Destruyendo laboratorios para preservar el medioambiente

Destroying Drug Labs, Preserving the Environment

Por Dialogo
julio 01, 2013


La sabana oriental colombiana abarca un área de más de 277.000 km cuadrados de planicies verdes, con ríos marrones que la recorren durante la temporada de sequía. Estas vías fluviales se conocen como “morichales”, nombre que hace honor a los árboles de madera dura de 20 metros de alto que crecen en sus costas.



Esta remota área está explotada por el narcotráfico y por organizaciones terroristas, quienes procesan cocaína y la transportan por los morichales hacia las fronteras venezolanas y brasileñas antes de ser contrabandeada hacia Centroamérica. La Fuerza de Tarea Ares se encarga de detener el movimiento de drogas por tierra, aire y agua en los departamentos colombianos de Arauca, Guainía y Vichada. Opera desde una base situada en el río Tomo y el Parque Nacional Tuparro para proteger el entorno colombiano y las comunidades indígenas de químicos dañinos que desechan indiscriminadamente los laboratorios procesadores de droga en la tierra y en el agua.



“Este es nuestro concepto de operaciones: Básicamente, lo que queremos es negar, bloquear, incautar y destruir todo lo que tiene que ver con narcotráfico”, manifestó el Coronel Sergio Garzón, comandate de la Fuerza de Tarea Ares. La estrategia colombiana denominada “Espada de Honor” estableció nueve comandos en 2012 para luchar contra narcoterroristas del país. Se trata de un esfuerzo interagencial, donde componentes del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional trabajan en conjunto.



Sin embargo, Ares es la única fuerza de tarea que está bajo las órdenes directas de la Fuerza Aérea. El Cnel. Garzón manifestó que 77 toneladas de cocaína pasaron por su área de responsabilidad en un año, transportadas por pandillas criminales y los frentes 10.° y 16.° de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Otras responsabilidades de seguridad de Ares incluyen la erradicación de plantaciones de coca, la detención de redes de apoyo delictivo y terrorista, la incautación de químicos ilegales utilizados para la producción de cocaína y la detención de cargamentos.



Apoyo comunitario



Para ganar esta campaña, el Cnel. Garzón y su fuerza de 150 hombres deben operar en un territorio vasto y remoto, además de lidiar con sistemas de comunicaciones subdesarrollados que pueden impedir la recopilación de inteligencia y un clima impredecible que puede amenazar una misión. Más importante aún, obtener el apoyo de la población local es de suma importancia para la misión de la Fuerza de Tarea Ares.



“Estamos tratando llegar a las mentes y los corazones tanto del enemigo como de la población que queda acá”, dijo el Cnel. Garzón. Tres cuartos de las operaciones de la base están diseñadas para alcanzar el 70 por ciento de indígenas y 30 por ciento de agricultores en Vichada, manifestó. Además de las reuniones semanales con miembros de las comunidades, la base brinda tratamiento médico, alimentos y hasta servicio de peluquería. Uno de los programas más populares e importantes ayuda a las poblaciones indígenas a obtener títulos de propiedad para que puedan explotar la tierra.



Los resultados luego de un año son claros. Ares ha neutralizado 28 laboratorios de drogas, incautó 15.507 galones de gasolina, 2.260 galones de diésel y 630 galones de hidrocarburos reciclados que se utilizan en la producción de cocaína. Se cree que las incautaciones han evitado la producción de 209 kilos de cocaína, además de tener grandes impactos negativos hacia el medio ambiente y la comunidad local. Al reducir dramáticamente la producción de cocaína en el área, Aras también redujo el número de cargamentos detectados de drogas ilegales transportados por aire de 58 en 2012 a seis en la primera mitad del año 2013.



Restauración del medioambiente



Para el Cnel. Garzón, el Parque Nacional Tuparro tiene una importancia particular en la región. Un área protegida de más de 1,2 millones de acres en el departamento de Vichada, Tuparro, alberga a más de 500 especies de plantas, 74 especies de animales y 320 especies de aves. Ares lleva a cabo un patrullaje aéreo diario del parque y ha erradicado 326 acres de plantaciones de coca, ha destruido seis laboratorios y confiscado 1.000 galones de combustible dentro de los límites del área protegida. “Éste es la joya de la corona para nosotros, este es el parque natural Tuparro. La verdad es que tenemos un sentimiento especial – todas las acciones están siempre dirigidas a proteger esta joya”.



