Policía y Ejército de Nicaragua luchan contra el crimen organizado a lo largo de la costa caribeña

Nicaraguan Police, Military Battle Organized Crime Along Caribbean Coast

Por Dialogo
septiembre 03, 2013



La policía nacional de Nicaragua, con apoyo del ejército, está escalando la lucha contra los violentos grupos de crimen organizado que utilizan la poco poblada costa del Atlántico para acarrear drogas a Honduras y a México.
La jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, hizo público el 1 de agosto un “Plan Especial de Seguridad en el Triángulo Minero” de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) de Nicaragua. Desde entonces, la policía ha capturado a 23 personas buscadas por homicidio, feminicidio, asaltos agravados, y tráfico de drogas.
El plan se enfoca en el ‘triángulo de minería’ de Siuna, Bonanza y Rosita, donde las autoridades han abierto siete estaciones nuevas de policía y han puesto a 142 agentes para aumentar la seguridad en las escuelas del área. Desde que el plan se lanzó, la policía ha incautado 56 armas de fuego ilegales, incluyendo AK-47, revólveres, escopetas, rifles y pistolas.
El Gen. Julio César Avilés Castillo, comandante-en-jefe de las Fuerzas Armadas nicaragüenses, dijo a los medios locales que 500 soldados apoyarían a la policía en la ejecución de este plan especial de seguridad.
“La movilización de las fuerzas de seguridad alrededor de la ola de violencia actual en el ‘triángulo de minería’ es en realidad un resultado de acciones que iniciaron hace dos años”, dijo Francisco Bautista Lara, ex comisionado de la policía de Nicaragua.

Pandillas al acecho de comunidades vulnerables

En 2011, bandas callejeras locales conocidas como pandillas recibieron un impulso cuando grupos de crimen organizado transnacionales las contrataron para traficar drogas y armas de Colombia a través de Honduras y hacia México.
“Desde entonces, tanto la RAAN como la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) han sido explotadas por estos grupos que están al acecho de comunidades divididas por conflictos internos, alto desempleo, pobre educación, desigualdad y disputas por tierras indígenas y la frontera con Honduras”, explicó Lara a Diálogo.
La tasa oficial de homicidios en 2010 en este ‘triángulo minero’ fue de 49 por cada 100.000 personas hace dos años — lo cual excede las tasas de homicidios tanto de El Salvador y Guatemala, expresó Lara.
“El crimen organizado es un inmenso problema regional que contribuye a un alza masiva en homicidios este año, no sólo en Nicaragua sino también en Guatemala, El Salvador y Honduras”, dijo Mónica Zalaquett, directora del Centro de Prevención de la Violencia, con sede en Managua (CEPREV).
“Estos grupos fuertemente armados [de México y Colombia] que operan en nuestra costa nordeste y sudeste ahora están más involucrados en una mezcla de tráfico de drogas y armas, lavado de dinero y extracción de oro”, agregó Zalaquett.

Zalaquett: La Policía debe trabajar con comunidades locales

La Jefe de Policía Granera dijo el mes anterior a grupos comunitarios locales en Siuna que las autoridades conocen el paradero y tamaño de los cinco principales grupos criminales que operan en la costa norte y están armando inteligencia para capturarlos. Gilberto Fernández, conocido como “El Gallo Rojo” y Estanislao Jarquín Montoya, conocido como “El Coral”, son líderes de dos de los cinco grupos criminales identificados por la Policía Nacional, pero ninguno ha sido hasta ahora arrestado.
“Esta área de la costa este es una atmósfera a disposición de todos donde el estado tiene muy poca presencia”, declaró Steven Dudley, director de Insight Crime, una organización independiente de investigación en Medellín, Colombia. “Empezaron programas policíacos de prevención en estas áreas, pero son proyectos a largo plazo”.
Agregó Zalaquett: “Es muy importante que la policía trabaje más cerca con los grupos de comunidades locales, tanto desarrollando estrategias de contra inteligencia como usando las estrategias de prevención que fueron tan exitosas a finales de 1990”.
El ex-comisionado Lara no está convencido con esta solución. “Enviar más policías y más soldados no va a solucionar el problema. Debemos abordar los problemas inherentes que están destruyendo las comunidades locales y las convierten en objetivos fáciles para los grupos de crimen organizado”, propuso.

