Panamá opera en la primera línea contra el tráfico global de cocaína. En el corazón del comercio marítimo mundial, Panamá ha intensificado la seguridad en sus puertos, puntos clave para la ruta de la cocaína hacia los Estados Unidos y Europa. Con un respaldo firme de Washington, las autoridades panameñas han lanzado operaciones conjuntas, modernizado sistemas de vigilancia y fortalecido la cooperación interinstitucional, para frenar la presencia de redes criminales transnacionales que aprovechan el intenso tráfico marítimo del país.
“La cooperación entre los dos países es estable y trasciende a los gobiernos y partidos políticos de ambas naciones, desde la transferencia del Canal hasta la administración panameña”, declaró a Diálogo Alejo Campos, director regional de Crime Stoppers Panamá, organización internacional dedicada a fortalecer la seguridad multidimensional. “El Gobierno panameño ha delineado una estrategia más clara y con voluntad política para enfrentar el narcotráfico, fenómeno que no solo amenaza la seguridad, sino que debilita el Estado de derecho, erosiona la democracia, reduce la recaudación fiscal y afecta la inversión social”.
Puertos bajo amenaza: el crimen organizado en la ruta marítima
Panamá sigue siendo un corredor estratégico para el tráfico de drogas. Bandas criminales emplean puertos, zonas francas y el propio Canal como puntos de tránsito hacia Europa, Asia y Norteamérica, según reporta el diario español El País. Al menos 50 organizaciones criminales han sido detectadas en seis puertos de ambas costas.
De acuerdo con un informe del Congreso estadounidense, se calcula que hasta el 40 por ciento de la cocaína producida en Colombia transita por aguas panameñas. Entre el 1.º de enero y el 31 de agosto de 2025, el país ha incautado 36 163 paquetes de drogas, en 93 operativos realizados en puertos y aguas jurisdiccionales, según cifras del Servicio Nacional Aeronaval de Panamá (SENAN). A finales de septiembre, el SENAN anunció, a través de su cuenta X, la incautación de más de una tonelada de cocaína oculta en contenedores en dos puertos panameños.
En 2024, las autoridades confiscaron más de 117 toneladas de drogas, principalmente cocaína, informó Newsroom Panama. “El SENAN ha logrado modificar las rutas de narcotráfico, obligando a los delincuentes a alejarse 200 o 300 millas de las costas panameñas. Ahora las drogas pasan por Brasil hacia Europa y África, a pesar de que esta ruta es costosa”, reveló a Eco TV Panamá el subdirector del SENAN Rafael Jurado.
Estrategia nacional: blindaje portuario y coordinación institucional
En enero de 2025, Panamá lanzó una nueva ofensiva para desarticular redes del narcotráfico y del crimen organizado. El llamado Plan Firmeza, una iniciativa del Ministerio de Seguridad Pública (MINSEG), busca mejorar la seguridad pública mediante una mayor colaboración entre organismos.
Los esfuerzos del país se intensificaron en septiembre, cuando el ministro de Seguridad Pública, Frank Alexis Ábrego, anunció la formación de un grupo de trabajo conjunto con la Dirección Nacional de Aduanas y la Autoridad Marítima de Panamá para establecer una política nacional de puertos seguros. A través de este comité especializado, el Gobierno panameño busca proteger sus terminales marítimas, fortalecer la seguridad nacional y enviar un mensaje claro: “los puertos de Panamá no serán terreno fértil para el crimen organizado”.
La Autoridad Nacional de Aduanas también ha instalado nuevos escáneres, reforzado controles y depurado personal involucrado en corrupción. Estas acciones, detalló Campos, “se coordinan con instituciones panameñas como la Fiscalía y la Unidad de Análisis Financiero, para avanzar hacia investigaciones criminales más amplias y no solo de carácter administrativo”.
Eje Panamá-Estados Unidos: cooperación estratégica y capacitación
La colaboración con los Estados Unidos constituye un pilar esencial en la lucha antidrogas. Desde 1990, Panamá y los EE. UU. han suscrito 24 acuerdos, convenios y memorandos de entendimiento. El MINSEG coordina operativos a través de la Policía Nacional, el SENAN y el Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT).