El Cnel. Garzón explicó que los criminales que procesan drogas están dañando el medioambiente y ponen en riesgo la salud de las comunidades locales. “Generalmente, son personas que se esconden en estas áreas remotas donde los narcotraficantes dañan la naturaleza, rompen el follaje y esconden sus laboratorios en la mitad para no ser detectados ni por aire, ni por tierra”, explicó. Sobre la gasolina, cemento y otros químicos utilizados por los procesadores, el Cnel. Garzón dijo que “alcanza uno a anotar el color de los riachuelos diferentes, y obviamente queda el daño ecológico ya en el sector”.



El oficial técnico Figueroa describió los alrededores de un laboratorio de cocaína luego de observar el área: “Cuando uno va a los lugares donde hay un laboratorio alrededor, hay mucho combustible alrededor y la vegetación está muerta, muerta en el suelo”, explicó. “Ellos no tratan los químicos, ellos simplemente los procesan y tiran al río porque lo primordial de ellos es sacar tanta tonelada de coca, tanta tonelada de pasta base de coca y no les importa que le pasa al ecosistema, si lo dañaron o no lo dañaron”.



Elssye Morales, asesora de cultivos ilícitos del Ministerio Colombiano de Medioambiente y Desarrollo Sostenible, que supervisa los parques nacionales del país, señaló que el cultivo y procesamiento de estas sustancias tienen muchos impactos tangenciales. Entre ellos, se incluyen la quema de áreas que se utilizarán para el cultivo y procesamiento de coca, la introducción de plantaciones no nativas y especies animales que sirven de apoyo al personal de los laboratorios, la inclusión de desechos y vehículos motrices y, más importante aún, la contaminación de los cursos de agua a lo largo de los cuales suelen construirse los laboratorios.



“En la medida de que no hay una intervención para desmontar y desmantelar estos laboratorios y estas infraestructuras dedicadas al procesamiento, esta es una actividad permanente”, destacó. “[Durante la] época de verano, con estos químicos, en el momento en que llegan las lluvias todos estos químicos permean y filtran y van a llegar a las fuentes hídricas”.



Morales indicó que existe una estrecha coordinación entre el ministerio del medioambiente y las fuerzas de seguridad en la región, que son una necesidad debido a la alarmante situación de seguridad. El ministerio de medioambiente brinda información cartográfica sobre los parques a las fuerzas de seguridad pública. La cooperación en Vichada, por ejemplo, contribuyó a que Ares restableciera zonas utilizadas para el cultivo y procesamiento de coca.



“Una vez que se erradicaron, inmediatamente se procedió a plantear especies para que se pueda recuperar la zona”, indicó. Morales explicó que la replantación de especies nativas donde se llevaban a cabo actividades ilícitas permitió que el ecosistema pudiera equilibrarse.



Mientras los laboratorios de droga suelen estar ubicados lejos de las comunidades, su impacto suele sentirse bajo la forma de condiciones de salud adversas. Morales dijo que las comunidades indígenas han reclamado sobre problemas de salud en los niños. El Cnel. Garzón agregó que los miembros de la comunidad sufren enfermedades respiratorias. Ambos están de acuerdo en que Ares está siguiendo protocolos especiales para destruir manualmente los laboratorios de cocaína de modo tal que se minimicen los daños al medioambiente.



Como comandante de Ares, el Cnel. Garzón elogia los esfuerzos de sus hombres, así como también el progreso realizado a través de la cooperación interagencial para lograr la mayor cantidad de objetivos fijados para la nueva fuerza de tareas. “Nosotros agrupamos todas estas capacidades para trabajar en acción directa. Son operaciones muy rápidas; entramos, golpeamos y salimos ahí mismo”, manifestó. Destacando una meta que aún tiene que cumplirse, continuó: “Nuestro sueño – porque siempre tenemos una visión, algo social, todos lo tenemos algo de altruista – que el Vichada será el primer departamento de Orinoquia libre de cultivos ilícitos. Creo que andamos por buen camino”.










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