Zalaquett advirtió sobre el mercado negro informal en estas áreas costeras, que les ofrece a los jóvenes desempleados “opciones viables pero indeseables, como un joven de Puerto Cabezas quien recientemente me preguntó si debería o no aceptar un ofrecimiento de empleo como sicario para una pandilla en Guatemala”.

Nicaragua, Honduras, El Salvador aceptan compartir inteligencia

El Almirante Marvin Corrales, comandante de las Fuerzas Navales nicaragüenses, advirtió a los medios locales en julio del 2012 que los grupos criminales colombianos estaban enviando “equipo militar especializado” para apoyar a sus socios en la costa caribeña de Honduras.
El alcance regional de estas pandillas y grupos del crimen organizado es en parte la razón por la cual la policía nicaragüense ha empezado a cooperar con sus socios a lo largo de Centro y Norteamérica.
Los Presidentes Porfirio Lobo de Honduras, Mauricio Funes de El Salvador y Daniel Ortega de Nicaragua firmaron un acuerdo en marzo de 2012 para aumentar la red de intercambio de inteligencia entre sus policías y fuerzas navales para combatir los secuestros y el contrabando a lo largo de sus fronteras compartidas.
Nicaragua también participa en la Operación Martillo, guiada por los EE.UU. y lanzada a principios de 2012, para trastornar operaciones de narcotráfico y limitar sus posibilidades de utilizar Centroamérica como zona de tránsito. Casi el 90 por ciento de la cocaína que llega a los Estados Unidos viene a través de México y Centroamérica, de acuerdo a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de las Naciones Unidas.
Boanerge Fornos, procurador estatal para la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), le comentó a Diálogo que aunque la ciudad de la costa caribeña de Bluefields permanece como el centro del comercio de cocaína y de las operaciones del crimen organizado, por el momento los “transportadores” nicaragüenses parecen estar disminuyendo su involucramiento, manejando rutas más cortas y cantidades menores de drogas.

‘Subcontratistas’ mantienen la cocaína moviéndose hacia el norte

“A nivel local estos grupos parecen estar diversificando sus operaciones, y unos casos que investigamos a finales del año pasado empezaron a involucrar armas de altos calibres, como Kalashnikovs, M-16s y AK-47 aunadas a números mayores de actividades de tráfico de humanos y lavado de dinero”, dijo Fornos.
James Bosworth, analista en la compañía para análisis de riesgo en Latinoamérica Southern Pulse, describió el fenómeno como una cadena de acontecimientos que mueven a la cocaína hacia el norte a través de una variedad de grupos subcontratados.
“Los Urabeños [un grupo criminal organizado colombiano] y los cárteles mexicanos tienen sus redes, la van pasando, se pagan unos a otros o se matan unos a otros cuando los pagos no se hacen”, comentó Bosworth. Si hay un vacío, son los grupos transportadores de Centroamérica que están manejando las cosas. Aunque ciertamente existen vínculos entre el Cártel de Sinaloa y algunas organizaciones criminales en Nicaragua, sería mucho decir que los mexicanos las controlan. Es más una relación de contratos”.
Bosworth agregó: “Por el momento, los grupos mexicanos y colombianos no se han enfrentado unos a otros por el territorio y las rutas nicaragüenses y parecen felices de compartir, siempre y cuando el producto se mueva y fluyan las ganancias. Sin embargo, si alguno de los grupos tomara una determinación estratégica de pelear por el control de la plaza [rutas de venta de drogas], las cosas se podrían poner feas”.
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