Caída colombiana en el cultivo de coca neutralizada por el cambio hacia otros cultivos ilegales

Por Dialogo
julio 01, 2013



BOGOTÁ — En 2012, agricultores colombianos cultivaron 118.000 acres de coca, los verdes arbustos cuyas hojas proporcionan las hojas para la materia prima de la cocaína. Esa figura representa una importante reducción de los 402.000 acres de coca cultivados en 2000, cuando las guerrillas dedicadas al narcotráfico y paramilitares mantienen influencia en el campo colombiano.
Sin embargo, pocas personas en Bogotá celebran el más reciente cálculo sobre los acres de cultivo de coca, el cual fue elaborado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y Delito (UNODC). De acuerdo a los analistas, esto se debe a que los agricultores de coca en Perú y Bolivia han cubierto mucho del faltante — mientras que muchos agricultores colombianos, en lugar de sembrar cultivos legales se han ido hacia la mariguana o se han involucrado en la extracción ilegal de oro.
“Estamos en el mismo lugar donde nos encontrábamos hace 15 o 20 años. Sólo que los plantíos masivos de coca ya no están en Colombia”, declaró Daniel Mejía, director del Centro de Investigación sobre las Drogas y la Seguridad de la Universidad de los Andes en Bogotá.
Medir las cosechas de drogas siempre ha sido una ciencia imperfecta. Por un lado, existen diferentes metodologías para calcular los acres, y factores tales cómo la cobertura de nubes pueden afectar las imágenes del satélite y oscurecer los resultados. Además, es difícil calcular cuánta cocaína puede producir un acre de coca, ya que los agricultores han cambiado a tipos de plantas con mayor contenido de alcaloides y mayores rendimientos, y algunos sembradíos de drogas son más densos que otros.

Estadísticas de la UNODC muestran la pronunciada caída en la producción de coca

Aun así, los números totales han demostrado una tendencia a la baja desde 2000, el año pico en la producción de coca en Colombia. En ese entonces, la producción anual de coca de Colombia se calculaba en más de 700 toneladas métricas — una cantidad que entre la caída en el cultivo de coca ha caído por más de la mitad.
Los estudiosos del comercio de drogas de la región apuntan hacia una variedad de razones para la reducción.
El año pasado, la policía antinarcóticos utilizó aviones fumigadores sobre aproximadamente 250.000 acres de plantíos de coca en el aire, mientras que equipos de erradicadores manuales limpiaron 75.000 acres. Estas erradicaciones antidrogas —que se han estado llevando a cabo durante años— quizá por fin han convencido a algunos agricultores a salirse del negocio.
Además, la sobreproducción puede ser un factor. Los plantíos de coca muy probablemente se expandieron demasiado a principio de la década de los 2000, y lo que quizá está observando ahora Colombia es una corrección del mercado, comentó Álvaro Balcázar, consultor colombiano sobre cuestiones de terreno y drogas.
Mejía dijo que en lugar de centrarse únicamente en la erradicación, las políticas antidrogas de Colombia desde 2008 se han enfocado más en desmantelar las fases siguientes de la cocaína, como son los laboratorios y las organizaciones de narcotráfico.
“Eso les quita mucho dinero a los grupos delictivos que tanto daño le han causado al país”, sostuvo Mejía. De acuerdo a sus cálculos de hace algunos años, cerca de $7.700 millones en ganancias ilegales de drogas han ingresado a Colombia, y de esos, como $1.500 millones se van a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

También es factor la baja en la demanda

Otra consecuencia, dijo Mejía, es la menor demanda para hojas de coca.
En algunas áreas de Colombia “muchos de los agricultores se están dando por vencidos”, mencionó Sanho Tree, experto en drogas en el Instituto de Estudios de Política ubicado en Washington. Pero en otras regiones aún creen que pueden engañar al sistema”.
La producción de coca en las áreas más pobladas de la Colombia rural ha decaído fuertemente, pero a lo largo de la frontera de Colombia con Ecuador y Perú y cerca de la costa del Pacífico —donde la presencia del gobierno es mínima— la producción de coca sigue sin control.
Y aun cuando la cantidad de acres ha disminuido, los plantíos de mariguana están surgiendo — creando lo que han llamado la segunda bonanza de mariguana de Colombia después de los años de éxito de la droga en la década de los 1970, conocido como “la marimbera”.
Además, muchos agricultores que se dedicaban a las drogas, motivados por el alto precio del oro, están pasando a la minería ilegal la cual es controlada por las FARC y bandas criminales. El oro se ha convertido en tal fuente vital de ingresos que los frentes de las FARC ahora tienen administradores financieros separados para llevar el control de ganancias tanto de drogas como del oro. Para los campesinos, la extracción de oro es más fácil y más redituable, explicó Daniel
Rico, un experto colombiano en el comercio de drogas ilegales. No tienen que invertir en pesticidas, contratar recolectores de coca cuando llega el tiempo de cosechar, o preocuparse de los erradicadores enviados por el gobierno. Es más, la gente involucrada en la extracción ilegal de oro –a diferencia de los narcotraficantes– no se enfrenta a la amenaza de extradición a los Estados Unidos, sostuvo Rico.
Una reciente caída en los acres para coca en el departamento de Antioquia –de 11.700 acres a 7.500 acres entre 2010 y 2011– se atribuye en gran parte al cambio hacia la extracción ilegal de oro, y Rico dijo que lo mismo está sucediendo en otras partes del país.

‘El efecto globo’ está empujando la producción de coca hacia Perú

Además, el gobierno colombiano cuenta en el ejército, la policía antidrogas y otras instituciones para combatir las drogas, pero ninguna unidad especial se enfoca en la minería ilegal, afirmó Rico.
Y luego está el llamado efecto globo – el fenómeno en el cual la producción de drogas, cuando se aprieta fuerte en un país, se muda a través de la frontera donde la presión de la ley es menos intensa, así como cuando uno aprieta un globo por un lado, y el aire se concentra en el otro lado.
Esa ha sido la historia de la producción de coca en los Andes. Perú y Bolivia eran los principales productores de coca a principios de los años 1990 y enviaban pasta de coca sin refinar a los laboratorios de Colombia para que la transformaran en cocaína. Entre la represión a la transportación de la pasta de coca en aviones a dichos laboratorios, la producción de coca se reubicó a Colombia.
Ahora, los plantíos se están regresando a Perú y Bolivia. Aunque los números de 2012 no han sido divulgados todavía, Perú resultó en 2011 como el principal productor de coca en la región, por encima de Colombia por primera vez en más de 15 años.
No sólo está la represión por la ley en Colombia empujando a los productores locales, dijo Balcázar, pero en Perú muchas partes de la campiña están fuera del control del gobierno con los remanentes del grupo terrorista Sendero Luminoso iniciando su regreso.
la coca es importante para la humanidad bueno esa es mi opinión como peruana por los peruanos son exportadores de la droga y eso a mi me indigna.
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