Ejército de Chile ayuda a construir refugios en Campo de Hielo Sur

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Por Dialogo
diciembre 02, 2015

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La Compañía Andina N.° 20 Cochrane, perteneciente a la IV División del Ejército de Chile, ha brindado ayuda fundamental al Centro de Estudios Científicos (CECs) en sus investigaciones en Campo de Hielo Sur, una de las zonas más remotas e inexploradas de la zona austral del país.

Desde fines de 2014, los “centinelas de Campo de Hielo Sur” —como son llamados los efectivos de esta dotación militar especialista en montaña— han auxiliado en la instalación de refugios modulares que formarán una base de operaciones en el Glaciar O’Higgins, en el sector norte de Campo de Hielo Sur.

Antes del traslado de equipos e instalación de los refugios y los instrumentos para medir la nieve y la lluvia, efectivos de la IV División de Ejército realizaron sobrevuelos de reconocimiento para definir el perímetro de ubicación del centro de operaciones. Posteriormente, realizaron una travesía por tierra hasta el lugar de instalación de los refugios en el paso fronterizo Marconi, último punto en la Región de Aysén, en Campo de Hielo Sur.

“Es relevante cooperar en el ejercicio de la soberanía efectiva, y la mejor forma de materializarla es con la presencia en zonas aisladas y con valor geopolítico para la nación como esta zona”, comentó el Teniente Coronel Álvaro Salgado Bahamondes, Oficial de Operaciones de la IV División del Ejército.

Iniciativa de cooperación


Los siete refugios instalados en Campo de Hielo Sur son el resultado de un trabajo colaborativo entre la Unidad de Arquitectura Extrema de la Universidad Técnica Federico Santa María de Chile y el Departamento de Proyectos e Infraestructura de la IV División de Ejército. Junto con consolidar la presencia chilena en la región, las unidades —también llamadas domos— son un lugar apto para el descanso seguro de patrullas militares y la realización de actividades de instrucción y entrenamientos, además de estimular a civiles en el desarrollo de investigaciones científicas y expedicionarias.

“Se pueden usar para estudios glaciológicos, estudios de biodiversidad, cambio climático, microbiología, arquitectura extrema sustentable, energías alternativas, psicología del hábitat extremo, etc.”, explicó Pedro Serrano, Director de la Unidad de Arquitectura Extrema de la Universidad Federico Santa María. “[También pueden servir para] exploraciones geográficas, entrenamiento de expedicionarios y presencia territorial”.

Cada refugio tiene una superficie de 24 metros cuadrados y capacidad para ocho personas. Los refugios constan de módulos prefabricados semicurvos, ensamblados en terreno y transportables, con matrices sólidas y permanentes. Están dotados de sanitarios secos y un sistema eléctrico fotovoltaico con baterías y lámparas LED. Asimismo, poseen dos sistemas de ventilación pasiva —el primero a nivel de piso para la descarga gravitacional del CO2 y el segundo en la parte superior, para que mediante el flujo y la velocidad del viento exterior, aspire el aire interior. Su base posee una estructura metálica, módulos de poliéster reforzado con fibra de vidrio, aislación de poliuretano, terminación de Gelcoat (resina pigmentada color anaranjado internacional), ventanas dobles de acrílico transparente, madera contrachapada y pavimento de goma.

“Pueden soportar condiciones extremas de erosión por viento de hasta 200 km/h, (sistema de anclaje tipo eslinga), resistir partículas y radiación solar a temperaturas de -40°C”, explicó Serrano, añadiendo que los refugios pueden resistir estar bajo más de tres metros de nieve.

Para fines del 2016, la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas espera contar con información detallada sobre el comportamiento de los glaciares, incluida la caracterización de cada uno e indicadores sobre el calentamiento global, además de una red de estaciones meteorológicas en la zona, necesarias para la toma de decisiones por parte de las autoridades respecto a los eventuales usos del territorio.

Asistencia a investigadores científicos


Los refugios ayudan a los investigadores en sus esfuerzos por establecer un sistema de monitoreo glaciológico e hidrometeorológico de los glaciares. La investigación se prolongará hasta diciembre de 2016, de acuerdo al proyecto “Línea de base glaciológica del sector norte de Campo de Hielo Sur: Glaciares Jorge Montt, Témpano y O’Higgins”, elaborado y dirigido por la unidad de Glaciología y Nieves de la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas.

Con una longitud de 350 km de norte a sur y un ancho de 60 km, Campo de Hielo Sur es la tercera capa de hielo continental más grande del mundo después de la Antártica y Groenlandia. Se ubica en la zona austral del Chile, en la XI Región de Aysén, a 2.039 km de Santiago, y es considerada la reserva de agua dulce más grande del mundo.

Sin embargo, los glaciares que se desprenden de este macizo milenario, como O’Higgins, Montt y Témpano, han sido dañados por los efectos del cambio climático, produciéndose un adelgazamiento y retroceso de su masa de hielo original, según estudios de la DGA.

“[De ahí la necesidad de esta] plataforma de investigación glaciológica inédita en el país, si se consideran su complejidad y escala, que permitirá en los próximos años estudiar Campo de Hielo Sur con un nivel de detalle y precisión sin precedentes”, destacó Andrés Rivera, glaciólogo del CECs e integrante del equipo de investigadores.

Equipo bien entrenado


El proyecto ha sido asignado a un contingente de soldados habituados a operar en zonas remotas bajo condiciones climáticas hostiles. En las expediciones glaciares, los efectivos de la compañía con frecuencia enfrentan condiciones climáticas hostiles, vientos de hasta 100 kilómetros por hora, vientos blancos, tormentas de nieve y bajas temperaturas de hasta -40ºC, todo esto en medio de un territorio muy distante de la civilización y con gran dificultad de comunicación por tierra o por aire.

De ahí que el entrenamiento de la Compañía Andina N.° 20 Cochrane sea riguroso. Los soldados se capacitan durante cinco años, en un entrenamiento que incluye despliegue en terreno nevado, escalamiento de montaña, uso de equipo anfibio, empleo de elemento de ala rotatoria para desembarco vertical (soga rápida), primeros auxilios, y técnicas de supervivencia en terrenos nevados.

El trabajo en Campo de Hielo Sur también le ha permitido a la compañía “entrenarse en terrenos cuya complejidad incrementa sus capacidades técnicas”, concluyó el Teniente Coronel Bahamondes.
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