Fuerza Aérea del Perú desarrolla dos drones

Cerca de 70 personas, entre civiles y militares, trabajan en la innovación en ciencia y tecnología para ofrecer mejores herramientas a su personal.
Gonzalo Silva Infante/Diálogo | 10 agosto 2017

Ricuk y Amaru, las últimas creaciones del CIDEP, son el resultado de distintos UAV a los que se les han mejorado características y capacidades. (Foto: Gonzalo Silva Infante).

La Fuerza Aérea del Perú (FAP) cuenta desde 1993 con el Centro de Investigación y Desarrollo de Proyectos (CIDEP), el cual fue creado para desarrollar simuladores de aeronaves Cessna A-37. El proyecto estuvo a cargo de los oficiales del servicio de electrónica. Tras el exitoso resultado continuaron con el desarrollo de una serie de simuladores que facilitan el entrenamiento y distintos ejercicios tanto para aeronaves, sistemas antiaéreos, tiro con fusil y paracaídas.

Además de los UAV, en el CIDEP se desarrolla el Sistema EcoBox para facilitar la comunicación entre pilotos, torres de control y simuladores. (Foto: Gonzalo Silva Infante).

Desde entonces, el CIDEP ha crecido y mejorado sus capacidades a lo largo de los casi 25 años que tiene como unidad de la FAP, sobre todo a partir de los nuevos requerimientos, las nuevas tecnologías y el desarrollo de nuevas capacidades del personal de dicha unidad. Es así que, desde el 2010, empezaron a trabajar en el desarrollo de drones o vehículos aéreos no tripulados (UAV por sus siglas en inglés), los cuales han estado en mejora continua hasta llegar a los recientes Ricuk (“Observador” en quechua) y Amaru (“serpiente de ojos rojos” según la mitología inca), los cuales evidencian todo el conocimiento adquirido en los años que el CIDEP ha venido operando.

“Se empezó con modelos básicos, desde aeromodelismo”, dijo a Diálogo el Coronel de la Fuerza Aérea del Perú Miguel Palomino Fonseca, director del CIDEP. “Poco a poco se pudo integrar una serie de sistemas y de equipamiento que permite contar con una plataforma aérea no tripulada para desarrollar distintas actividades ya sean de vigilancia aérea, reconocimiento, seguridad e inteligencia”.

Aprendizaje aplicado

El apoyo inicial para los UAV Ricuk y Amaru se generó gracias al Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica, que aprobó el presupuesto para los proyectos. Es así que la FAP empezó a trabajar con la Marina de Guerra de Perú en un proyecto conjunto de defensa.

Luego de cuatro años de trabajo entre ambas instituciones y de dar los primeros pasos en el desarrollo de los UAV, realizaron un proyecto entre Perú y Corea del Sur, en el que produjeron el simulador para la instrucción básica en la formación de pilotos. En el caso de los UAV se desarrolló el dron Scanner, de uso exclusivo para educación e instrucción. “Cuando se dan estas experiencias de transferencia de conocimientos tecnológicos la institución pide que lo aprendido sea aplicado; es decir, se gestiona el conocimiento”, dijo el Mayor Juan Talavera, jefe del departamento de Prensa de la Fuerza Aérea del Perú.

Distintos escenarios involucran la acción de las Fuerzas Armadas, y los habituales desastres naturales que se dan en Perú demandan mayores acciones de prevención. En ese sentido, los UAV se convierten en herramientas muy útiles y con un menor costo operativo. “Necesitábamos un sistema de acción inmediata que permitiera contar con ayuda para desastres naturales y realizar vigilancia de la zona del desastre para tener información inmediata online. Así nace el Ricuk”, dijo el Cnel. Palomino.

Con el conocimiento adquirido en los últimos años, el CIDEP agregó la capacidad de investigación, lo que lo convierte en uno de los mejores centros de este tipo en Latinoamérica. (Foto: Gonzalo Silva Infante).

El Ricuk ya es operativo, su estructura está reforzada con fibra de carbono, y lleva sensores de gran alcance para realizar vigilancia. Puede realizar vuelos de hasta una hora a 500 metros de altura y se aleja hasta 15 kilómetros de su base de control.

Por su parte, el Amaru aún está en desarrollo. “Tal como hicimos con la aeronave pequeña, necesitamos realizar pruebas: plantar el motor, simular la carga para poder abrir el paracaídas. Tenemos un gran grupo de ingenieros y profesionales que está supervisando los trabajos”, explicó el Cnel. Palomino.

La principal característica del Amaru es su autonomía. Vuela y aterriza solo. La distancia que alcanza es de 50 km [de su base] y se eleva hasta 1.000 metros. Vuela hasta cinco horas y está equipado con sensores para tomar fotografías con cámaras infrarrojas, por lo que cumple labores de vigilancia, reconocimiento e inteligencia. La aeronave mide 5,17 metros y cuenta con un equipo de paracaídas que minimiza posibles daños y la pérdida de los sensores, que es lo más costoso de su estructura.

Quienes trabajan en el desarrollo de los UAV en el CIDEP son los ingenieros de la FAP, formados en la Escuela de Oficiales, que ofrece cuatro carreras de ciencias: Ciencias de la Administración Aeroespacial, Ingeniería de Sistemas Aeroespacial, Ingeniería de Aeronáutica Aeroespacial e Ingeniería Electrónica Aeroespacial. “En el CIDEP se desarrolla otro tipo de proyectos, como los paracaídas de frenado. Cada uno de ellos costaba en el extranjero US$ 26.000 y el CIDEP los desarrolló por US$ 6.000”, dijo el May. Talavera,

La premisa de seguir mejorando

“La próxima adquisición de un sistema de monitoreo nos va a permitir llevar la imagen que está viendo el dron a cualquier punto. El objetivo es poder llevarlas al COEN [Centro de Operaciones de Emergencia Nacional] para poder tener la realidad del desastre en tiempo real”, adelantó el Cnel. Palomino. El CIDEP busca seguir potenciando y capacitando a las 70 personas que, en las distintas funciones, se encargan de desarrollar los proyectos de ciencia y tecnología de la FAP. “La FAP se está actualizando permanentemente. Somos una institución altamente tecnificada”, agregó el May. Talavera.

Para poder alcanzar estos objetivos la FAP requiere de mayor presupuesto, pues el conocimiento y la experiencia están a la altura de otros centros de desarrollo de tecnología. Por ahora, el CIDEP ya está trabajando en su próximo UAV, Pisco (“Ave” en quechua), que está previsto a ser presentado de manera oficial en la Feria Internacional del Aire y del Espacio, que se realizará en Chile entre el 3 y 8 de abril de 2018.

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