieron, y los pronósticos se volvieron más sombríos cuando Rina dejó de ser una tormenta tropical para pasar a la categoría de huracán. Sin embargo, dos días más tarde, un barco pesquero localizó a la embarcación y la guió de nuevo a la costa. Todos los pasajeros estaban vivos y en buena condición.
"Tenemos un grupo de marineros bien entrenado, que saben que no deben entrar en pánico en situaciones de riesgo potencial", dijo el coronel Danilo Blanco, jefe del Comando Militar Norte de Nicaragua. “Pudieron maniobrar la embarcación fuera del curso de las tormentas más peligrosas y mantener a todos los pasajeros a bordo y a salvo".
El 25 de octubre, presidentes de los países de la región y representantes de los Ministerios de Relaciones Exteriores se reunieron en San Salvador para hablar sobre las tareas humanitarias de emergencia y pedir la ayuda de países fuera de América Central.
"Ningún país de esta región tiene la capacidad financiera suficiente para hacerse cargo de los daños ocasionados por las lluvias incesantes, y es esencial que nos unamos como un istmo para generar los recursos necesarios para poder planificar la recuperación", dijo Funes, que estimó en US$1.500 millones el costo de reparar los daños ocasionados por las tormentas, que llevan casi un mes. "Requerirá que todos cooperen, lo que incluye a cada uno de los países de América Central, además de la comunidad internacional".
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