El fortalecimiento de la seguridad marítima de Panamá es un resultado directo de esta cooperación. El Centro Regional de Operaciones Aeronavales (CROAN), implementado a través de la Fuerza Marítima Conjunta (FMC-Panamá), coordina los esfuerzos nacionales para asegurar el espacio marítimo y aéreo del país.
Esta labor cuenta con el respaldo de marcos jurídicos fundamentales, como el Acuerdo Salas-Becker, que regula la colaboración en interdicciones marítimas. Más allá de los acuerdos formales, el apoyo estadounidense incluye asistencia técnica, capacitación, provisión de equipos y programas de intercambio, de acuerdo con la Embajada de EE. UU. en Panamá.
El respaldo de los EE. UU., enfatiza Campos, es “determinante, ya que los países de la región destinan la mayor parte de sus presupuestos a educación, salud y empleo; lo que dificulta sostener operaciones contra organizaciones criminales que cuentan con mayores recursos […]”.
Parte de esta cooperación se materializa en ejercicios conjuntos, desde grandes eventos anuales hasta misiones de entrenamiento especializadas. La piedra angular es la serie PANAMAX, un conjunto de ejercicios patrocinados por elComando Sur de los EE. UU. (SOUTHCOM) y diseñados para reforzar la seguridad y la defensa del Canal. Más allá de estos eventos a gran escala, se lleva a cabo una capacitación continua para mejorar la interoperabilidad. Por ejemplo, en agosto de 2025, 40 infantes de marina estadounidenses y 40 efectivos panameños entrenaron para reforzar la seguridad y defensa del Canal, reportó el SENAN.
Durante el entrenamiento, el subcomisionado Mayco Palacios, director nacional de Operaciones Aeronavales, destacó la importancia de estas actividades y afirmó: “Con estas acciones, junto con los ejercicios PANAMAX, estamos fortaleciendo nuestras capacidades operacionales para la protección del Canal de Panamá y la seguridad del país”.
La alianza estratégica va más allá del entrenamiento militar. En agosto, Panamá y SOUTHCOM ampliaron la cooperación en áreas como control de fronteras, inteligencia, ciberseguridad y gestión de desastres. Esto fue una extensión de un compromiso previo adquirido en febrero, cuando Washington y Panamá reforzaron su compromiso con la seguridad del Canal.
La cooperación de los EE. UU. no se limita al ámbito marítimo: agencias como el Departamento del Tesoro y la Unidad de Inteligencia Financiera colaboran en investigaciones sobre lavado de dinero, pues “muchas transacciones ilícitas terminan involucrando bancos bajo jurisdicción estadounidense”. Además, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el Departamento de Seguridad Nacional y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) mantienen su apoyo constante.
Cooperación multilateral: Europa y los desafíos regionales
Campos resalta que la colaboración internacional no es exclusiva de los EE. UU.: “Países europeos también se han visto afectados por el tránsito de drogas desde Latinoamérica, lo que ha motivado la creación de nuevos programas de seguridad y control”.
El Pacto 2.0, una iniciativa europea, amplió su alcance hacia Latinoamérica y el Caribe en 2023, con el objetivo de fortalecer la capacidad local en interdicción, inteligencia y coordinación regional frente al crimen organizado transnacional.
En cuanto al impacto de la cooperación antidrogas con los EE. UU. y Europa, Campos subraya: “El impacto de la cooperación ya es visible, aunque la coordinación regional sigue siendo débil. Mientras los Estados operan bajo marcos jurídicos nacionales, el crimen organizado actúa sin fronteras. Esa asimetría limita la efectividad de los planes de seguridad y plantea la necesidad de replantear la cooperación interinstitucional y judicial”.
La realidad, concluye Campos, es que “ningún país de Latinoamérica, incluido Panamá, puede enfrentar en solitario a estructuras criminales de gran escala. Por ello, Panamá considera la cooperación estadounidense e internacional como un componente indispensable en su estrategia contra el narcotráfico”.


