Honduras crea unidad policial élite "Tigres" para combatir la violencia urbana

Honduras Establishes Elite ‘Tigers’ Police Unit to Fight Urban Violence

Por Dialogo
julio 08, 2013



El Congreso hondureño ha aprobado la creación de una unidad policial élite independiente —con respaldo militar y judicial— en un intento por frenar los crecientes niveles de violencia relacionada con las drogas en Tegucigalpa, San Pedro Sula y otros principales centros urbanos.
La unidad será conocida como TIGRES (Tropa de Inteligencia de Respuesta Especial de Seguridad).
“Esta unidad ‘Tigres’ recibirá entrenamiento de las Fuerzas Especiales y se centrará en proporcionar seguridad a la ciudadanía y enfrentarse a los ‘narcos’ y a la delincuencia organizada”, dijo a Diálogo el General René Osorio Canales, jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras, en una entrevista el 7 de junio.
“El director será designado este mes y nuestro objetivo es que la unidad esté operando para noviembre, llevando a cabo misiones principalmente en Tegucigalpa y San Pedro Sula”, añadió. “Más adelante, también nos concentraremos en casos emblemáticos en misiones especiales en otras áreas rurales del país”.
Al emprender misiones especializadas, los ‘Tigres’ trabajarán en colaboración con una variedad de jueces y fiscales locales experimentados, proporcionando un enfoque integrado para abordar a las drogas y a la delincuencia urbana, agregó Osorio.

Un enfoque integrado

Adam Blackwell, secretario de seguridad multidimensional en la Organización de los Estados Americanos (OAS), señaló que Honduras necesita “un enfoque integrado y estratégico para fortalecer a las instituciones estatales por una parte e incorporar a la sociedad civil y al sector privado por otra”.
“[En la OAS] hemos comenzado a trabajar mediante el proceso de paz con las pandillas, y estamos trabajando con las legislaturas e intentando obtener pactos políticos hasta por lo menos mantener un nivel de continuidad dentro del sector de la seguridad”, declaró Blackwell, un ex diplomático canadiense de carrera con amplia experiencia en Honduras y El Salvador.
Adam Isacson, miembro clave en políticas de la seguridad regional en la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, mencionó que la formación del grupo élite Tigres es “un buen comienzo”, pero que “también se necesita una fuerza policial regular que tenga vínculos con jueces y fiscales locales. Al crear unidades de fuerza de seguridad élite en Centroamérica, el desafío más grande ha sido evitar que sean corrompidos por los grupos de la delincuencia organizada”.
“Suponiendo que esta unidad funcione bastante bien y que va a tener cierto impacto en algunas áreas, hay que tener cuidado de no terminar con la punta de la lanza sin la lanza”, dijo Isacson.

Reducción de la brecha en seguridad

El General Osorio señala algunos indicios positivos dentro del sector de la seguridad en el combate contra la tasa de homicidios del país, la cual fue la más alta del mundo el año anterior, a 85,5 por 100.000 habitantes, según la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Concretamente, la ciudad al noroeste de San Pedro Sula registró 173 homicidios por 100.000 habitantes en 2012, llegando a ser la metrópolis más violenta del mundo fuera de una zona de guerra.
“La policía aprobada será reclutada fuertemente para reforzar a los Tigres, que serán entrenados especialmente en acopio de información por unidades tales como los Cobras [entrenados por equipos de Armas y Tácticas Especiales (SWAT) de EE.UU.], y las Fuerzas Armadas también proporcionarán apoyo cuando sea necesario”, explicó.
Grupos regionales como la OAS —junto con el Ejército hondureño— conservan una actitud positiva hacia los esfuerzos para debilitar la creciente cultura de violencia en las costas y en ciudades tales como San Pedro Sula y Tegucigalpa.

