Los costarricenses se sienten más seguros según la tasa de crímenes va bajando, dicen nuevas encuestas

Por Dialogo
abril 15, 2013



SAN JOSÉ, Costa Rica — Por primera vez en tres años, la seguridad personal ya no es lo primero en la lista de problemas entre los ciudadanos de Costa Rica, según nuevas encuestas llevadas a cabo por Gallup y Unimer.
“Ahora somos el primer país de la región donde la seguridad ya no es la principal preocupación de sus ciudadanos”, dijo el ministro de Seguridad, Mario Zamora, el 12 de marzo, en una conferencia de prensa después de la publicación de la encuesta Unimer. Esto muestra que la gente está empezando a notar nuestra contención del crimen”.
Zamora les dio crédito por los números alentadores a una fuerza policial más profesional y una mejor vigilancia de las fronteras de Costa Rica.
“Esta reducción en los crímenes reafirman el compromiso que tenemos con la seguridad de los ciudadanos”, dijo. “Vamos a seguir trabajando con las autoridades de diferentes instituciones y no vamos a bajar nuestra guardia”.
En años recientes, Centro América ha visto un incremento grandísimo de homicidios y otros crímenes violentos. Aun Costa Rica —quien abolió su Ejército en 1948— no ha podido apagar la violencia relacionada a las drogas que se ha salpicado a través de sus fronteras de sus vecinos Nicaragua y Panamá.
Entre 1997 y 2008, el número de costarricenses que fueron víctimas de la violencia se duplicó, según el Banco Mundial. Y en 2007, dijo el Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), las autoridades confiscaron siete veces más cocaína que en 2005.

Encuestas Unimer, Gallup revelan grandes bajas en las preocupaciones por crímenes

Las crecientes tasas de crímenes de Costa Rica motivaron protestas y dejaron a la presidente del país, Laura Chinchilla, con la calificación de aprobación más baja de todo el hemisferio occidental, según una encuesta de abril de 2012, llevada a cabo por la encuestadora mexicana Consulta Mitofsky. El mes siguiente, Chinchilla les dijo a los reporteros “estamos avanzando por el camino de la seguridad del ciudadano [y] haciendo de Costa Rica un hogar seguro, próspero y digno para todos sus ciudadanos”.
Un año después, parece que esos ciudadanos se dieron cuenta.
De acuerdo a el más reciente sondeo de Unimer, que encuestó a 1,200 costarricenses, la inseguridad se ubica ahora en el tercer lugar entre las principales preocupaciones del país, después del desempleo y el alto costo de vida. Únicamente el 18% de los encuestados mencionaron el crimen como su principal preocupación, el porcentaje más bajo desde 2009, cuando era el 48%. Gallup llevó a cabo una encuesta similar en enero entre 1,282 costarricenses, que registró una caída del 22% en el número de encuestados que dicen que el crimen va en aumento.
La repentina percepción de cambio no es injustificada. Mientras que el crimen es aún más alto de lo que una vez fue, Costa Rica ha visto inmensas bajas en el crimen violento. El Organismo de Investigación Judicial de la nación calificó la tasa de homicidios para el 2012 en 8.9 por 100,000 habitantes, una baja de 1.4% de la tasa de 10.3 por 100,000 homicidios reportados en 2011.
Los asaltos también bajaron un 13.4% entre 2011 y 2012, mientras que los robos cayeron entre 10.6 y 15.5% dependiendo del tipo, dijo el OIJ.
La policía también está más vigilante en el monitoreo del narcotráfico. En lo que va del año, Costa Rica ha decomisado más drogas que cualquier otro país en Centro América. En 2012, los decomisos de cocaína se duplicaron comparado al año anterior, y fueron el triple de las drogas decomisadas en 2010.

Seguridad en la frontera aumentada para mantener fuera a los narcotraficantes

El Ministerio de Seguridad atribuye la caída en el crimen al fortalecimiento de sus políticas de seguridad y al lanzamiento de varios nuevos programas.
Con apoyo financiero de los Estados Unidos y China, Costa Rica ha renovado su academia de policía, elevado el salario mínimo para los policías y cambiado el currículo para incluir entrenamiento más especializado. La academia también ha abierto un campo de entrenamiento de 35 hectáreas en Guápiles, justo en las afueras de San José.
La seguridad en las fronteras también vio mejoría en 2012 con la modernización del puente fronterizo de Peñas Blancas entre Costa Rica y Panamá. La renovación de $1.3 millones incluyó asegurar la zona neutral entre estaciones fronterizas, la instalación de nueva tecnología para detectar criminales y la contratación de más policías fronterizas.
Las patrullas fronterizas tienen un papel importante en la nueva estrategia de seguridad de Chinchilla, ya que un creciente número de los que son arrestados por crímenes relacionados al tráfico de drogas en Costa Rica son extranjeros. En 2010, dijo la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, el 44% de los arrestos fueron de nicaragüenses, mexicanos y otros no-costarricenses.
“Desafortunadamente, gran parte del crimen que tenemos aquí en Costa Rica viene de fuera de nuestras fronteras”, dijo Zamora. “Es más difícil rastrearlo, y necesitamos mantener a los criminales afuera”.

SIMEP ayuda a la policía costarricense a rastrear el crimen menor

El Ministerio de Seguridad también hizo cambios a la seguridad interior en 2012, lanzando una renovación completa al sistema de patrullaje de la policía en diciembre. El programa informático SIMEP —una adaptación del sistema CompStat utilizado en los Estados Unidos— les permitirá a las estaciones de policía a lo largo de Costa Rica mapear y rastrear los crímenes locales como robo y asalto.
“Aquí la meta a corto plazo es el crimen pequeño local”, les dijo recientemente a los reporteros el viceministro de Seguridad, Walter Navarro. “A largo plazo, queremos que esto lleve a una reducción en el crimen organizado en todo el país”.
Chinchilla, quien ha dicho que la seguridad es su “tema favorito”, elogió la presidencia de Costa Rica de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), como un reconocimiento internacional del nuevo compromiso de la nación a luchar contra las drogas dentro de sus fronteras.
Sin embargo, Chinchilla aun parece titubeante a celebrar cualquier tipo de victoria sobre el crimen, haciendo notar que el peligro aún existe en Centroamérica.
“El hecho es que nuestras circunstancias no han cambiado”, dijo en un reciente discurso. “Es más evidente que nunca que el crimen organizado está ganando la guerra en esta región”.
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