El Ejército se pone en marcha

Honduras participa en la Operación Martillo, un esfuerzo militar multinacional que trabaja para incrementar la supervisión mar adentro a lo largo de las costas del Pacífico y del Atlántico, y que se coordina con los gobiernos para interceptar envíos de drogas.
“Este año en particular, nuestras Fuerzas Armadas han centrado sus esfuerzos en identificar y destruir pistas de aterrizaje del ‘narco’ en la costa del Caribe/Atlántico. Tan solo en febrero, nuestras fuerzas navales adquirieron dos buques de guerra corvette y seis lanchas motoras del gobierno holandés para fortalecer la vigilancia marítima y la intercepción de drogas en estas mismas áreas costeras”, sostuvo.
Aunque estas iniciativas lideradas por el ejército son cruciales para atacar parte del problema, Isacson señala la necesidad de mecanismos de protección rápidos y simples en las áreas urbanas.
“Si viaja en autobús, conduce en las carreteras o tiene un negocio constantemente lo asaltan a punta de pistola y lo extorsionan”, indicó. “Alguien debe ser capaz de ponerle fin a eso, y las Fuerzas Armadas pueden hacerlo a corto plazo. Pero incluso después de poco tiempo también pierden su efectividad así que deben ser reemplazadas por una fuerza policial que funcione”.
Isacson sugirió que la policía hondureña “necesita cambiar su entrenamiento, reclutar mucho, expulsar a quienes no pasen la prueba, fortalecer la policía comunitaria, mejorar los tiempos de respuesta e incrementar las capacidades de investigación. No se trata de los grandes envíos del ‘narco’ sino simplemente de proteger a las personas”.

Honduras avanza agresivamente con la reforma policial

El 5 de junio, el ministro de Seguridad Arturo Corrales ordenó la suspensión indefinida de 1.400 oficiales de policía de la Dirección Nacional de Investigación Criminal de Honduras (DNIC), representando cerca del 10 por ciento de la fuerza policial total del país, por sospechas de corrupción.
“Conozco muchos oficiales de policía hondureños que son trabajadores, realizando milagros en un ambiente complicado”, explicó Blackwell. “No creo que podamos comenzar con la premisa de que el 90 por ciento de ellos son malos”.
Osorio dijo que esto es exactamente lo que intenta lograr por medio de la nueva fuerza Tigres.
“La unidad de 300 agentes será sumamente profesional y trabajará estrechamente con las comunidades locales. Estarán bajo las órdenes del jefe de policía y tendrán prestaciones médicas y un aumento al salario del 30 por ciento”, declaró. “Se alojarán en el Ministerio de Seguridad como una unidad de respuesta rápida para combatir extorsiones, llevar a cabo investigaciones, recabar información y controlar escenarios de combate urbano”.

Blackwell: ‘No es únicamente un problema de incumplimiento de la ley’

Osorio dijo a Diálogo que su gobierno pedirá a Estados Unidos, España y Colombia asesoría técnica y apoyo. A mediados de 2012, la policía colombiana comenzó la ayuda a Honduras con pruebas poligráficas para su fuerza policial con el fin de determinar si algunos de sus miembros tenían lazos con la delincuencia organizada.
Las Fuerzas Armadas de Honduras también trabajan estrechamente con sus contrapartes en El Salvador, Guatemala y Nicaragua así como en Estados Unidos para intercambiar información de inteligencia y desmantelar redes de contrabando de armas y drogas a través de las fronteras.
Al mismo tiempo, Blackwell explicó que esto no es únicamente un problema de incumplimiento de la ley.
“Se necesita también tratar con algunos de los problemas económicos y sociales subyacentes, por lo que estamos en esta tregua de pandillas, así que si podemos lograr más paz en el país podemos observar mejor educación, más inversión y más trabajos”, dijo el oficial de la OAS.
“Estas pandillas no crecieron de la noche a la mañana y no se van a resolver de la noche a la mañana”, añadió. “La mayor parte de la violencia es ahora por el microtráfico y la competencia entre las pandillas, que no están afiliadas con los cárteles, para llevar a cabo extorsiones y controlar territorios”.
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